7 datos sobre la Escuela Naval Militar

Sólo es útil el conocimiento que nos hace mejores. .-Sócrates

Desde 1717, año de su fundación, la Escuela Naval Militar ha pasado por diversos emplazamientos hasta llegar a su ubicación actual en Marín. También ha cambiado de nombre, la Academia de guardiamarinas ha tenido las principales denominaciones docentes: academia, colegio y escuela.

300 años de historia dan para mucho pero traemos las 7 curiosidades indispensables en este aniversario.

Uniforme de los guardia marinas de 1ª y 2ª clase aprobado por Real Orden de 23 de abril de 1857
Uniforme de los guardia marinas de 1ª y 2ª clase aprobado por Real Orden de 23 de abril de 1857

José Patiño y Rosales sabía que si quería impulsar la recién formada Marina Española necesitaba crear un centro para la instrucción de los futuros oficiales. Hasta entonces procedían o bien del colegio de pilotos de San Telmo en Sevilla o bien de los cadetes de galeras de Cartagena, o incluso de escuelas navales extranjeras como las de Francia. Blas de Lezo finalizó sus estudios de oficial de marina en Francia donde recibió una instrucción sólidamente teórica al contrario que la inglesa que formaba a sus oficiales desde niños con una enseñanza predominantemente práctica.

Los jóvenes aspirantes a oficial de Marina sólo podían proceder de la nobleza. Se utilizaba para su formación un sistema mixto de enseñanza teórica indispensable con la práctica para navegar, a medio camino entre el francés de Gardes Marins y el inglés de los midshipmen.

Con fecha 16 de junio de 1717 se redactaron las Ordenanzas e instrucciones que se han de observar en el cuerpo de la Marina de España conocidas como las Ordenanzas de Patiño. El capítulo sexto de dichas ordenanzas se refería concretamente a los guardiamarinas.


1. Cádiz: cuna de Guardiamarinas

A finales de 1716 estaba decidida la creación de un centro de formación de la oficialidad de la Marina. Los Delegados de las provincias marítimas habían recibido instrucciones sobre los futuros alumnos. En el Archivo del Museo Naval hay una carta del príncipe de Campo Florido, comandante general de la provincia de Guipúzcoa, del 28 de noviembre de 1716, animando a la juventud a incorporarse a la recién creada Armada. Alegaba que la carrera iba a ser de lo más sobresaliente de las milicias y muy distinguidos los sujetos que ingresasen en ella. Patiño al dar cuenta al ministro Don Andrés de Pes el 15 de abril de 1717 de su formación, dijo que eran mozos de presencia y propicios a alimentarse de gloria.

La Escuela se estableció en varias casas contiguas al Ayuntamiento de Cádiz que se alquilaron para tal fin en el aristocrático barrio del Pópulo.

La institución tenía una estructura docente, en donde se hallaban academia y biblioteca y una estructura militar donde se encontraba la compañía. La estructura docente se instaló en un caserón de Juan de Villavicencio, familia de Regidores de Cádiz. La posada empezó a funcionar más tarde por lo que en un principio no estaban alojados todos juntos. Todas las casas alquiladas por la compañía dieron lugar a que la calle donde estaban situadas se conociera como la de la Posada de la Academia.

Toda la documentación histórica del centro docente se perdió, no hay archivos, pero se cree que la inauguración de la Academia fue en mayo de 1717 por el contrato que firmó Patiño con el sastre de la calle nueva, que especifica que los 240 uniformes de los cadetes, más los de los músicos, deberían estar terminados para finales de abril.

El 7 de febrero de 1717 ya se contaba con los 37 primeros futuros alumnos, la mayor parte vascos, que habían embarcado en Pasajes en los navíos San Luis, San Fernando, San Pedro, y San Juan Bautista, llegando a Cádiz el 13 de mayo, lo que hace pensar que las clases comenzasen el día 15.

En 1719, Poco después establecida la Academia Militar, Pedro I de Rusia envía a Cádiz 22 rusos con objeto de formar la plantilla su país, señal de la buena fama de la Academia en esos momentos.

