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Rafael de Valenzuela y Urzáiz, el ejemplo de lo que es el Valor en la Legión

Caído el 5 de junio de 1923, se le concedió en 1926 el empleo de coronel de Infantería

En el telegrama del pésame enviado a su familia por el rey Alfonso XIII, lo calificó como uno de los mejores soldados de su Ejército.

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Fotografía y retrato de Rafael de Valenzuela Urzáiz junto a los de José Millán-Astray y Francisco Franco (Museo de la Legión en el cuartel del Tercio «Don Juan de Austria», 3°. de la Legión, Viator, Almería) (Foto: AJP – Retohistórico)

De vocación, militar

Nacido en Zaragoza el 23 de julio de 1881, la vocación de Rafael de Valenzuela Urzaiz era ser militar. Cursó sus estudios en el Colegio del Salvador de Zaragoza, de la Compañía de Jesús. Muchos eran los idiomas que dominaba sin dificultad alguna: francés, inglés, alemán, latín y griego.

Ingresó a los 15 años en la Academia de Infantería de Toledo, siendo nombrado segundo teniente de Infantería el 27 de junio de 1898. Su ascenso en la escala continuó cuando el 31 de diciembre de 1903 ascendió a primer teniente; el 1 de febrero de 1909 ya era capitán.

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Retrato de Valenzuela

Ascensos y condecoraciones

En julio de 1909 fue destinado a Marruecos, concretamente al Batallón Cazadores de Llerena, que se encontraba en Melilla. Allí obtuvo por su valor demostrado en el combate sostenido el 30 de septiembre de 1910 en el Zoco El Jemís de Beni bu Ifrur, la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo.

El 17 de abril de 1912 obtendría otra condecoración, esta sería la Cruz de 1.ª Clase del Mérito Militar por los méritos que contrajo en las operaciones realizadas en el territorio de Beni Sidel (cerca de Melilla). Cuando obtuvo esta condecoración ya se encontraba encuadrado en el Batallón de Cazadores de Talavera n.º 18.

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Zoco el Jemis destruido

El 12 de junio de 1913 volvió a cambiar de destino y se incorporó al Batallón de Cazadores de Barbastro, con el que entró en acción en las inmediaciones de Tetuán. Por sus siempre valerosas acciones de guerra fue premiado con el empleo de comandante de Infantería el 23 de junio de 1913. Al siguiente año volvió a recibir otra condecoración: la Medalla Militar de 2.ª Clase con distintivo rojo.

En septiembre de 1915 volvió a la península, a Zaragoza, al Regimiento Galicia n.º 19, donde fue nombrado director jefe de Instrucción de las distintas Academias Regimentales.

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Vuelta a Marruecos

El 6 de octubre de 1919 ascendió a teniente coronel de Infantería, su último ascenso en vida, siendo designado, hasta septiembre de 1921, ayudante de campo del capitán general de la 5.ª Región Militar. Posteriormente pasó a mandar en comisión al Batallón del Regimiento de Infantería de Extremadura n.º 15, que formó parte de la columna del general José Sanjurjo, demostrando una vez más su valía en las tomas de la Alcazaba de Zelman, la posición de Bugenrin y en el combate de Taxuda.

El 2 de septiembre de 1922 pasó a mandar el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas, logrando una nueva victoria al atacar las posiciones enemigas. En noviembre cesó en el mando del Grupo de Fuerzas Regulares para pasar a mandar el Tercio de Extranjeros, que por entonces tenía apenas dos años de vida. El teniente coronel Millán-Astray había dejado esta unidad por discrepancias con las Juntas Militares de Defensa.

Tizzi Assa

A finales de mayo y comienzos de junio de 1923, los rifeños habían atacado las posiciones avanzadas españolas de las estribaciones del Rif, en torno a Tizzi Assa. Los soldados españoles aguantaban sus posiciones con valentía, pero la situación era muy delicada, porque lo abrupto del terreno y los ataques enemigos dificultaban seriamente las líneas de suministro.

También existía otra dificultad, esta venía desde casa, y es que el gobierno español presidido por el liberal Manuel García Prieto, aún condicionado por el recuerdo de los hechos de Annual y con la prensa y la sociedad en contra de la guerra, ordenó al ejército de Melilla que realizase los convoyes de abastecimiento y protección de la posición sin disparar. Los mandos de la Comandancia General de Melilla no saldrían de su asombro por ese sinsentido, pero acataron la orden y comunicaron al ministro de Estado:

Se adoptarán cuantas precauciones y reunirán cuantos medios sean precisos a fin de lograr repeler con éxito cuantos ataques podamos sufrir, limitándonos siempre a la defensiva como se nos tiene ordenado y constantemente. 

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Posición de Tizzi Assa (Instituto de Historia y Cultura Aeronáuticas)

¿Retirada?

Debido a la presión de los rifeños en la zona, el día 31 de junio, el Alto Comisario Silvela convocó una reunión con los mandos del ejército de Marruecos. En esta reunión se encontraban los generales Vives, Castro-Girona y Echagüe; los coroneles Despujols y Pardo, de Estado Mayor; el coronel Coronel Cubría, de Infantería; Arzadun, de Artillería; y los tenientes coroneles Moscoso, de Estado Mayor; y Kindelán, jefe de las fuerzas aéreas. Se valoró la posibilidad de retirarse, pero llegaron a la siguiente conclusión:

«No es posible abandonar tales posiciones, por no ser tampoco posible prever dónde nos conduciría tal abandono (…) el abandono de tales posiciones supondría viniera contra nosotros toda la avalancha enemiga y aún la amiga, no pudiendo precisarse dado lo que tal hecho levantaría la moral enemiga y deprimiría la propia (…)».

