
Setecientas monedas de plata de la fragata Mercedes han llegado a Cádiz con más de dos siglos de retraso.
Forman parte del cargamento de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes y pueden contemplarse desde el 12 de septiembre de 2026 en el Museo de las Cortes. La elección de Cádiz tiene algo de restitución histórica: aquel era precisamente el destino que la fragata nunca consiguió alcanzar.
El 5 de octubre de 1804, cuando el convoy español se encontraba frente al cabo de Santa María, en el Algarve, cuatro fragatas británicas interceptaron a las cuatro españolas que regresaban de América: Medea, Mercedes, Clara y Fama. Quedaba aproximadamente una jornada de navegación hasta Cádiz. España y Gran Bretaña no estaban formalmente en guerra.

Una fragata de la Real Armada
La espectacular cantidad de monedas asociada al pecio ha condicionado durante años la manera de contar la historia de la Mercedes. Sin embargo, la investigación arqueológica desarrollada desde la recuperación del cargamento permite reconstruir una realidad bastante más interesante.
Nuestra Señora de las Mercedes era una fragata de la Real Armada, construida en La Habana a finales de la década de 1780 y destinada a distintas misiones relacionadas con las comunicaciones oceánicas de la Monarquía Hispánica.
Su última misión estuvo relacionada con la necesidad de trasladar a la Península caudales acumulados en América. Las monedas permiten seguir aquella geografía económica: fundamentalmente reales de a ocho y, en mucha menor proporción, piezas de ocho escudos, procedentes de casas de moneda como Lima, Potosí, Popayán, Santiago de Chile y México.
El conjunto recuperado ronda las 578.000 monedas de plata y 212 piezas de oro. Pero la Mercedes no transportaba solamente dinero. La documentación y los materiales arqueológicos permiten reconstruir también mercancías, objetos y aspectos de la vida de las personas que viajaban a bordo. Ahí reside una de las principales aportaciones de la investigación: devolver al pecio su condición de yacimiento arqueológico.
A un día de Cádiz
La mañana del 5 de octubre de 1804 el viaje estaba prácticamente terminado. Las fragatas españolas Medea, Mercedes, Clara y Fama, bajo el mando de José de Bustamante y Guerra, fueron alcanzadas frente al Algarve por Indefatigable, Lively, Amphion y Medusa, de la Royal Navy.
Los británicos pretendían obligar al convoy a dirigirse a uno de sus puertos. España mantenía oficialmente la paz con Gran Bretaña, pero Londres temía que los caudales procedentes de América acabasen financiando a la Francia napoleónica.
Bustamante se negó a entregar los buques y comenzó el combate. Un proyectil alcanzó la santabárbara de la Mercedes y la fragata explotó. Barco, personas y cargamento desaparecieron bajo el Atlántico. Las fuentes institucionales actuales sitúan en 275 el número de muertos.
La agresión contribuyó decisivamente a la ruptura entre Madrid y Londres y se convirtió en uno de los antecedentes inmediatos de la nueva guerra contra Gran Bretaña.

Dos siglos en el fondo del mar
Durante aproximadamente doscientos años, el cargamento permaneció donde había caído. Eso cambió en 2007, cuando Odyssey Marine Exploration anunció el hallazgo de un gigantesco conjunto de monedas dentro de un proyecto denominado Black Swan.
Centenares de miles de piezas habían sido extraídas del fondo marino y trasladadas a Estados Unidos. España sostuvo que el yacimiento correspondía a un buque de Estado y reclamó los materiales. Tras varios años de litigio, los bienes regresaron a España en 2012.
El conjunto quedó adscrito al Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQVA, en Cartagena, y comenzó un amplio programa de conservación, documentación e investigación. La monografía científica publicada por el Ministerio de Cultura en 2024 reúne los resultados de más de una década de trabajos sobre el yacimiento.
La arqueología hizo posible recuperar algo que el mercado de antigüedades estaba a punto de destruir: el contexto. En nuestra guía sobre el patrimonio cultural subacuático explicamos por qué registrar un pecio importa tanto como conservar sus objetos. Una moneda aislada puede tener un precio. Centenares de miles de monedas documentadas dentro de un mismo cargamento, relacionadas con registros navales, personas, rutas, puertos y objetos arqueológicos proporcionan información histórica.
Las monedas regresan a su destino
La exposición abierta en Cádiz en septiembre de 2026 cierra simbólicamente una parte del viaje. El proyecto Nuestra Señora de las Mercedes. Una historia en común nació en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática y posteriormente inició un recorrido por países americanos relacionados con la historia del navío.
Desde septiembre puede visitarse en Cádiz. La ciudad no constituye una sede cualquiera. La Mercedes estuvo vinculada anteriormente a su puerto y Cádiz era el destino de su último viaje. En octubre de 1804 faltaban apenas unas horas para que las monedas que transportaba fueran desembarcadas allí.
Nunca llegaron.
Dos siglos después fueron localizadas, extraídas irregularmente, trasladadas a Estados Unidos, reclamadas judicialmente, devueltas a España, restauradas, catalogadas, estudiadas y expuestas. Setecientas de ellas se encuentran ahora en el Museo de las Cortes.
El viaje entre América y Cádiz que comenzó en 1804 ha necesitado 222 años para completar, al menos simbólicamente, su última jornada.
Fuentes y bibliografía
Fuente matriz: Ministerio de Cultura, Nuestra Señora de las Mercedes: recuperación, estudio y puesta en valor de un yacimiento subacuático, 2024. Consultar ficha y texto completo.
Ministerio de Cultura, Material numismático de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes.
Onda Cádiz RTV, La fragata Nuestra Señora de las Mercedes llega al Museo de las Cortes, 12 de septiembre de 2026.
Descubre más desde El Reto Histórico
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.