Carlos I de España y V de Alemania, en imágenes

El emperador fue retratado en múltiples ocasiones y por los grandes de la pintura del momento. Hagamos un repaso de su vida a través de algunas de las pinturas más famosas.

El 19 de septiembre de 1517, dentro de poco hará 500 años, llegó a España Carlos de Gante para ser proclamado rey de Castilla y Aragón. Será el primer rey de España, ya que los anteriores eran los reyes godos, que nunca habían gobernado el país completo, si no, uno de sus reinos.

Blasón imperial de la Puerta Bisagra de Toledo.

Y ¿cómo era el Carlos que desembarcó en su nuevo reino? Contaba con solo 17 años, no hablaba ni papa de español y se dirigía al pueblo en francés o a través de un traductor. Tenía una mirada fija, era muy religioso y de carácter algo tímido e introvertido.

Sus características físicas son reconocibles gracias a las numerosas obras que lo retratan en su juventud: nariz aguileña, mentón adelantado, ojos claro, pelo ralo y ensortijado en según que zonas, de estatura media y de cuerpo a medio formar.

I. Carlos de Gante. Infancia y adolescencia.

Primer retrato de Carlos de Gante con un arma. A la edad de 7 años. Anónimo. 1508. Schloss Ambrass Innsbruck.

Busto Carlos V (Brügge, Gruuthuse Museum)

Retrato de Carlos V, h. 1515, óleo sobre panel. Louvre de París. Obra de Bernard van Orley.

Retrato de Carlos V. 1519-20. óleo sobre madera, 71 x 52 cm. Szépmûvészeti Múzeum, Budapest. Obra de Bernard van Orley.

II. Juventud. Carlos I de España y V de Alemania.

A la edad de 20 años, cuando ya llevaba tres siendo rey de España, muere el emperador Maximiliano de Habsburgo, abuelo de Carlos, que le deja al mando del Sacro Imperio Romano Germánico. Con esta edad, en la que algunos somos aún pipiolos, Carlos era nombrado emperador, pero no uno cualquiera, se decía que en él nunca se ponía el sol. Era un imperio sin crepúsculo.

Durante esta década, Carlos madura y aprende español, pero también se enfrenta a numerosos conflictos dentro de España y fuera de ella, tales como: las Germanías en Aragón, la Guerra de Navarra, los comuneros, las guerras contra Francisco I de Francia, los conflictos contra los turcos otomanos, la férrea lucha contra el protestantismo, etc…

Son muchas las pinturas alegóricas de la época, para entronizar a Carlos y hacerlo ver poderoso y magnánimo. Como curiosidad, las pinturas copiadas, que son múltiples — casi siempre Rubens— a veces por mejorarlas, otras por reemplazar las perdidas en el incendio del palacio del Pardo de 1604 y otras para poder tener copias en varias partes de la misma obra.

A la izquierda, “Alegoría de Carlos V recibiendo el Mundo”, Parmigianino, hacia 1529. A la derecha, “Alegoría sobre el emperador Carlos V como gobernante de vastos reinos”. Rubens. 1604. Residenzgalerie de Salzburgo.

Carlos V (retrato de Jan Cornelisz Vermeyen, c. 1530)

Lucas Cranach, el Viejo. Carlos V. 1533. Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid.

A la izq., Carlos V y su perro. Jacob Seisenegger. 1533.  A la derecha, “El emperador Carlos V con un perro”. 1533. Óleo sobre lienzo, 194 x 112,7 cm. Tiziano. Museo del Prado.

“Carlos V con bastón” de 1605. Óleo sobre lienzo, 183 x 110 cm. Juan Pantoja de la Cruz. Museo del Prado.

III. Madurez y enfermedad. Finalmente, retiro.

No se llega a contemplar la etapa de vejez en este monarca, quién a la edad 30 años ya estaba muy deteriorado debido a los conflictos y a su enfermedad, una terrible gota que lo acompañó desde joven. Aún así, en el retrato de la Batalla de Mühlberg es en el que se encuentra pletórico, sublime, la mejor versión de Carlos I de España y V de Alemania.

Se dice que sobrevivió a todos sus aliados y enemigos como Enrique VIII de Inglaterra y Francisco I de Francia que murieron en 1547, Martín Lutero en 1546, Erasmo de Róterdam diez años antes y el papa Pablo III en 1549.

Carlos V en la Batalla de Mühlberg. 1548. Óleo sobre lienzo, 335 x 283 cm. Tiziano. Museo del Prado.

Emperador Carlos V por Anthony van Dyck. 1620

Carlos V e Isabel de Portugal en la Alhambra. Rubens (copia de Tiziano perdido)

Carlos V y Felipe II. 1639 – 1640. Óleo sobre lienzo, 160,5 x 214,5 cm. Antonio Arias Fernández. Museo del Prado.

Sé que para gobernar y administrar estos Estados y los demás que Dios me dio ya no tengo fuerzas, y las pocas que han quedado se han de acabar presto

Con estas paalabras, Carlos I abdica mitad en su hermano y mitad en su hijo en 1555. Se retiró a Yuste— por el buen clima, que dicen que le hará mejorar— dónde falleció en 1558. Fue en esta época cuando admitió a Don Juan de Austria como hijo, e incluso tuvieron un encuentro.

Hubo controversia en su muerte, ya que siempre se dijo que había muerto de gota, pero otros estudios achacan la muerte del emperador al paludismo.

Carlos V hacia 1550. Rijksmuseum Amsterdam.

“Presentación de don Juan de Austria al emperador Carlos V, en Yuste” (E. Rosales, 1869)

Carlos V en Yuste, de Miguel Jadraque y Sánchez de Ocaña (1840-1919). Museo del Prado.

La momia de Carlos V también ha vivido numerosas aventuras a lo largo de la historia. Durante la Revolución Gloriosa, unos revolucionarios exhumaron el cuerpo del Rey. Se dice que el Marqués de Villaverde consiguió, tras sobornar a uno de los guardianes de la cripta, una falange del dedo meñique. Luego se arrepintió, y se lo devolvió a Alfonso XIII, quien ordenó guardarlo en una urna en El Escorial.

Después de algunos años, el doctor experto en medicina tropical, de Zuluaga, vio en un periódico la fotografía de un soldado republicano abrazado a una momia: era el cuerpo momificado de Carlos V, nuevamente exhumado durante un asalto a El Escorial, en la Guerra Civil Española. Pidió entonces a Juan Carlos I poder exhumar él también la momia para poder delimitar si tuvo malaria, paludismo o murió de gota. Tras un tiro y afloja, lo consiguió.

La momia de Carlos V en El Escorial 1870 – 1872. Albúmina sobre papel fotográfico, 205 x 345 mm. Juan Laurent y Minier. (Autor de la obra original Palmaroli y González, Vicente)


Fuentes:

Carmen S. Cantos

Periodista con tinta en las venas. Criada entre almendros y olivos, amante de lo cosmopolita, viviendo en el desierto modernista.

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