El hermano pequeño de Hércules

Cuando se visita un museo no explorado, la cantidad de objetos puede ser abrumadora y la atención acaba completamente dispersa al no poder asimilarlo todo. Por eso siempre es aconsejable volver, curiosear e ir sin prejuicios.

Museo Naval de Madrid
Museo Naval de Madrid

 

En mis visitas a Madrid siempre o casi siempre hago una parada en el Museo Naval, y cada vez me doy con algo nuevo: un retrato en el que no había reparado, una maqueta, un uniforme, un arma… Siempre hay piezas que te atraen por uno u otro motivo. Ayer, día 15 de julio, me vi sorprendido por un discreto cañón.

cañon 1
“Siempre hay piezas que te atraen por uno u otro motivo…”

 

En la sala de Juan de Austria, donde se encuentran los retratos del mismo Don Juan  y Álvaro de Bazán, el cuadro de la visión de Pío V, el montante bendito del hijo bastardo de Carlos V, cañones enormes, armas capturadas, etc. Había una pequeña pieza de artillería de bronce montada sobre su cureña y al lado de una mucho más grande. Este pequeño cañón de bronce estaba en un estado de conservación impecable, como si no hubiera sido usado por la fragilidad que transmite su estilizada figura y artísticos acabados en torno a la boca y la culata.

Visión del Papa Pío V de la victoria de Lepanto. Museo Naval de Madrid.
Visión del Papa Pío V de la victoria de Lepanto. Museo Naval de Madrid.

 

Según ponía en la plaquita que acompañaba al arma, ésta había sido fabricada por Rémigy o Remy de Halut en el año 1559, dato confirmado por la inscripción en la culata. Entonces se me iluminó la bombilla. Llevaba un tiempo ocupado con un tratado de artillería conservado en la BNE en forma manuscrita escrito por el capitán Diego de Prado y Tovar en 1591 en donde cita con frecuencia a fundidores del siglo XVI: Gregor Loeffler, Juan Manrique de Lara y el fundidor Remigio, nombre que se daba en castellano al maestro flamenco.

 

Remy de Halut fue un maestro muy reputado por la calidad de los cañones que producía en su fundición de la ciudad flamenca de Malinas. El buen Remigio fue jefe de la fábrica entre 1536 y 1562, pero sus cañones siguieron en servicio mucho tiempo, como lo demuestra el hecho de que varias piezas suyas fueran rescatadas de la costa de Irlanda entre los muchos materiales procedentes de naufragios de la Grande y Felicísima Armada, o procedentes de pecios junto a la costa portuguesa y en lugares aún más recónditos como Filipinas, donde se hallaron cañones de Remigio en el galeón San Diego.

Uno de los cargos de mayor importancia de Rémy de Halut fue el de Fundidor Real, concedido por Carlos V por sus buenos servicios y la calidad de sus cañones, lo que le resultaría muy beneficioso en el aspecto de prestigio y de dinero. Siendo fundidor real podía cobrar más por cada pieza fundida porque era nada menos que el fundidor del rey, y la calidad y el nombre se pagan.

Hundimiento del San Diego (1600)
Hundimiento del San Diego (1600)

 

Volviendo a la piececita, que casi parece un juguete, presente en el Museo Naval, hay que destacar que no encaja mucho con otros cañones fundidos por el maestro flamenco. Normalmente le encargaban piezas pesadas para servir en campaña terrestre, elementos no siempre bien adaptados al servicio en navíos. Una de las armas más conocidas de Remigio es el cañón “Hércules”, conservado en el Museo del Ejército con número 5.199. Esta bestia podía disparar balas de 36 libras de peso, un calibre mucho más que respetable. Si embargo, la joyita del Naval dudo que disparase balas de más de una libra.

Cañón Hércules del Museo del Ejército
Cañón Hércules del Museo del Ejército

 

A juzgar por la procedencia (Colección de la Casa Ducal del Infantado), diría que era un pequeño cañón cuya función era de la disparar salvas de saludo, pues con sus dimensiones no parece que pudiese causar daños a nada grande o mediano.

¿Por qué tenían los duques del Infantado un arma como esa? ¿Cómo ha llegado tan bien conservada hasta nuestros días? ¿Quién me ha dado vela en este entierro? Preguntas que espero poder responder la próxima vez que me deje caer por Madrid…

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

En colaboración con El Reto Histórico: Arturo Rodríguez ; @themarquesito

Fotografías: @Retohistorico

2 thoughts on “El hermano pequeño de Hércules”

  1. Enhorabuena por el blog. Cada vez va adquiriendo mayor relevancia por la calidad de sus contenidos. Esperamos que el Museo Naval os siga inspirando para contar estas historias tan interesantes y bien documentadas.

    Un cordial saludo

  2. Con respecto a este artículo, creo que hay que hacer una pequeña correción, si no me equivoco, el citado cañón Hercules de a 36, fundido por Remigio de Halut en Malinas, ya hace tiempo que no se encuentra en el Museo del Ejército. En 2004, el Presidente del Cabildo Insular y Senador D. Ricardo Melchior Navarro solicitó el regreso del Cañón “Hércules” a Tenerife en atención a su relevante vinculación a la historia de la isla. Finalmente, el Ministerio de Defensa autorizó su traslado, y desde el 25 de mayo de 2005 está depositado en el Museo Histórico Militar de Canarias, en el Castillo de Almeida de Santa Cruz de Tenerife

Puedes dejar un comentario

Te podría interesar...

Close
Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Close
A %d blogueros les gusta esto: