Es sabido por todos que Roma llegó a ser un gran imperio, y que su ansia de conquista llevó a dominar casi todo el mundo conocido.

Dominaría regiones enteras explotando sus campos y sus recursos minerales, así como utilizaban a los habitantes de esas tierras como mano de obra o como parte de su ejército.

Cuantas más conquistas y más fronteras abrían más necesidad de tropas, más enemigos y más frentes en los que combatir así pues Roma pasó de conquistar tierras para que sus campesinos-soldados las cultivasen a conquistar para obtener directamente los campesinos de esas tierras, para utilizarlos como soldados.

Roma pasó de conquistar tierras para que sus campesinos-soldados las cultivasen a conquistar para obtener directamente los campesinos de esas tierras, para utilizarlos como soldados.
Roma pasó de conquistar tierras para que sus campesinos-soldados las cultivasen a conquistar para obtener directamente los campesinos de esas tierras, para utilizarlos como soldados.

Al principio de las conquistas las tierras servían para constituir haciendas que los ciudadanos romanos pudieran explotar. Por lo que los ciudadanos romanos que no dispusieran de terrenos sólo tenían que solicitarlo y se convertían en los llamados ager occupatorius, una especie de colonos agrícolas.

Hubo diferentes modelos de “contrato” con la tierra conquistada (ager publicus), muchas veces se devolvía a sus legítimos propietarios siempre y cuando no dieran problemas y se sometieran al poder romano.

Estas tierras conquistadas bien podían servir de base a nuevas ciudades o se asignaban a ciudadanos romanos para que las explotasen para obtener rentas por medio del arrendamiento, así que en esta fase expansionista, sí, los ciudadanos romanos se hacían más ricos.

Roma llegó a ser un gran imperio El problema vino, como comentaba antes, con la sed de conquista romana, a más territorio, más campo de batalla, por lo que hubo que reclutar a muchos de estos agricultores romanos como soldados haciendo que sus campos quedasen vacíos.

Por culpa de estas guerras, las tierras quedaban devastadas o sin dueños y eran entregadas por el estado a quien pudiera explotarlas y rehabilitarlas.

Únicamente los ciudadanos con alto poder adquisitivo podían realizar esas rehabilitaciones así que se apoderaron de ellas para explotarlas con esclavos, a su vez esta gente compraba las tierras de los campesinos que no podían poner a funcionar sus antiguas tierras por falta de recursos.

Se creó con esto una ruptura en la sociedad romana, numerosos ciudadanos romanos de derecho no disponían de un medio de vida, si no disponían de sus tierras tampoco podían pagar sus tributos dando como resultado un descenso en las rentas del estado.

Con la caída de la República y el nacimiento del Imperio muchos problemas parecían solucionarse, numerosas rebeliones de pueblos sometidos, guerras en las fronteras, más guerras expansionistas e incluso una guerra interna de esclavos revelados (guerras serviles) habían debilitado a Roma, se instauró un nuevo modelo de gobierno, con nuevas normas y organizaciones sociales, nuevas administraciones y nuevos tributos.

Con el Imperio consolidado las guerras internas fueron menores y se centralizaron los esfuerzos en neutralizar los territorios más conflictivos. Se elaboran mapas, catastros y censos y se establece una forma provinciae que garantiza una optimización de los recursos del territorio ocupado. Se controlan así mejor los nuevos tributos, entre otros tributum capitis (por cabeza) o el tributum soli (impuesto a las ciudades).

 

Las arcas latinas volvían a llenarse. ¿Los ciudadanos también?

Con las reformas administrativas del Imperio la sociedad romana quedaba descompensada, las riquezas ya no eran para todos los ciudadanos, ahora unos pagaban para que otros se enriquecieran, y según la Constitutio Antoniniana, todos eran ciudadanos de Roma

 

Puedes dejar un comentario