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Diez factores que casi provocan el fracaso del desembarco en Omaha beach

Aquella famosa playa localizada entre las poblaciones de Vierville-sur-Mer, Saint-Laurent-sur-Mer y Colleville-sur-Mer

La playa de Omaha es una de las más conocidas de las muchas en las que las tropas aliadas desembarcaron el 6 de junio de 1944, por su mortandad y sobre todo… por películas como Salvar al soldado Ryan.

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Vista de la playa de Omaha en la actualidad

El aviso

En la víspera del desembarco de Normandía se palpaba tensión y nerviosismo entre los altos mandos aliados. Si fracasaba, sería un duro revés para ellos; Eisenhower, el comandante supremo de las fuerzas aliadas —que motivado por los nervios fumaba hasta cuatro cajetillas diarias de Camel— tenía listo un escueto comunicado para ser utilizado en el caso de que la operación fracasase.

La principal preocupación era mantener en secreto la operación y el estudio de las cinco playas en las que las tropas desembarcarían. Aunque ni Eisenhower ni el general Omar Bradley, comandante en jefe del 1er Ejército de los Estados Unidos, pudieran reconocerlo, la playa que iba a presentar más dificultades sería Omaha —nombre en clave—. A comienzos de año, en enero, un “submarino de bolsillo” X-20 se había acercado a la costa normanda para examinar las playas donde tomarían tierra las tropas británicas y canadienses. También la británica COPP (Grupos de Operaciones Especiales de Reconocimiento y Asalto de Playas) hizo un reconocimiento del terreno de Omaha.

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Mapa táctico de la playa de Omaha (Quora)

A la zona se desplazaron a nado el capitán Scott-Bowden, zapador, y el sargento Bruce Ogden-Smith, de la Sección de Embarcaciones Especiales. Lograron tomar muestras de suelo y regresar a pesar de casi ser sorprendidos por los alemanes. Al día siguiente, Scoot-Bowden fue llamado a Londres por un contralmirante. En Norfolk House, en St. Jame´s Square, lo esperaban seis almirantes y cinco generales, entre ellos Bradley. El general le hizo varias preguntas sobre la playa y la resistencia que podrían ofrecer allí los alemanes, y Scott-Bowden le respondió:

Señor, espero que no le importe lo que le voy a decir, pero esa playa representa, de hecho, un adversario formidable y por fuerza será escenario de un gran número de bajas

Bradley le puso una mano en el hombro y murmuró:

Lo sé, muchacho, lo sé

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General Omar Bradley (Wikimedia)

A la dificultad que presentaba la toma de la playa de Omaha, hay que añadir una serie de factores que apunto abocaron al fracaso a la operación:

Los 10 factores

1. Un bombardeo naval inútil

El bombardeo naval previo al desembarco comenzó a las 05:50, los buques lanzaron sus proyectiles a blancos específicos en la propia costa, pero las dotaciones de dirección de tiro no estuvieron muy acertadas para destruir las fortificaciones alemanas, ya que muchos de sus proyectiles cayeron por detrás, alcanzando a núcleos de población cercanos y sesgando la vida de inocentes civiles franceses. Aquellos cuarenta minutos asignados al bombardeo naval no sirvieron de mucho.

2. Un bombardeo aéreo ineficaz

El bombardeo aéreo, al igual que el naval, no fue lo bueno que se esperaba. La formaciones de bombarderos aparecieron en escena a las 06:05. Para evitar ser alcanzados por las baterías antiaéreas alemanas atacaron desde el mar, y para no lanzar su cargamento sobre las lanchas de desembarco que en en ese momento se acercaban a tierra, retrasaron 30 segundos el lanzamiento de las bombas lo que hizo que se quedaran sin acertar en las posiciones alemanas.

Abajo, en tierra, las alambradas, los campos de minas y parte de las posiciones defensivas, con las que después se encontrarían la infantería, quedaron intactas. Un oficial de la 1.ª División se lamentó de esto:

Para lo que sirvió el bombardeo concentrado que se llevó a cabo, el Air Corps podía haberse quedado tranquilamente en casa

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Consolidated B-24 Liberator (US Air Force)

3. Blindados hundidos en el canal

Las unidades de tanques se acercaban a la playa en sus LCT (Landing Craft Tank, en español lancha de desembarco de tanques), pero el mar estaba demasiado picado y algunos oficiales tomaron la decisión de detener los LCT a 5.000 metros de distancia de la playa y lanzar al agua a sus tanques. Veintisiete de los treinta y dos tanques del 741.º Batallón de Tanques se hundieron en el canal y solo dos llegaron. En total se ahogaron 33 tanquistas. Los carros de combate que llegaron a tierra firme lo hicieron porque fueron lanzados cerca de la playa, aunque allí tuvieron que lidiar con el fuego contracarro alemán.

4. Subestimar a las fuerzas alemanas

Los estadounidenses subestimaron el potencial de los alemanes que guardaban la playa, pensaban que estaba mal defendida por una fuerza incompleta y con poco capacidad de respuesta. De las playas en las que desembarcaron los aliados —contando con la ventaja defensiva que presentaba esta, ya que la curva cóncava de la playa permitía hacer fuego «frontal y enfilado»—, Omaha fue la que más resistencia presentó al estar bien pertrechados los alemanes y al contar con más potencia de fuego que los aliados. Las fuerzas alemanas estaban desplegadas en búnkeres y fortificaciones, contando con 197 ametralladoras en nidos, 12 fusiles contracarro, 75 morteros medios y 249 lanzallamas.

