Las 6 tumbas del Cid y el día de su muerte

Muchos historiadores dicen que un 10 de julio de 1099, la muerte vino a por don Rodrigo Díaz de Vivar a Valencia. El Cid Campeador, el que en buena hora había nacido, insigne caballero nunca vencido en sus 72 acciones de guerra, creador de la eficaz “carga tornada” y héroe nacional de imperecedera fama, en la que le acompañará por siempre su caballo Babieca.

El Cid por Ferre Clauzel (http://www.joseferreclauzel.com)
El Cid por Ferre Clauzel
(http://www.joseferreclauzel.com)

El día de su muerte

Aunque la fecha no está realmente clara, siempre oscila entre mayo y julio de 1099.

La fecha del día 10 de julio fue dada por uno de los mayores expertos sobre la figura histórica del Cid, el historiador Gonzalo Martínez Diez (que nos dejó hace apenas 2 años) seguramente basado en la “Historia Roderici”.

Sobre los que la sitúan en mayo destaca Alberto Montaner Frutos, filólogo hispánico, historiador, arabista y otro experto de cuidado en temas cidianos. Montaner destaca para su teoría dos fuentes: el “Linaje de Rodrigo Díaz” y la “Estoria de España de Alfonso X“. Hay que saber que en la estoria faltarían textos correspondientes —curiosamente— a los últimos años de vida del Cid, aunque esa “laguna cidiana” se va, más o menos, rellenando con el resto de crónicas que coinciden en fechas y en las que aparece citado don Rodrigo, como en la parte de los manuscritos llamada “Crónica de Castilla”.

La escultura en bronce del Cid para Burgos, en el taller de su autor Juan Cristóbal González de Quesada
La escultura en bronce del Cid para Burgos, en el taller de su autor Juan Cristóbal González de Quesada. (Ministerio de Cultura)

Otro documento muy importante, también parte de esa Estoria de España iniciada por Alfonso X el Sabio y continuada por Sancho IV de Castilla, a tener en cuenta es el de la Leyenda de Cardeña“. Son unos relatos legendarios sobre el Cid, relativos a los años posteriores a su muerte, elaborados por los monjes del monasterio de San Pedro de Cardeña a mediados del siglo XIII. Esta documentación fecha la muerte del héroe en junio.

Fachada principal del monasterio. (wikimedia)
Fachada principal del monasterio. (wikimedia)

En El Cantar (el escrito por Per Abad), cuando leemos los renglones finales se dice:

Ha salido de este mundo mio Cid el Campeador

el día de Pentecostés, ¡de Cristo tenga el perdón!

Así hagamos nosotros todos, justos y pecadores.

Éstas son las noticias de mio Cid el Campeador,

en este lugar se acaba esta narración.

Probablemente la creencia de que el héroe murió en mayo estaría reforzada por esa fecha de la Pascua de Pentecostés de aquel año, aunque es muy probable que se estableciera a posteriori con fines simbólicos.

Julio Trebollé Barrera, en su trabajo sobre la muerte del Cid, deja claro que ese Domingo de Pentecostés del año 1099 cayó un 29 de mayo, la misma fecha en la que se inició la partida de las tropas cruzadas hacia Jerusalén según las “Gesta Francorum“.

"Toma de Jerusalén por los Cruzados" Émile Signol
“Toma de Jerusalén por los Cruzados” Émile Signol

En “Historia Roderici” afirma que el Cid murió en el mes de julio; según las Crónicas que hay en la Estoria lo sitúan en torno al 15 de mayo; el Linaje dice que el 29 de mayo también. Los del Monasterio de Cardeña celebran el aniversario del Cid y de Jimena en junio. La fecha que da el poema, que no tiene valor histórico; no dice ni el año, demostrando que su intención es más simbólico-religiosa cuadrándola con el 29 de mayo.

Trebollé deja claro, y demuestra, que los “compiladores” o autores del Cantar no pudieron hacer oídos sordos a la noticia que se extendía por toda la cristiandad —la partida del ejército cruzado a Jerusalén—, utilizando esa fecha, seguramente no muy lejana a la muerte de don Rodrigo, como conexión entre la Primera Cruzada y el Cid. Ahí están los datos, ahora vosotros juzgaríes cual os convence más.

La Tizona, una de las espadas del Cid fotografiada por J. Laurent a finales del siglo XIX

La 6 tumbas del Cid

Doña Jimena, a la muerte de Rodrigo, se hacía señora de Valencia. Tuvo que defender la ciudad con ayuda de Ramon Berenguer III (yerno suyo) aunque le fue muy complicado. En mayo de 1102, el almorávide Mazdali entraba en Valencia, permitiendo la salida honrosa de los cristianos tal como siempre hizo el Cid con sus enemigos musulmanes derrotados.

Doña Jimena salió al frente portando los restos del inmortal Rodrigo Díaz. Aunque antes de abandonar la ciudad, y tras recoger todo lo de valor, incendiaron las casas para que quedara lo más destruída posible. Los almorávides entraron en Valencia y no la dejaron hasta que Jaime I, en 1238, la conquistó de nuevo para los cristianos.

