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Los pretorianos, la guardia de élite romana que llegaba a elegir emperadores

Una fuerza con sus peculiaridades, como llevar la espada al lado contrario

La guardia pretoriana constituía el “cuerpo de honor” de los generales durante la República y de los emperadores durante el Imperio, tuvo una influencia cada vez mayor en los asuntos de Roma. Los pretorianos influyeron cada vez más en la elección del emperador, llegando al extremo de que podía prometer el imperio a quien la recompensara adecuadamente.

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Guardia pretoriana en un bajorrelieve que data del siglo II (dizionaripiu.zanichelli.it)

Para comenzar a hablar sobre los pretorianos, tenemos que saber que, en los antiguos campamentos romanos, la tienda del general se llamaba praetori y la palabra acabó designando los palacios de los gobernadores de provincias. Por extensión, durante la República se llamó pretorianas a las cohortes que los cónsules destinaban a su propia seguridad. Augusto las destinó a escoltar su persona —y su palacio—, convirtiéndolas en una tropa de élite permanente que fue conocida como guardia pretoriana. Su jefe, el praefectus praetori, pertenecía al orden ecuestre y contaba con nueve cohortes, unos 5000 legionarios, reclutados exclusivamente en el centro de Italia.

Al margen de la guardia pretoriana, otras unidades militares, generalmente formadas por legionarios veteranos, eran las que tenían a su cargo la seguridad de la capital. De este modo el praefectus urbi contaba con diversas cohortes urbanae —primero tres y luego cuatro—, que ejercían las funciones de policía. A su vez, el praefectus vigilum disponía de siete cortes vigilum que tenían a su cargo la vigilancia nocturna de Roma y la extinción de incendios.

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Augusto de Prima Porta, estatua de César Augusto en el Museo Chiaramonti de la Ciudad del Vaticano

Mientras los demás cuerpos armados de la capital se centraban en el desempeño de sus funciones, los pretorianos se dotaron muy pronto de un gran espíritu corporativo y adoptaron actitudes diferenciadoras de los soldados corrientes, como llevar la espada en el lado contrario.

La Guardia Pretoriana: unos ciudadanos privilegiados

Los pretorianos residían en un campamento permanente, el castra praetoria, en el Quirinal de Roma, y su proximidad al emperador les originó numerosos privilegios. Mientras los ciudadanos antiguos se mostraban cada vez más remisos a prestar servicio como legionarios, los miembros de las familias bien situadas no desdeñaban servir como pretorianos. Su situación resultaba privilegiada y sus cohortes no residían en los lejanos confines del imperio sino en la capital; tampoco estaban expuestas a traslados imprevistos cada vez que comenzaba una campaña. El servicio de guarnición y custodia del palacio resultaba mucho más cómodo y seguro que las fatigas y peligros de la guerra. En cambio, percibían un sueldo muy superior al de las legiones así como numerosos donativos y regalos que despertaban la envidia de los soldados provinciales.

Con el tiempo, los pretorianos se convirtieron en un grupo de presión y su prefecto en un personaje poderoso. El año 41 d.C. el emperador Calígula fue asesinado por el prefecto del pretorio, Casio Querea. Desde entonces, la guardia pretoriana, que había elevado a diez el número de cohortes, actuó como una turbulenta organización militarista, dispuesta a asesinar al emperador si el aspirante de turno les ofrecía un sustancioso donativum o congiarium.

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Busto de Calígula en el museo del Louvre, París

Esta milicia, que originalmente debía garantizar la seguridad imperial, acabó odiada por todos y resultó especialmente peligrosa para el emperador. Séptimo Severo la desarmó y expulsó a sus miembros de Roma. Sin embargo, se vio obligado a reconstruir el cuerpo con hombres reclutados en las provincias. En el año 312 d.C. Constantino disolvió definitivamente los pretorianos, encomendando sus funciones a los protectores, otro de los cuerpos ya existentes.

Fuentes:

J.F. Drinkwater y Andrew Drummond (1996). El mundo de los romanos

Matthew Bunson (1994). Encyclopedia of the Roman Empire

Arturo Sánchez Sanz (2017). Pretorianos. La élite del ejército romano

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Antonio José Pérez Sánchez

Empresario y exmilitar. Mi pasión es la Historia, ya desde pequeño mis primeras lecturas eran sobre personajes y acontecimientos históricos, y hoy sigo con esa sed infinita de conocimientos históricos. Amante de la Historia, del deporte y del Real Betis Balompié. Devorador insaciable de libros.

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