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Torre alemana en la playa (Wikimedia)

5. Falta de protecciones para la infantería

Como el bombardeo aeronaval habían sido ineficaz ni siquiera había cráteres producidos por los impactos, lo que forzó que en las primeras oleadas, los soldados tuviesen que buscar una cubierta como podían tras los obstáculos de la playa.

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Tropas de la 1.ª División de Infantería desembarcan en la playa (Archivo Nacional de Estados Unidos)

6. Un desayuno muy copioso

Durante la madrugada previa al desembarco, sobre la 01:00 se sirvieron los desayunos. La Marina estadounidense —en comparación con los británicos— fue demasiado generosa con sus soldados. Ofrecieron filetes, carne de cerdo y pollo, y tantos helados como quisieran tomar. En otros barcos se ofrecieron café, judías y hasta donuts.

Una vez a bordo de las lanchas de desembarco, poco tardaron en lamentar haber desayunado tanto, porque debido al movimiento de la embarcación producido por el oleaje y los nervios, muchos se marearon y vomitaron. Algunos echaron casi intacto el desayuno. Las consecuencias del mareo fueron perjudiciales para muchos de estos soldados, porque cuando llegaron a las playas se encontraban agotados y con «mal cuerpo»; si a esto se le suma el peso de la ropa mojada y el del equipo que cargaban los hombres de las primeras oleadas, cualquier movimiento se convertía en una tarea complicada.

7. Desembarco lejos de los objetivos

Debido a la corriente y al oleaje, los timoneles de las lanchas tuvieron grandes dificultades en mantener el rumbo, lo que provocó que muchas de ellas se desviaran hacia el este y sus unidades desembarcaran lejos de sus objetivos. Una lancha cargada de hombres de la 1.ª División desembarcó cerca de Port-en-Bessin, a más de quince kilómetros de distancia.

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Vista de la playa desde una LCVP (Archivo Nacional de Estados Unidos)

8. Armas mojadas

En cuanto las rampas de las lanchas de desembarco bajaron, las ametralladoras alemanas abrieron fuego  aniquilando a los soldados que iban a saltar a la orilla, lo que provocó que saltasen por los lados de la lancha. Muchos se ahogaron por el peso del equipo o fueron alcanzados por el fuego alemán. De los que sobrevivieron, muchos cometieron el error de arrancar la cubierta impermeable de sus fusiles antes de llegar a tierra y se encontraron con que su arma no funcionaba debido a la arena y al agua de mar. A las radios les pasaba lo mismo, no funcionaban al mojarse, circunstancia que contribuyó en gran medida al caos.

9. La marea oculta los obstáculos de la playa

Hacia las 07:00 la marea había cambiado y los obstáculos que habían plantado los alemanes en la playa lentamente se estaban inundando, quedando invisibles a los ojos de los timoneles de las lanchas de desembarco, con el consiguiente riesgo que suponía para la propia lancha.

La subida de la marea también perjudicó a los heridos de gravedad que se habían refugiado junto a los obstáculos muriendo ahogados. Una hora después, a las 08:00, la marea había subido dos metros y medio.

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Uno de los obstáculos que se encontraban en la playa de Omaha (Museo Memorial de Omaha beach)

10. Congestión en la playa

Cuando la segunda oleada de asalto llegó a la playa, la primera estaba atascada sin poder avanzar ni abrir brecha. Para empeorar la confusión ya existente, la segunda oleada llevó más vehículos, convirtiéndolos en blanco fácil para los artilleros alemanes.

A las 08:00 había pocos accesos seguros a las playas para las “limas” (lanchas de desembarco), y las que ya se encontraban allí, no podían descargar debido a la congestión de vehículos. La cosa llegó a tal punto que el jefe de playa tuvo que ordenar a las 08:30 que no se acercase ninguna lancha más con vehículos. A media mañana los desembarcos empezaron a pararse, porque las LCVP (lancha de desembarco de infantería y vehículos, también conocida como bote Higgins) y los LCT no encontraban pasillos por los que entrar.

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Vista de la actividad y de la aglomeración de transportes en la playa (Archivo Nacional de Estados Unidos)

La toma de la playa

A pesar de todas estas dificultades, las tropas estadounidenses lograron abrir brecha y poco a poco fueron tomando las posiciones enemigas, logrando hacerse con la cabeza de playa. El coste de tomar la playa, según se comunicó, fue de 2.000 muertos, desaparecidos o heridos (las cifras siguen sin estar claras). Las pérdidas de los alemanes ascendieron a unos 1.200 hombres aproximadamente.

Fuentes:

Museo Memorial de Omaha Beach

Steven J. Zaloga (2003). El día D (I): la playa de Omaha

Antony Beevor (2009). El día D: La batalla de Normandía

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Antonio José Pérez Sánchez

Empresario y exmilitar. Mi pasión es la Historia, ya desde pequeño mis primeras lecturas eran sobre personajes y acontecimientos históricos, y hoy sigo con esa sed infinita de conocimientos históricos. Amante de la Historia, del deporte y del Real Betis Balompié. Devorador insaciable de libros.

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