Sofía Loren como Jimena en la película El Cid
Sofía Loren como Jimena en la película El Cid

El Cid, había sido enterrado en la catedral de Valencia pero tras el desalojo, organizado por Alfonso VI y Jimena, sus restos fueron llevados al monasterio de San Pedro de Cardeña. Allí reposarían unos cuantos siglos, hasta que durante la ocupación francesa (h1808) fueron profanados. Los franceses, muchas veces por saquear y otra por denigrar a los héroes que, como el Gran Capitán, los habían derrotado en los campos de batalla solían abrir sus tumbas, robar sus tesoros y esparcir sus huesos por la calle.

Tumba del Cid y Jimena en San Pedro de Cardeña

Se dice que el intelectual francés Vivant Denon, que viajaba en aquella expedición, pudo recuperar los huesos y devolverlos al mausoleo. Pero el barón Paul Thiébault, un mariscal francés que estaba de gobernador en Castilla la Vieja, cuando se enteró de lo sucedido ordenó se recogieran de nuevo los restos del Cid (y de su esposa) y se llevaran a otro lugar ya que el mausoleo había quedado en muy mal estado tras el saqueo.

Vivant Denon devolviendo los restos de El Cid y Doña Jimena a su sepulcro.
Vivant Denon devolviendo los restos de El Cid y Doña Jimena a su sepulcro.

Según la leyenda popular (refutada por el diario del barón que dice que se los llevó a su casa, literalmente) los metió debajo de su cama. Ordenó construir un monumento fúnebre en el Paseo del Espolón de Burgos, a orillas del río Arlanzón, que se inauguró el 19 de abril de 1809. Alrededor del monumento plantó árboles y colocó bancos, cosas que duraron bien poco cuando los españoles expulsaron a los franceses de la zona. Al igual que el monumento que les recordaba al gobernador gabacho.

Diseño inicial del monumento funarario al Cid en el Espolón, 1809
Diseño inicial del monumento funarario
al Cid en el Espolón, 1809

Parte de los restos del Cid y su esposa, durante ese traslado al nuevo mausoleo, fueron robados y regalados más tarde al príncipe de Hohenzollern que los guardó en su gabinete de curiosidades del castillo de Sigmaringen.

Los restos del Cid en el castillo de Hohenzollern

En 1826 los restos se devolverán al Monasterio, hasta que tras la desamortización en 1824 se trasladaron a la capilla de la Casa Consistorial de Burgos. Aunque no se tenía constancia de que faltase gran parte de ellos, la mayoría de don Rodrigo.

En 1882, la casa Hohenzollen entregó los restos óseos que tenía en su colección. Celebrándose un acto que Alfonso XII presidió.

Carroza en la que entregaron a Burgos los restos del Cid, 1883

En 1921, por fin, se depositaron junto a los restos de su esposa Jimena en el crucero de la Catedral de Burgos. El epitafio de la tumba final, redactado en latín por Ramón Menéndez Pidal dice:

Rodrigo Díaz, Campeador muerto en Valencia el año 1099.

A todos alcanza honra por el que en que en buena hora nació. Jimena, su esposa, hija de Diego, conde de Oviedo, nacida de estirpe real.

Tumba del Cid en la Catedral de Burgos

Resumimos para curiosos, las 6 tumbas del Cid serían:

  1. Catedral de Valencia
  2. Monasterio de Cardeña
  3. Mausoleo del Paseo del Espolón
  4. Castillo Hohenzollern
  5. Casa Consistorial de Burgos
  6. Catedral de Burgos

Y algún que otro hueso que andará por ahí perdido como el que apareció después de que se cerrara la lápida de 1921. Y además… con tantas vueltas… ¿Serán los restos óseos los de don Rodrigo y su amada Jimena? Si su cuerpo al fin y al cabo se hizo polvo y se dispersó, al menos su memoria perdura en forma de leyenda.

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Por cierto… su caballo, Babieca, tiene su tumba en el Monasterio de Cardeña, para que lo sepáis.

Tumba de Babieca en Cardeña (wikimedia)
Tumba de Babieca en Cardeña (wikimedia)

Fuentes:

  • Cantar de Mio Cid. Versión de Menéndez Pidal
  • La muerte del Cid y la toma de Jerusalén: “Domingo de Pentecostés” del año 1099. (2002) Julio Trebolle Barrera
  • Bitácora del Archivo Munucipal de Burgos (http://archmunburgos.blogspot.com.es )

Para saber más:

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

4 thoughts on “Las 6 tumbas del Cid y el día de su muerte”

  1. una pequeña corrección, aunque existe una tumba de Babieca como es la que sale en la foto, digamos que esta mal expresado, en el año de 1945, el duque de Alba inicia unas excavaciones arqueológicas donde cuenta la leyenda que esta enterrada Babieca, algunos historiadores hablan de yegua, otros de un macho, la leyenda dice que esta enterrado entre dos olmos milenarios a la derecha del monasterio de San Pedro de Cardeña, así que dicho y echo … se puso a excavar y no encontró absolutamente ningún hueso, pero dejo el lugar como constancia de que allí se realizo tan excavación para encontrar los huesos del equino. ¿ Donde esta enterrado ? no lo sabemos porque no existe ninguno de los olmos centenarios mencionados en la leyenda.

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