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Villers-Bocage en 1944, cuando el ejército británico sufrió una de las emboscadas más catastróficas de su historia

Este suceso demostró la superioridad del carro de combate Tiger I alemán

La 7.ª División Acorazada y la 51.ª División Highland se habían distinguido en los combates del norte de África bajo el mando del general británico Montgomery pero ahora, en Normandía, se encontrarían con el bocage normando, un terreno con senderos hundidos y elevados setos que, junto a los alemanes, les darían una poco grata sorpresa.

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Villers-Bocage (Wikimedia)

¿Qué es Villers-Bocage?

Villers-Bocage es una pequeña población que domina el valle del Seulles y está a dos kilómetros del río Odon, considerándose una posición clave para los contendientes de los combates producidos en junio de 1944 en la región de Normandía, en la Segunda Guerra Mundial. A unos veinte kilómetros al sur está el Mont Pinçon, la región más elevada de la región —362 metros—, mientras que Caen se encuentra a unos doce kilómetros al este. Entre los días 11 y 14 de junio de 1944, en este pueblo francés se produciría una emboscada que supuso un tremendo golpe en la moral británica.

Montgomery quiere desatascar el frente de Caen

El día 11 de junio de 1944, Montgomery envió hasta el frente de Caen a la 7.ª División Acorazada y a la 51.ª División Highland, dos unidades que se habían distinguido bajo su mando en los combates en el norte de África frente al Afrika Korps del general alemán Erwin Rommel. Ahora se encontraban en otro escenario muy distinto al africano, este era el bocage normando, un paisaje con senderos hundidos y elevados setos que, además de presentar dificultades a la infantería, también lo eran para los tanques. Una dotación alemana de ametralladora MG 42 bien atrincherada podía detener el avance de una unidad entera. Un soldado de los Sherwood Rangers advertía así sobre el bocage a un amigo recién llegado a Francia:

Te llevarás una buena sorpresa después de haber andando por el desierto. En el desierto podemos ver a aquellos maricones y ellos podían vernos a nosotros. Aquí ellos pueden vernos, pero que me den por culo si nosotros podemos verlos a ellos.

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Bernard Montgomery en la campaña del norte de África, noviembre de 1942 (Wikimedia)

El periplo francés de la 51.ª División Highland

La 51.ª División Highland cruzó el río Orne para ir al encuentro de la 6.ª Aerotransportada, que resistía en inferioridad numérica los ataques alemanes, pero la recién llegada unidad recibió su bautismo de fuego en suelo normando sin éxito, quedó desmoralizada y fue incapaz de tomar ni siquiera Sainte-Honorine. Frente a esto, a Montgomery no le quedó otra que olvidar el plan de llegar hasta Cagny, ya que esta era la misión de la 51.ª, pero fue incapaz de lograrlo.

Las esperanzas de Montgomery

El general británico tenía grandes esperanzas en el gancho de derecha que pretendía propinar a los alemanes desde el flanco de la 1.º División estadounidense. El teniente general sir Miles Dempsey, comandante en jefe del 2.º Ejército Británico, era más optimista. Montgomery, además del XXI Grupo de Ejército, insistía en dirigir el 2.º Ejército, ya que era incapaz de delegar en nadie, dando órdenes a los jefes de los distintos cuerpos pasando por encima de Dempsey.

En realidad, Dempsey había sido el principal responsable del plan de doble gancho contra Caen, así como la operación llevada a cabo por los paracaidistas. Estaba convencido de que Caen tardaría en caer y que no sería tomada la ciudad con un ataque frontal; su plan era bastante sólido. Por desgracia, la 7.ª División Acorazada había llegado a Francia más tarde y la 50.ª División y la 8.ª Brigada sufrieron un revés intentando avanzar para asegurar el punto de partida del ataque en el valle del Seulles.

