Cuando el cuento de Caperucita Roja acababa mal

Charles Perrault fue el primero que recogió el cuento popular de Caperucita Roja en 1697, incluyéndolo en un libro de cuentos para niños. Más que una historia para niños, la historia que circulaba de boca en bocal, era un cuento de terror destinado a prevenir a las jovencitas de los encuentros con desconocidos.

Caperucita Roja por Gustave Dore

La historia que recopiló Perrault era mucho más moderada que la original, puesto que, en la tradición oral Caperucita era una bella joven adolescente a la que el lobo, ya disfrazado de abuela, invitaba a la niña a consumir carne y sangre, pertenecientes a la anciana a la que acababa de descuartizar. Y mucho más explícita, ya que Caperucita es obligada a meterse en la cama con él tras quemar su ropa y quedarse completamente desnuda.

La versión del escritor francés tampoco era muy agradable. Conservaba la escena del desnudo, aunque no la de la antropofagia y se queda con la historia de una joven bien educada que es engañada por el lobo, al responder a todas sus preguntas, y al final termina devorada por éste, finalizando ahí el cuento.

Eso de la Caperucita salvada por el leñador, y la muerte del malvado lobo, no llegó hasta el siglo XIX de mano de los famosos hermanos Grimm que recopilaron el cuento de Perrault junto a otras historias alternativas que circulaban en torno a ella.

El cuento de Perrault finaliza así:

Caperucita Roja se quitó la ropa y se metió en cama. Estaba muy sorprendido de ver cómo su abuela la miraba en y le dijo:
C -Abuela, ¡qué brazos más grandes tienes!
L -Para abrazarte mejor, querida
C -Abuela, ¡qué piernas tan grandes tienes!
L -Para correr mejor, mi niña.
C -Abuela, pero ¡qué orejas tan grandes tienes!
L -Para escuchar mejor
C -Abuela, ¡qué ojos más grandes tienes!
L -Para verte mejor, hija
C -Abuela, ¡qué dientes más grandes tienes
L -¡Para comerte mejor!

Grabado de G. Doré

Y, diciendo estas palabras, el lobo malvado cayó sobre Caperucita Roja y se la comió.

Moraleja: Niños, señoritas especialmente atractivas, bien criadas. Nunca deben hablar con extraños, porque de hacerlo, pueden ser la cena del lobo. Digo “lobo”, pero hay varios tipos de lobos. También hay quienes son encantadores, tranquilos, amables, modestos, complacientes y dulces, que persiguen las mujeres jóvenes por todo el país y en las calles. Y lamentablemente, estos lobos tan inofensivos son los más peligrosos de todos.

¿Qué versión escogerías tú para nuestro tiempo?

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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