De entre todas las maravillas salidas de la imaginación del hombre, y echas realidad, una de las más asombrosas, por lo inmensa que resulta es sin duda la Gran Muralla China.

Foto: history.com

Se extiende a lo largo de 2.196 kilómetros. El famoso extremo del mar de Bohai, que se interna unos 20 metros en el mar tuvo que ser reconstruido a finales de los años 80, ya que había sido destruido en una batalla en 1900. Es el punto más oriental de la muralla. Ocurre lo mismo con otros puntos de la muralla, en donde el tiempo —naturaleza e ideologías también— ha pasado factura.

Trazado de la Gran Muralla china. (National Geographic)

El primer emperador de China, Qin Shi Huang, el primer emperador de China, comenzó la muralla alrededor del año 220 a.C. conectando varias fortificaciones ya existentes para proteger su vulnerable frontera septentrional. Aquel flanco inmenso de su imperio estaba amenazado por los tártaros de Hsiung-Nu, los ataques de los nómadas de las estepas orientales de Mongolia y los de Manchuria.

A pesar de ser un impedimento útil la Gran Muralla fracasó finalmente en detener a sus enemigos, aunque casi 1800 años después de su inicio.

Se cuenta que obreros esclavos —en algunos libros se afirma que eran prisioneros que redimían sus penas, aunque en otros se habla de simples campesinos reclutados— trabajaron en la construcción de la muralla, aunque también. Según la leyenda, la obra costó más de un millón de vidas.

La Gran Muralla en 1907

El Muro

La idea de un muro defensivo no era nueva. Siglos o milenios antes muchas civilizaciones protegieron sus ciudades con murallas.

No obstante, la novedad era otra: Qin Shi Huang, una vez dominados todos los territorios destruyó los muros de tierra ya existentes en torno a los territorios del estado de Wei (cerca de Qi) y los estados de Yan y Zhao. Y ordenó levantar un muro más allá del Río Amarillo para proteger su nuevo territorio. Este muro conectaría las diversas fortificaciones ya existentes.

El emperador Qin murió a los cuatro años de iniciarse las obras, y sus sucesores continuaron la obra. La mayor parte de esta barrera defensiva data de la dinastía Ming (1368-1644).

En ciertos lugares de la muralla hay lugares muy especiales. Se trata de los Pasos, existen tres: Paso Juyong o “paso del norte”, el que lleva a Pekín; el Paso Jiayu, “paso del oeste”, una fortaleza cerca del borde occidental de la Muralla; y el Paso Shanhai, el “paso del este”, la fortaleza más oriental de la Gran Muralla.

 

En algunos tramos la muralla es de barro; en otros, de mampostería con revestimiento de piedra o ladrillo.

Las ruinas de una torre de una torre de vigilancia China de la Dinastía Han (202 A.C. – 220 D.C.) hecha de tierra apisonada, en la providencia de Gansu. Parte de la extensión de las líneas de defensa Han hechas por el Emperador Wu hacia las regiones del Oeste. (wikimedia)

¿Sirvió de algo la Gran Muralla?

En una época sin artillería, las murallas podían mantener a raya a los invasores y de hecho los mantuvieron durante mucho tiempo. Pero el gran coste que suponía, en materiales y personal, su mantenimiento supuso su declive y abandono parcial.

La muralla se reparaba y se alargaba cada año. En algunos lugares, que consideraban más vitales —como el Paso del Norte— el muro alcanzó los diez metros de altura y diez de espesor. Para más refuerzos se añadían torres defensivas, el gasto se ampliaba y se hizo insostenible.

Al cabo de 2.000 años de su construcción el resultado era una muralla zigzagueante por las colinas al norte de Pekín sobrecoge el ánimo de quien la contempla desde tierra o desde el aire.

Reconocimiento desde el espacio

Se afirma desde los años 30 que la Gran Muralla es la única obra del hombre suficientemente grande para ser visible desde el espacio. Este mito se ha mantenido en el tiempo, aunque en realidad, la Gran Muralla tiene muy pocos metros de ancho y es casi del mismo color que el suelo que la rodea. Por lo que no es posible verla desde la Luna.

Fuente: cruise.co.uk

El astronauta William Pogue concluyó que «no era visible a simple vista».

Neil Armstrong afirmó:

«No creo que, por lo menos con mis ojos, hubiera alguna construcción humana visible para mí. No he conocido a nadie que me haya dicho que ha visto la Muralla China desde la órbita terrestre. Le he preguntado a mucha gente, particularmente a gente del transbordador, que han orbitado varias veces sobre China durante el día, y aquellos con los que he hablado no la han visto».

La Gran Muralla está hermanada con la muralla romana de Lugo también designada Patrimonio de la Humanidad.

Fuentes:

Puedes dejar un comentario