«La única solución es la de sustituir la palabra INCURSIÓN por la de AVANCE METÓDICO planeado y estudiado sobre Alhucemas (…) si se resuelve avanzar sobre Alhucemas ha de ser sin titubeos ni cesar en el propósito hasta llevarlo a cabo, porque si una vez comenzado el avance éste se interrumpiera sin llegar a la posesión segura de Alhucemas, la situación actual se reproduciría quizá en peores condiciones». 

Silvela, a pesar de haber recibido las instrucciones del ministerio de Estado del repliegue de la línea avanzada y evacuación de Tizzi Assa, se puso del lado de los militares y, junto con la propuesta salida de la reunión, envió un telegrama poniendo su cargo a disposición del Ministro. Si el gobierno iba a cambiar de política, debía sustituirle en el cargo.

El día 2 contestó el gobierno consintiendo que se hiciese una operación que no implicara seria acción de guerra para abastecer la línea avanzada, y ocupar determinadas posiciones que garantizasen el sector de Tizzi Assa y sobre todo, la marcha de los convoyes a esta posición. Al fin y al cabo era dejar las cosas como estaban.

El comienzo de la operación

El 5 de junio de 1923 las tropas españolas comenzaron a moverse. Varias columnas al mando del coronel Emilio Fernández Pérez, tenían por misión proteger un convoy hasta las posiciones del sector Tafersit-Tizzi-Assa. El apoyo aéreo comenzó sus servicios a las cuatro de la mañana. El coronel Gómez Morato mandaba una de las tres columnas de la línea de la izquierda y en esta marchaba el teniente coronel Valenzuela con dos banderas del Tercio de Extranjeros y otras fuerzas.

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(Archivo de La Legión)

Esta columna junto a las otras dos que mandaban Ruiz del Portal y Morales Reinoso, avanzaron desplegadas sin disparar un tiro, hasta que sobrepasaron la hoyada de Tafersit. A partir de ese momento, los rifeños atacaron con dureza y el fuego se intensificó en todo el frente. Cerca de Iguemiren, en la barrancada que descendía de la posición Benítez, los hombres bajo el mando de Gómez Morato se encontraron al enemigo bien atrincherado y que obstaculizaba con su ataque el camino que tenía que seguir el convoy. No podían avanzar, se encontraban atascados.

A pesar de recibir refuerzos desde el flanco derecho gracias la ayuda de la columna del coronel Coronel, no lograban mejoras, el enemigo no cedía terreno. Los rifeños tenían la ventaja del terreno y de la posición, y no los doblegó el asalto de los Regulares de Melilla a las lomas que cubrían el camino de Tauarda, siguiendo después sobre el barranco de Iguemiren.

La Legión en acción

En esa situación de bloqueo acudió la Legión. Los legionarios avanzaron hasta las posiciones a las que habían llegado los Regulares y comenzaron a atacar a bayoneta calada, ataque al que los Regulares se unieron en una segunda oleada, consiguiendo tomar las alturas que dominaban Iguemiren. A pesar de esto, el barranco seguía en manos enemigas.

El teniente coronel Valenzuela, conocido por su valor, se lanzó al fondo del barranco al frente de la sección del Tercio que mandaba el Alférez Sanz Perea. El ataque fue una vez más a bayoneta calada y se desencadeno una lucha terrible, pereciendo allí todos los atacantes, pero consiguiendo desalojar de esas posiciones al enemigo al debilitarlo.

valenzuela legion española

El teniente coronel Valenzuela perdió la vida en ese ataque, recibió cinco disparos. El valiente ataque de la Legión unido al esfuerzo que realizaron las tropas de Regulares, obligó al enemigo a retirarse de las posiciones, perseguidos por la aviación y los cañones de la posición de Benítez.

Legion Valenzuela

Una vez enlazadas todas las columnas y habiendo cumplido sus objetivos, el camino estaba despejado y asegurado, por lo que el convoy subió a las posiciones empezando por la de Benítez y siguiendo por las demás hasta terminar en la de Tizzi Assa.

El reconocimiento al teniente coronel Valenzuela

El sacrificio del teniente coronel Valenzuela y sus hombres fue ensalzado por la prensa nacional e internacional. Cuando su cadáver llegó a Melilla se le impuso la Medalla Militar y durante el traslado de su cadáver a Zaragoza continuo recibiendo homenajes. La capilla ardiente se instaló de forma improvisada en la Estación de Mediodía (Madrid), a la que acudió el monarca Alfonso XIII, exaltando al jefe de la Legión. Al llegar el cadáver a Zaragoza fue enterrado en la cripta del templo del Pilar.

Tras su muerte producida el 5 de junio de 1923, se le concedió en abril de 1926 el empleo de coronel de Infantería. Rafael de Valenzuela de Urzáiz era caballero de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza y de la Orden Militar de Santiago. Estaba también en posesión de la Medalla de los Sitios de Zaragoza y de Melilla, con dos pasadores, y de la Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.

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Escultura del Teniente General Valenzuela en plaza Salamero de Zaragoza (Wikimedia)

 Fuentes:

Archivo General Militar (Segovia)

Real Academia de la Historia

Enrique Gudín de la Lama (2008). 1923. Jornadas de Tizzi Assa: un ejército entre la espada y la pared

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Antonio José Pérez Sánchez

Empresario y exmilitar. Mi pasión es la Historia, ya desde pequeño mis primeras lecturas eran sobre personajes y acontecimientos históricos, y hoy sigo con esa sed infinita de conocimientos históricos. Amante de la Historia, del deporte y del Real Betis Balompié. Devorador insaciable de libros.

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