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Dempsey junto al rey Jorge VI (en el centro) y Montgomery (a la izquierda) en el norte de Francia, 1944. (Dailymail)

Una contraofensiva alemana de la Panzer-Lehr-Division bloqueó la ruta, pero esta circunstancia ofreció la oportunidad de que la 7.ª División Acorazada rebasase a esta división alemana cruzando al sector estadounidense y luego dobló a la izquierda. Este movimiento, junto a la retirada de la 352.ª División de Infantería alemana que no pudo ante el empuje estadounidense, le permitió pasar por el hueco que existía entre la división de infantería alemana y de la Panzer-Lehr-Division mientras esta «se entretenía» con la 50.ª División. Los británicos tenían una buena oportunidad, y se diseñó un plan para penetrar las líneas alemanas y atacar Caen por detrás.

Hacia Villers-Bocage

El general Erskine, comandante de la 7.ª División Acorazada, visitó en la mañana del 12 de junio a Dempsey, mostrándole la oportunidad que se les ofrecía. Al igual que la 51.ª División Highland al llegar a Francia, las Ratas del Desierto se mostraban muy confiadas.

En la reunión que tuvieron entre ambos, Dempsey le ordenó a Erskine que se abriera paso hasta Villers-Bocage mandando por delante al 11.º de Húsares, un regimiento acorazado de reconocimiento. Erskine solo hizo lo primero, porque este regimiento lo usó para guardarle su flanco, algo que más adelante se mostraría como un error fatal. La intención era que el ataque se lanzase en 24 horas, pero el retraso por culpa del teniente general Gerard Bucknall, comandante del XXX Cuerpo, obligó a que se pospusiera para más tarde. Bucknall ya había combatido en Sicilia y en Italia, pero no tenía mucha experiencia con blindados.

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Fotograma de la película “Las Ratas del Desierto” (1953)

La toma de Villers-Bocage

La 22.ª Brigada Acorazada, capitaneada por el general Loony Hinde —personaje pintoresco y despreocupado por su propia seguridad—, avanzó a través del hueco que había sido identificado. Por la noche, a la carretera de Caumont, apenas a ocho kilómetros de Villers-Bocage, llegó el 4.º Regimiento County of London Yeomanry (los Sharpshooters, veteranos del desierto) bajo el mando del coronel Vizconde Arthur Cranley, y allí estuvieron toda la noche en posición de defensa. Al amanecer del día 13 de junio, bajaron lentamente por la carretera hacia su objetivo y entraron a las 8:00 en el pueblo.

La población local los recibieron con una gran acogida jubilosa, hasta el punto de que los gendarmes tenían que apartar a la multitud para que los tanques Cromwell avanzasen. La toma de Villers-Bocage había sido muy fácil, la única presencia enemiga fue un blindado alemán de ocho ruedas, que rápidamente desapareció al detectar la la entrada británica en la población.

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Tanque británico VIII Cromwell (Miliblog)

Villers-Bocage atravesado por la carretera RN 175, que unía Vire con Caen, era una posición clave, a dos kilómetros del río Odon, dominaba el valle del Seulles y se encontraba a menos de veinte kilómetros del Mont Pinçon, la cumbre más elevada de toda la región.

La imprudencia

En general Hinde sabía que para controlar la localidad de forma segura era necesario ocupar la altura situada al noroeste, denominada Colina 213. El teniente coronel vizconde Cranley quiso hacer un reconocimiento a fondo de la zona, pero Hinde no quería más retrasos. Por lo tanto, Cranley envió por delante simplemente al Escuadrón A y salió en un vehículo de reconocimiento hacia la Colina 213. El resto de tanques se quedaron en el pueblo, como la unidad de reconocimiento de tanques ligeros Stuart, que no fue utilizada.