Proyecto y distribución de la Academia que se propone en el sitio contigüo al cuartel de los Guardiamarinas. Cádiz 1774
Proyecto y distribución de la Academia que se propone en el sitio contigüo al cuartel de los Guardiamarinas. Cádiz 1774

2. Aventureros sí pero muy distinguidos

Si no se tenían antecedentes en la nobleza o se era de más edad se podía ingresar como aventurero, algo así como marinero distinguido, con el mismo régimen de estudios que los guardiamarinas.  

El plan de estudios que se siguió hasta 1734 estaba dividido en semestres en los que se cursaban materias como aritmética, álgebra, geometría, trigonometría, cosmografía, náutica, fortificación, artillería teórica y práctica, armamento, evolución militar construcción naval, maniobra de naos, música, esgrima y danza también había práctica en los buques.

Como aventureros ingresaron marinos tan importantes como Antonio Ulloa, tándem de Jorge Juan, tras ser rechazada inicialmente su solicitud de ingreso en la Academia de Guardiamarinas, el jefe de escuadra Santiago de Liniers y Brémond, que fue varias veces Ministro de Marina o Francisco de Paula Pavía autor de obras como Historia general de la Marina Española. Como puede comprobarse, no cualquiera podía optar a ser aventurero en la Marina Española.

Tu graduación también determina tu posición en el barco y a pesar de que guardiamarinas y aventureros estuvieran en formación, a bordo formaban parte de la oficialidad. Así se recoge desde las Reales Ordenanzas de Patiño en el capítulo sexto:

“los cadetes embarcados, se deben principalmente considerar como gente de guerra y parte principal de la que guarnece los navíos y consiguientemente, deben ejecutar lo mismo que los soldados que se hallan en ellos en lo tocante a guardias, con la sola diferencia del paraje y forma con que se les mandará ejecutar por los capitanes de los navíos.

Los cadetes, durante el tiempo que se mantuvieren en la mar, deberán tener, según S. M. ha dispuesto, además de su sueldo, una relación y media de marina; y los comandantes señalarán su alojamiento en catres, que se hallaren a este fin destinado a los navíos y dispondrá que se pongan el paraje más decente, según permitiesen la calidad del navío o fragata, que ordinariamente será bajo el alcázar, principiando al más antiguo inmediato a cámara, como asimismo, que puedan colocar su ropa en parte más segura y resguardada.”

No hay que olvidar que en caso de fallecimiento a bordo del resto de la oficialidad, un guardiamarina podía llegar a ser el comandante del barco por lo que el respeto de la marinería era algo buscado desde el primer embarque.

El ingreso en la clase aventureros fue suprimido el 7 de marzo de 1824.

3. El nacimiento de la Marina científica: el Observatorio de Cádiz

Real compañía de guardiamarinas

Bajo la dependencia de la Academia de guardiamarinas existía un observatorio astronómico para hacer prácticas los cadetes.

El establecimiento tenía su origen en una carta que el 26 de diciembre de 1749 dirigió desde Londres Jorge Juan, que era alférez de la Real Compañía, al marqués de la Ensenada.

Puede decirse que con la creación de este observatorio arranca la época del oficial científico. El 13 de septiembre de 1751 fue nombrado Jorge Juan, capitán de la compañía. Como teniente alférez de la misma figuraban Antonio de Ulloa y José Mazarredo. Grandes ilustrados como Vicente Treviño y Luis Godín formaban parte del cuadro de profesores de la academia.

Los primeros instrumentos fueron adquiridos por Jorge Juan en Londres. El observatorio quería ser un centro de investigación astronómica además de centro de formación.

El 15 de noviembre de 1769 se establece la academia de guardamarinas en la casa del Sacramento, o de la Reina de la isla de León. Esta mudanza alejaba los cadetes de las excesivas distracciones de la bulliciosa ciudad gaditana, al tiempo que se les adentraba en la ciencia, aún más.

 4. De la proliferación de escuelas a la nada

31 de enero de 1736 es cuando se proyecta establecer compañías de guardiamarinas en Ferrol y Cartagena lo que se determina el 13 de agosto del mismo año.

