Mariana Pineda, aunque se la conozca más por la bandera que encontraron en su casa, y de la que recibió acusación de haber bordado, seguramente ni estaba en su casa en aquella ocasión ni la bordó ella y en realidad fue una excusa para capturar a una inteligentísima mujer y activista Liberal de la década Omniosa.

Mariana Pineda en un grabado del siglo XIX, poco después de su muerte.
Mariana Pineda en un grabado del siglo XIX, poco después de su muerte.

Mariana Pineda era hija del Capitán de Navío D. Mariano Pineda y de Dª Maria Muñoz, una familia acomodada poseedores de un gran mayorazgo. Había nació en Granada el 1 de setiembre de 1804 y, aunque sus padres habían fallecido, no accedió a ninguna parte de su herencia al renunciar su tío a su tutela, apropiándose de todos los bienes de la familia como testaferro. Mariana pasó a ser apadrinada por una familia, de buena posición social, la de José de Mesa y su esposa, que no tenían hijos y criaron a Mariana como si lo fuera.

Figurín diseñado por Salvador Dalí para la obra MARIANA PINEDA de Federico García Lorca
Figurín diseñado por Salvador Dalí para la obra MARIANA PINEDA de Federico García Lorca

Se casó muy joven, algunas fuentes dicen que con 15 años, y junto a su marido comenzaron un litigio judicial para reclamar aquella herencia a su tío, logrando llegar a un acuerdo por el que accedían a unas pequeña propiedades en Loja. Así, transcurrieron 2 años, quedando el 12 de mayo de 1822, desgraciadamente viuda y con dos hijos a los 18 años.

Un par de años después se la comenzó a ver de nuevo por las calles de Granada, paseando muchas veces con jóvenes distinguidos, la mayoría partidarios del sistema constitucional de 1823, es decir, los famosos Liberales que se oponían al absolutismo traidor de Fernando VII. Eran pretendientes, amantes y amigos de la joven viuda, considerada una mujer muy culta, atractiva y de refinada educación.

Monumento a los liberales del siglo XIX situado en el barrio Agra del Orzán, La Coruña, España.
Monumento a los liberales del siglo XIX situado en el barrio Agra del Orzán, La Coruña, España.

Amiga y confidente de los presos liberales

Allá por 1827 muchos de aquellos amigos, e incluso varios parientes, estaban presos por causas políticas. Las sospechas comenzaron a caer sobre ella cuando se supo que enviaba numerosas cartas a esos presos, y a exiliados que residían en Gibraltar. En ellas les daba ánimos y les contaba la actualidad en España, especialmente en Granada, y les aconsejaba sobre diversos asuntos, entre ellos cómo elaborar planes de fuga, y seguramente algunas cosas más. Algunos de los destinatarios de esas cartas, según se dice, eran gente como el mismísimo Torrijos, exiliado en Gibraltar. La policía granadina, que sabía del envío de estas misivas, la vigilaba muy de cerca.

Cerebro de fugas

Parece que solamente se habla de María Pineda refiriéndose a la famosa bandera que se encontró en su domicilio, probablemente arrojada allí para inculparla, y no se tiene en cuenta lo realmente inteligente que era y las labores que hacía en pro de la libertad, más allá de coser. No subestimen a esta dama señores. Como decíamos remitía numerosas cartas de ánimo a la mayoría de presos políticos, replesaliados por Fernando VII. Una de aquellas cartas llevaba unas instrucciones muy concretas para su primo, Fernando Álvarez de Sotomayor, que estaba encarcelado.

Le hizo un hábito de capuchino, le facilitó un rosario, el cordón e incluso una barba postiza que pidió prestada a una compañía de teatro. El plan de fuga, que consistía en utilizar este disfraz para escapar por la puerta de la capilla de la cárcel, había sido idea suya, su primo lo relataría al detalle más tarde:

(…) Pocos momentos antes de esta hora principié á vestirme, mientras estaba ocupado en esta faena, estuve varias veces en peligro de ser descubierto por los muchos dependientes de la casa Me puse un pedacito de caña entre el labio superior y la encía y una bolita de cera en cada ventanilla de las narices lo mas gruesas que pude para contribuir á desfigurar la cara y la voz todo según consejo de la Mariana que me lo proporcionó.

Por el piso alto había comunicación á los corredores del departamento interior y daba la puerta cerca de la de la capilla pero había otras cinco puertas intermedias cerradas. Para abrirlas la Mariana me había proporcionado unos gruesos alambres cuyas puntas dobladas me servían maravillosamente.

Frailes Capuchinos

Salí pues saludando al paso á los muchos presos que encontraba y dando á besar mi mano humildemente á cuantos me lo pedían. Llegué á la jaula, que así se llama una pequeña división formada de fuertes rejas y rastrillos con tres puertas de golpe, y mandé abrir los rastrillos para pasar á la capilla. Todo me salió perfectamente, el mismo sota alcaide me acompañó y abrió el rastrillo de la antepuerta y pasé por delante de la guardia riéndome de los sarcasmos y dicharachos de los soldados y me trasladé á la calle del Águila á una casa que la Mariana me tenia dispuesta de antemano.

Fernando escapó, pero al sospechar la policía de su ayuda, decretaron para ella una especie de “prisión provisional” que consistía en que no podía salir de la ciudad de Granada.