Por la carretera que subían a la Colina 213 los tanques Cromwell, había un pequeño bosque en el que se escondían cinco tanques Tiger I alemanes del 110.º Batallón de Tanques Pesados de la SS. Recientemente habían llegado a la zona procedente de Beauvais para apoyar a la Panzer-Lehr-Division y ayudar a cerrar la brecha creada en el frente. Estos cinco Tiger estaban comandados por el ya famoso «as de los blindados» y condecorado con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble, Michael Wittmann. A Wittmann se le atribuían 137 tanques «cazados» en el frente oriental. El Obersturmführer, rabioso por los bombardeos que sufrían las ciudades alemanas, había dicho a sus hombres:

Tenemos solo un santo y seña: «¡Venganza!»

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Mapa de la región en la que se puede ver los movimientos de las tropas, la población de Villers-Bocage y la posición de Wittmann y sus carros de combate (La Segunda Guerra)

La emboscada

En la mañana del día 13, la ocasión fue propicia para Wittmann y sus hombres al ver que el escuadrón de tanques Cromwell se detuvo en aquel tramo de la carretera rodeado de empinados setos. Algunos Sharpshooters que tripulaban los tanques habían bajado de los tanques muy confiados. Wittmann subió a su tanque y acompañado de los otro cuatro Tiger se lanzó hacia los Firefly y Cromwell destruyéndolos uno a uno con su cañón de 88 mm. Los Cromwell, —nombrado en honor del líder de la Guerra Civil inglesa, Oliver Cromwell— con su cañón de 75 mm y mal blindados, poco pudieron hacer para responder al fuego del Tiger. Los que pudieron hacer algo, lo que hicieron fue echar marcha atrás, pero su velocidad era muy lenta, de apenas unos cuatro kilómetros por hora.

Tras dejar confuso al Escuadrón A, Wittmann se dirigió hacia Villers-Bocage, entró en el pueblo, aplastó a un vehículo de transporte ligero y comenzó a bajar por la calle principal, la calle Clemenceau, en dirección hacia la calle Pasteur. Atacó a los tanques del cuartel general de los Sharpshooters y se lanzó contra el Escuadrón B. Algunos lograron disparar contra el Tiger de Wittmann, pero comprobaron que era inútil, su cañón de 75 mm poco podía hacer contra el blindaje de los Tiger. Uno tras otro, los Stuart de reconocimiento, los Cromwell,  semiorugas y cañones anticarro fueron puestos fuera de juego. La infantería huyó como pudo.

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Tiger camuflado y oculto entre la vegetación (Bundesarchiv). Los alemanes cortaban ramas frescas para ocultar los cañones y los vehículos blindados a la vista de las fuerzas de tierra y de los aviones, ya que la superioridad aérea aliada los obligaba a ocultarse en los bosques y avanzar de noche o cuando hacía mal tiempo.

El paseo de Wittmann por Villers-Bocage

El caos era absoluto entre las tropas británicas. Wittmann iba destruyendo cada vehículo enemigo que encontraba a su paso, e incluso sobrepasó a un Cromwell que lo seguía a cierta distancia, buscando una oportunidad para disparar sobre el más delgado blindaje trasero del carro alemán. El Tiger de Wittmann recibió un disparo que falló por muy poco, pero no logró encontrar al enemigo, recibiendo un segundo disparo directo que no logró penetrar su grueso blindaje. El autor de estos disparos era un Firefly que se encontraba a unos 400 metros y que con su cañón de 17 libras era capaz de destruir al Tiger.

El Tiger respondió con dos disparos que fallaron por muy poco e impactaron en unos edificios, cubriendo de cascotes al Firefly. Wittmann, ya escaso de munición y tras haber logrado una gran hazaña al internarse con su carro de combate en una población llena de enemigos, sin apoyo de otros tanques y sin el de la infantería, decidió volver sobre sus pasos y reunirse con su unidad que combatía a las tropas británicas en la Colina 213.