La creación de las escuelas de Ferrol y Cartagena suscitaron criterios contrapuestos en lo referente a su utilidad, unos decían que realzaba la importancia de los departamentos así como facilitaba el ingreso de nuevos futuros oficiales, otros argüían que su creación había sido costosa, inútil y malentendida pues ocasionaban triplicados gastos de cuarteles, academias y observatorios así como exceso de plantilla de oficiales, maestros, músicos y personal auxiliar.

Finalmente se acordó suprimir las Academias de oficiales de Ferrol y Cartagena por resultar gravosas y superfluas, conservándose sólo la de Cádiz. La clausura de ambos centros se dispuso por real orden de 26 de septiembre de 1824 en la que se refundieron las tres compañías de Guardiamarinas en un Colegio y se decidió trasladarlo a La Carraca pero tuvo una corta duración.

En 1828 se suprimió el Colegio y se dio libertad de enseñanza, siendo libre la preparación de todos los aspirantes, ya no era necesario pasar las pruebas de limpieza de sangre. Cuando se estaba preparado, se pasaba un examen presidido por un Junta de Jefes de la Armada y tras su aprobación se producía el ingreso en la Corporación. Así pasaron veintiún años en los cuales no hubo Academia, ni Colegio ni Escuela de guardiamarinas.

5. Colegio naval de San Carlos, el verdadero artífice del Panteón de Marinos Ilustres

El Colegio Naval en San Carlos se inauguró el 1 de enero de 1845 pero carecía de capilla propia por lo que se trabaja en unos cimientos de 1786 de lo que tenía que haber sido la iglesia de la Purísima Concepción.

La Real Orden de 10 de octubre de 1850 dispone erigir el Panteón de los Marinos Ilustres, aprovechando la proximidad al Colegio Naval, para servir de modelo y estímulo a los caballeros aspirantes a guardiamarinas que iniciaban su carrera.

Tras varios años de escuelas navales flotantes, una real orden de 1 de febrero de 1912 aprobaba las bases para establecimiento de la Escuela Naval en San Fernando, en el antiguo edificio del colegio naval de la población militar de San Carlos.

Panteón de marinos ilustres
Panteón de marinos ilustres

6. La razón del actual emplazamiento en Marín

La Escuela de guardiamarinas no sólo había tenido diferentes emplazamientos a lo largo de su vida, eran muchos más los que la pretendían.

Durante la Guerra Civil, la actividad de la escuela se vio reducida al mínimo. Cuando la contienda empezaba a decantarse a favor de Franco, Salvador Moreno recibió el encargo de planificar una modernización de la Armada.

Salvador Moreno Fernández fue nombrado segundo Jefe de Estado Mayor de la Armada en 1937 y en agosto de 1939 fue proclamado Ministro de Marina, cargo que desempeñó en dos etapas (1939-45 y 1951-57). Fue el encargado de acometer la reconstrucción de la Armada Española tras la Guerra Civil. Su primera decisión importante consistió en levantar una nueva Escuela Naval Militar en Marín.

La noticia, que apareció en prensa, causó un natural disgusto en Cádiz. El 20 de septiembre de 1938 salió para Burgos, donde radicaba el gobierno, una comisión de San Fernando para pedir que el centro se quedase en el departamento, pero al término de la contienda se iniciaban en Marín las obras en las que fue la escuela de tiro naval, para establecimiento de una amplia y moderna escuela naval.

Noticia del ABC del 28 de octubre de 1938 anunciando la obras en las cercanías del polígono Janer en Marín.
Noticia del ABC del 28 de octubre de 1938 anunciando la obras en las cercanías del polígono Janer en Marín.

La base naval, el Polígono de Tiro Naval fundado por Janer y la Escuela de Artillería operaron en Marín desde el año 1931. Posteriormente este complejo naval pasaría a ser los cimientos de la actual Escuela Naval Militar por iniciativa del ministro de Marina Salvador Moreno, que era de Ferrol.

El vigués José Pernas Peña se convirtió en el principal adjudicatario de aquel proyecto colosal en un tiempo de dificultades inmensas para conseguir los materiales. La ENM se levantó en un tiempo récord de cuatro años, entre 1939 y 1943.

