La mierda de Legión Británica que combatió a los Carlistas (cap.6)

<-(VER CAPÍTULO 05) (VER CAPÍTULO -final- 07)->

Penúltimo episodio. Hoy os traemos lo que fueron las últimas operaciones de la Legión, antes de que se licenciaran sus componentes.

En febrero de 1836 Espartero escribía estas líneas sobre el responsable de la Legión Auxiliar Británica:

“Evans, buena persona, no sirve para mandar. Su legión, un estorbo, que destrozaría con media compañía nuestra”

Espartero en 1841
Espartero en 1841

A pesar de esta opinión, el mando isabelino contaba con los británicos para sus planes. El 10 de marzo de 1837, tres columnas partían de forma simultánea de Bilbao (Espartero), Pamplona (Sarsfield) y San Sebastián (Evans).

Los carlistas estaban bien informados de las operaciones y planearon una contraofensiva a los tres frentes antes de que uniesen sus fuerzas. Pronto se le pondría todo más sencillo a los carlistas -en aquel momento comandados por el Infante Don Sebastián- una de las columnas, la de Sarsfield, tuvo que regresar a Pamplona por culpa de una fuerte tormenta; con lo que solo tuvieron que marchar hacia dos objetivos: Espartero y Evans.

Los de Evans se hicieron con las posiciones de Oriamendi durante el avance, pero a la mañana siguiente, llegando las tropas de Don Sebastián -con el general Villarreal al frente- con tanto empuje que hicieron retroceder a algunas compañías inglesas.

Batalla de Oriamendi (Fuente: gipuzkoakomuseoak.net)
Batalla de Oriamendi (Fuente: gipuzkoakomuseoak.net)

Los carlistas, a bayoneta, tomaban las posiciones de Oriamendi y la desbandada británica fue general, perseguidos en retirada y pasando a cuchillo a cuantos conseguían alcanzar, robándoles después sus casacas rojas. No hubo compasión, no hubo piedad, no hubo presos, murieron a centenares.

Evans fue duramente criticado por la prensa británica, el escándalo llegó hasta el Parlamento británico, por considerar esta derrota un desprestigio para el Imperio británico.

Espartero, al recibir la novedad de la derrota de Evans, tuvo que cancelar el avance y se quedó en las inmediaciones de Bilbao. El mismo día en que recibió la novedad escribió unas líneas al general inglés:

«No siendo una clase de hombres escogidos, debo confesar a usted francamente que no espero de ellos mucho bueno en adelante»

En enero de 1837, la Legión se sublevó de nuevo exigiendo el cobro de las pagas. Evans trató de negociar con los amotinados pero no había dinero para efectuar los pagos, así que, se propuso el saqueo de San Sebastián; ante tal amenaza, el gobernador de la ciudad, decidió imponer un impuesto especial a los ciudadanos para pagar parte de los atrasos que, recordemos, le correspondía pagar al gobierno español.

Mientras tanto, los carlistas realizaban expediciones y marchas aprovechando la debilidad cristina, no solo por el norte, fue el momento de los inicios de la conocida “Expedición Real”, en búsqueda de comunidades que se unieran a la causa Carlista. También repararon senderos y puentes que habían sido destruidos y reforzaron posiciones alrededor de las ciudades en las que se acuartelaban sus enemigos.

La Expedición Real, estaba bastante bien nutrida en tropas:

El 20 de mayo de 1837 cruzan el Ebro casi 11.000 infantes y 1.200 jinetes a las órdenes del propio Don Carlos , con el Infante Don Sebastián al mando del ejército.

[http://www.zumalakarregimuseoa.eus}

MIRANDA, Manuel. "Vista de Castellón de la Plana en el acto de ser atacada por Don Carlos en la expedición Real". CALBO y ROCHINA de CASTRO, Dámaso. Historia de Cabrera y de la guerra civil en Aragón, Valencia y Murcia. Madrid, 1845
MIRANDA, Manuel. “Vista de Castellón de la Plana en el acto de ser atacada por Don Carlos en la expedición Real”. CALBO y ROCHINA de CASTRO, Dámaso. Historia de Cabrera y de la guerra civil en Aragón, Valencia y Murcia. Madrid, 1845

Un error, ya que las guarniciones carlistas no tenían tanto personal. Era una situación ventajosa que Espartero tenía -y debía- aprovechar.

Los cristinos tomaron Hernani, Oyarzun y Evans sitió Irún.

En el caso de Irún hay que señalar que tras solicitar Evans, como buen caballero inglés, la evacuación de las mujeres y los niños de la ciudad, se procedió a la descarga de artillería contra la misma, pues negaron su rendición.

Toma del pueblo y fuerte de Irun
Toma del pueblo y fuerte de Irun

Al día siguiente y ante la misma situación -negativa en la entrega de la ciudad- los británicos asaltaron la ciudad… Evans no se lo podía creer, los británicos se lanzaron al saqueo de la ciudad, a cobrarse lo debido; no respetaron ni las iglesias, ni las casas particulares, incluso llegando a matar si alguien se interponía en su camino. Algunos dicen que fue la venganza por Oriamendi.

Puerta de Behobia de Irun, bajo el ataque de las fuerzas Reales Irlandesas, el 17 de mayo de 1837
Puerta de Behobia de Irun, bajo el ataque de las fuerzas Reales Irlandesas, el 17 de mayo de 1837

Fuenterrabía caería, de nuevo, tras de Irún, sería para muchos legionarios su última batalla. Días después de tomar la villa, la mayoría de efectivos se licenció, quedando el contingente de Evans reducido a poco más de 4500 hombres.

La mitad de los pagos había llegado, justo para ir con algo en el bolsillo de vuelta a casa, pero el retraso en la llegada de los barcos fue la perdición. San Sebastián, puerto de partida para los legionarios, fue también el puerto en donde la mayoría se gastó lo que tenía, en plan “hooligan”: Borrachos todo el día, peleas, cuadrillas de ex combatientes cantando por las calles a altas horas…

Algunos se gastaron su dinero en uniformes nuevos -hubo alguno que se lo hizo a medida, de general. Aunque también hubo otros que se dedicaron a la relajada afición del dibujo:

Hubo ofertas por parte del gobierno de María Cristina de continuar con la Legión Británica, pero muy pocos ingleses aceptaron esa oferta. El coronel O´Connell sería el que se quedaría al mando de un pequeño grupo (entre 1500 y 1700, según las fuentes), a los que llamó la “Nueva Legión”. En septiembre  de 1837, más de 100 miembros de la Nueva Legión perdieron la vida en Andoain frente a los carlistas de Uranga. En diciembre O´Conell decidió la disolución de la Nueva Legión, responsabilizando al gobierno español de su decisión, ya que no les llegaban a tiempo ni las provisiones ni los sueldos -qué iluso fue al haber esperado lo contrario.

Pero el resto regresó a sus islas, tan pronto como el puerto de San Sebastián se lo permitió.

San Sebastián 1837
San Sebastián 1837

♠Nuevas Fuentes:

 

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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