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Michael Wittman posa para la fotografía subido a su Tiger (Bundesarchiv)

En su viaje de vuelta se encontró al Cromwell que venía siguiéndolo desde atrás, que le disparó dos proyectiles sin servir para nada ante el blindaje del Tiger. El tanque alemán respondió con su cañón de 88 mm que dio de llenó en la torreta del vehículo británico. Una vez superado este obstáculo, el Tiger continuó su marcha, pero más adelante sufrió un impacto de un cañón antitanque que lo inmovilizó, obligando a Wittmann y a sus hombres salir del vehículo y volver a pie a sus líneas.

Los combates en la Colina 213

Mientras tanto, en la Colina 213, los británicos sufrían graves pérdidas y se desperdigaban por el terreno. La situación no podía ponerse más cuesta arriba para estos, porque comenzó a llegar infantería alemana causándoles muchas bajas.

En el pueblo, los británicos luchaban por poner orden a la situación, intentaron consolidar la posición y contactar con el escuadrón A, bloqueado en la Colina 213. La infantería comenzó a tomar posiciones a las afueras del pueblo y combatieron contra la infantería alemana de la Panzer-Lehr-Division como de la 2ª Panzerdivision que ya empezaban a penetrar en la población.

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Michael Wittmann (Military Stuff)

Wittmann logra refuerzos

Wittmann y su tripulación, que tuvieron que huir a pie, llegaron al cuartel general de la Panzer-Lehr, en Orbois, a cinco kilómetros. Informó de la situación y quince Panzer IV se pusieron en marcha hacia Villers-Bocage. A Möbius, capitán y jefe de la 1ª compañía, se le avisó y avanzó con sus diez Tiger hacia la población francesa. Agrupó a otros diez Panzer IV de la Panzer-Lehr-Division y se pusieron en marcha, encontrándose por el camino con Wittmann.

A las 10:00, a las tropas británicas que estaban siendo asediadas en la Colina 213, recibieron por radio la comunicación de que la infantería de los Queens estaban entrando en Villers-Bocage y que irían en su ayuda. A las 12:35, con tantas bajas sufridas, sin apoyo de refuerzos y con la llegada de tres Tiger de Möbius, los oficiales británicos contemplaron la rendición, que finalmente presentaron sin destruir la totalidad de sus tanques.

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Tanque VIII Cromwell destruido en Villers-Bocage (Bundesarchiv)

La segunda embestida alemana

Al mando de los Sharpshooters estaba el mayor Aird, que destacó a una sección del escuadrón B, compuesta por tres Cromwell y un Firefly, que finalmente se posicionó al lado de ayuntamiento. El 1/7th Queens tomaba posiciones en el centro de la población a la espera y seis cañones anticarro fueron colocados en la zona este. La infantería alemana consolidaba sus posiciones en la estación de ferrocarril.

Los primeros tanques alemanes en entrar en la población fueron los Panzer IV de la Panzer-Lehr-Division, dos de ellos fueron puestos fuera de combate por los cañones antitanque británicos. Detrás iban los Tiger de Möbius, que buscaron el antitanque para destruirlo, lográndolo tras ser alcanzado sin consecuencias uno de los Tiger. Por la calle Clemenceau avanzaban arrolladoramente los carros de combate alemanes con poco apoyo de la infantería, algo que en un combate en población y a corta distancia los exponía.

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Soldados inspeccionando un impacto en el blindaje de un Tiger (Bundesarchiv)

Un Tiger entró a la plaza del ayuntamiento y fue puesto fuera de combate por un cañón anticarro de seis libras. Para tomar la plaza por detrás, cuatro Tiger fueron por otras calles y fueron emboscados en un callejón por un cañón anticarro y por disparos de lanzagranadas PIAT.

La infantería alemana comenzó a progresar avanzando desde la estación de ferrocarril haciendo retroceder a los británicos y se acercaron a la plaza del ayuntamiento. Poco a poco, y ante el empuje alemán, Hinde ordenó la retirada —incluyendo a la 7. ª División Acorazada—, que fue apoyada por una cortina de fuego de la artillería. Al anochecer, Villers-Bocage quedaba en manos alemanas.