Una comisión inspectora, a cuyo frente estaba el capitán de navío Félix Bastarreche y Diez Bulnes, se encargó de supervisar los trabajos de la ENM de principio a fin. El celo con que llevó a cabo la labor permitió conocer en detalle todas las cantidades de materiales empleados en levantar el recinto naval, formado por unas cuarenta edificaciones sobre una superficie total de 305.000 metros y 41.029 metros cuadrados de plantas habitables.

Recompensas a Félix Basterreche por su celo en las obras de la ENM: ascenso a contraalmirante y la gran cruz del mérito naval.
Recompensas a Félix Basterreche: ascenso a contraalmirante y la gran cruz del mérito naval.

Franco inauguró la Escuela Naval Militar, en Marín, en la mañana del 15 de agosto de 1943 con una gran parada militar.

7. Botón de ancla: una carrera de cine

Pese a que el cine español huye de lo militar, la Escuela Naval Militar ha protagonizado varias películas por sus valores de compañerismo, aventura, patriotismo y romanticismo.

José Luis Azcárraga Bustamante publicó la novela Botón de ancla en 1947 durante su periodo como profesor de la Escuela Naval Militar en Marín, inspirada en la vida y anécdotas de los guardiamarinas.

Fotograma de la película Botón de ancla con la Escuela naval Militar al fondo.
Fotograma de la película Botón de ancla con la Escuela naval Militar al fondo.

La primera adaptación al cine de la novela fue Botón de ancla dirigida por Ramón Torrado en 1948. La productora Suevia Film de otro gallego, Cesáreo González, gastó dos millones y medio de pesetas. El presupuesto se disparó por el retraso por mal tiempo, que forzó el aplazamiento de las escenas exteriores. La filmación se prolongó a tres meses, cuando estaba previsto un mes escaso.

Declarada “de interés nacional”, la película obtuvo el premio al mejor guión del Sindicato del Espectáculo, los “Goya” del franquismo. Aún así existía un cierto recelo sobre las posibles reacciones del gobierno y del Ministerio de Marina ante un film que -por primera vez- intentaba humanizar un poco la vida militar. Sorprendentemente tuvo un gran apoyo : Botón de ancla se estrenó en sesión de gran gala, patrocinada por el Ministerio de Marina, en el Cine Avenida de Madrid.

El filme se versionó con el mismo título, protagonizada por el Dúo Dinámico en 1960. Con el mismo argumento Los guardiamarinas del año 1967 y  en 1974, el propio Torrado dirigiría otra adaptación titulada Los caballeros del botón de ancla.

El botón de ancla ha pasado a ser un símbolo distintivo de los marinos. Se impuso en la uniformidad por la Ordenanza del 9 de julio de 1802 que es cuando se incorpora el diseño de un nuevo botón dorado, con ancla coronada y orla de puntos al canto.

Este año que se cumplen los 300 años de la creación de la Academia de Guardiamarinas hemos querido buscar las pequeñas historias de esta gran historia y para muestra un botón, un botón de ancla.



Para saber más:

Carmen García

Oficial de la Armada con patente de corso, en la Reserva. Documentalista.

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3 thoughts on “7 datos sobre la Escuela Naval Militar”

  1. ¡Hay que descubrirse! Ahora bien, ya que puedo dejar un comentario, pregunto:

    ¿En que fecha empezaron a ser los guardiamarinas del Cuerpo de Infantería de Marina, al cual me enorgullece pertenecer desde hace cincuenta años?

    1. ¡Hola Valentín Pío!
      Tengo entendido que fue tras la reestructuración del cuerpo en 1940. Ya sabrás que durante la II República se ordenó el cierre de la Academia y se pasaron a dar cursos en los años de la Guerra Civil en la academia de Marín para alféreces provisionales de Infantería de Marina y oficiales de la Reserva Naval. De esa época vendría el compartir estudios con el Cuerpo General.

      ¡Enhorabuena por esas cinco décadas de pertenencia a los valientes por tierra y por mar!
      Saludos cordiales

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