Mariana, mujer dura

Poco después, su primo, sería capturado de nuevo y el jefe de la policía de Granada le ofreció dos opciones: confesar quién le había ayudado y la gente que estaba implicada o la pena de muerte. Fernando Álvarez confesó. Aunque no se sabe si delató a su prima, sí se conoce que “cantó” toda la información que sabía acerca de las actividades del grupo liberal de Gibraltar.

En automático se procedió al registro del domicilio de Mariana, puesto que Ramón Pedrosa, el jefe de policía (llamado entonces “alcalde del crimen”) sospechaba de ella, aunque también se decía que le gustaba la chica y ésta lo había rechazado. Fue en ese registro en el que se localizó la famosa bandera y se efectuó el deseado arresto por Pedrosa de Mariana; en principio domiciliario, puesto que tenía también planes de negociación con nuestra heroína: quería más información sobre Torrijos, a cambio de su libertdad.

Miguel Marín. Proyectos de escultura de Mariana Pineda (1865). Archivo Histórico Municipal de Granada.
Miguel Marín. Proyectos de escultura de Mariana Pineda (1865). Archivo Histórico Municipal de Granada.

Manuel Angelón, en 1859, describía la bandera encontrada de esta forma:

Un tafetán morado de un poco más de dos varas y tercio de largo, por una vara y cuarto de ancho, con un triángulo de color verde fijado en el centro y algunas letras á los lados del mismo bordadas unas de seda color carmesí y otras trazadas y sin bordar con un bendo corrido á las orillas del tafetán, con hilos pendientes que demostraba estar recién quitado del bastidor de bordar, y envuelto en él tres letreros sobre papel escritos con tinta encarnada y letras de igual tamaño que las bordadas conteniendo las palabras: Libertad, Igualdad, Ley.

Reconstrucción hipotética de la «bandera» que supuestamente estaría bordando Mariana Pineda y que motivó su detención, juicio y ejecución
Reconstrucción hipotética de la «bandera» que supuestamente estaría bordando Mariana Pineda y que motivó su detención, juicio y ejecución

Pero Mariana no lo iba a poner fácil. Aun siendo recluida en su domicilio, bajo vigilancia de un guardia, se fugó a los tres días aprovechando un descuido. Iba disfrazada de anciana y consiguió escabullirse, lástima que el guardia se percató y corrió tras ella. Mariana trató de seducirlo, eso dijo el mismo guardia en el juicio, para que se fugara con ella… pero, al parecer, no lo logró.

A causa de esta fuga fue trasladada a la cárcel de mujeres, ubicada en el convento de las Arrecogidas Santa María Egipciaca. Allí sería interrogada una y otra vez sobre los planes del grupo de Gibraltar. Pero ella negó hasta el final saber nada, aun cuando Pedrosa le prometió el indulto, no le importó, siguió diciendo que no sabía nada.

A las tres semanas, las cuales no pasó un día sin que Pedrosa interrogara a la Pineda, comenzó el juicio. Su abogado sería José de la Peña y Aguayo, uno de sus muchos amores y el que escribiría su primera biografía. La única acusación que realizaron, aparte de la del intento de fuga con el guardia, fue la de tener en su casa una bandera que pudiera servir a un gobierno revolucionario.

Mariana Pineda en el convento de Sta Maria Egipciaca

Mariana y la masonería

Con esa prueba, una bandera a medio bordar, se le imputó el delito de rebelión contra el orden cuya pena era la muerte. El abogado trató de demostrar que la bandera era para una logia masónica (que seguramente lo era, según investigaciones recientes). De aquí podemos sacar que Mariana Pineda es, muy probablemente, una de las primeras mujeres masonas de España; y si no lo era, estaba muy relacionada con ellos, como afirma Carlos Serrano en su libro sobre Mariana Pineda. El propio Carlos Serrano, en su investigación, afirma que Mariana había encargado la bandera a una costurera de confianza y esa costurera la habría delatado entregando la bandera a las autoridades para poder implicarla.

Los colores morado y verde corresponden al grado 2 de la masonería, según el rito escocés antiguo. El triángulo fijado en el centro junto a las divisas de “Libertad, Igualdad y Ley” se corresponden con al divisa masónica desde mediados del siglo XVIII.

Cuadro de Juan Antonio Vera Calvo de 1862 que muestra a Mariana Pineda en capilla, antes de ser llevada al cadalso
Cuadro de Juan Antonio Vera Calvo de 1862 que muestra a Mariana Pineda en capilla, antes de ser llevada al cadalso

No hubo defensa posible, aunque pertenecer a la masonería era un delito menor, la asociación de la mayoría de conjuras liberales con las logias masónicas invalidó los argumentos del abogado. Mariana aceptó su final con dignidad, los relatos de la época son muy concisos en eso, y la mayoría son testigos presenciales. Mariana se convirtió en una mártir más de aquella justa causa liberal.

Escena de "Proceso a Mariana Pineda - Capítulo 5" (11 dic 1984) rtve
Escena de “Proceso a Mariana Pineda – Capítulo 5”
(11 dic 1984) rtve

Para saber más os recomendamos la miniserie que sobre Mariana Pineda elaboro Televisión Española en 1984, con Pepa Flores en el papel de la heroína granadina: ARCHIVO RTVE

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