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Soldado británico con un lanzagranadas PIAT (Mundosgm)

Al día siguiente, el 14 de junio, al haberse creado un saliente en el frente, continuaron los combates en el sector, usando los británicos su potencia artillera y aérea. A las 9:00, un ataque de la infantería alemana fue rechazada gracias a las baterías artilleras británicas y estadounidenses. Por la tarde, Erskine se vio obligado a retirar a todas sus tropas al puesto avanzado de Caumont. Por la noche, la RAF bombardeó Villers-Bocage y la arrasó.

Las consecuencias de este revés

El fracaso de esta operación supuso un duro golpe para la moral de la 7.ª División Acorazada y del resto de regimientos británicos. Un oficial de inteligencia de esta división escribió en su diario:

En la Brigada 131 estaban dándose un montón de casos de neurosis de combate. La 7.ª División Acorazada tiene muy buena reputación, pero ni la Brigada 22 ni la 131 son unidades de primera clase y tuvieron las cosas demasiado fáciles en Italia

En el aspecto de las bajas, los británicos sufrieron más bajas que los alemanes: dieciséis Cromwell, cuatro Firefly, tres Stuart, trece semiorugas y dos cañones anticarro. 80 hombres murieron entre las tropas británicas. En la internada de Wittmann en Villers-Bocage, 25 blancos fueron adjudicados al «as de los blindados». Los alemanes perdieron Cinco Tiger y varios Panzer IV, aunque algunos de estos carros de combate pudieron recuperarse posteriormente.

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Réplica de juguete del Tiger I (Foto: AJP – Retohistórico)

A pesar de que los alemanes pudiesen recuperar carros de combate para posteriores combates, al contrario que las tropas aliadas, las bajas alemanas eran irreemplazables y hacían frente a un poderío logístico y aéreo al que no podrían igualar en esa fase de la guerra ni en las posteriores.

El debate sobre los blindados británicos

Después de esta emboscada —aunque antes de la operación Overlord ya se había tratado este tema—, los británicos advirtieron sobre la inutilidad de sus tanques. El Cromwell, rápido marchando de frente, con un perfil bajo y un cañón muy poco eficaz, resultaba vulnerable. Los generales británicos eran conscientes del defecto de diseño del Cromwell, e incluso Montgomery reconoció que los tanques alemanes los superaban, pero no quería que sus tropas desarrollaran un «complejo de Tiger y Panther». El cañón de 88 mm de los alemanes, instalado en los tanques Tiger como en las baterías antiaéreas recicladas para el uso terrestre, machacaban a los blindados británicos, incapaces de poner fuera de combate a este carro blindado.

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Tanque VIII Cromwell del capitán Paddy Victory de la 5ª Artillería Royal Horse, 7ª División Blindada. Instantánea tomada el 5 de agosto de 1944 (Imperial War Museum)

En un tanque que fue destruido cerca de Tracy-Bocage se encontró el diario de un oficial británico de la brigada de Hinde, esta era la penúltima anotación, escrita el domingo 11 de junio, y decía:

El escuadrón salió para intentar tomar una posición y tuvo que regresar rápidamente tras perder cuatro tanques. Después de cuatro años de preparativos para la invasión, ¿por qué nuestros vehículos son inferiores?

Fuentes:

Robert Aron (1959). Historie de la Libération de la France

Stuart Hills (2002). By Tank into Normandy

John Buckley (2006). The Normandy Campaign 1944

Antony Beevor (2009). El Día D: La batalla de Normandía

Juan Vázquez García (1999). Operaciones Acorazadas de la Segunda Guerra Mundial

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Antonio José Pérez Sánchez

Empresario y exmilitar. Mi pasión es la Historia, ya desde pequeño mis primeras lecturas eran sobre personajes y acontecimientos históricos, y hoy sigo con esa sed infinita de conocimientos históricos. Amante de la Historia, del deporte y del Real Betis Balompié. Devorador insaciable de libros.

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