Heinrich «Hein» Severloh, una historia desde el otro lado de las playas de Normandía

Durante la Segunda Guerra Mundial, los aliados llamaron «Omaha» a un tramo francés de la costa de Normandía, cerca de Colleville-sur-Mer y Saint-Laurent-sur-Mer, donde desembarcó el 5.º Cuerpo de Estados Unidos como parte de la Operación Neptuno.

Cuando los aliados irrumpieron en Normandía en junio de 1944, se encontraron con un infierno. Los cadáveres se amontonaban, muchos caían antes incluso de salir del agua. Lo que no sabían los norteamericanos, es que la mayoría de ellos habían sido abatidos por un simple cabo.

Nadie olvida la escena de «Salvar al soldado Ryan«: los soldados apelotonados en su lancha de desembarco. Poco antes de tocar la playa de Normandía, en clave «Omaha beach», la rampa cae; pero para cuando quieren bajarse y atravesar el agua hacia la aerna, son alcanzados por una lluvia de balas. Se puede oír en el film el sonido típico de la MG-42 alemana: la llamada sierra de Hitler.

La escena de la película guarda gran parecido con los sucesos originales. Spielberg prácticamente recreó las famosas fotos de Robert Capa para la película. El fotógrafo desembarcó con los primeros soldados en junio de 1944.

Desde una simple trinchera

En el cine, el incesante fuego alemán provenía de poderosos bunkers que dominaban la playa. De hecho, una gran parte de la zona de desembarco elegida por los norteamericanos estaba esencialmente defendida por un solo hombre: Heinrich «Hein» Severloh.

Este cabo, se encontraba posicionado en una simple trinchera construida sobre las dunas inmediatamente detrás de la playa. El 6 de junio de 1944, este joven de 20 años disparó durante horas a quemarropa contra los aliados. Después de la guerra, Severloh, se guardó estas experiencias durante mucho tiempo. Solo su esposa sabía el por qué nunca pudo dormir bien por las noches.

Tropas estadounidenses toman Omaha Beach durante el desembarco de Normandía Robert Capa, International Center of Photography
Tropas estadounidenses toman Omaha Beach durante el desembarco de Normandía
Robert Capa, International Center of Photography

En la mañana de la invasión, Severloh corrió a la playa junto a su oficial, el teniente Bernhard Frerking. Se les asignó el «Nido de Resistencia» (Widerstandsnest) n.62. Según sus propias palabras, su jefe le dijo:

Oye, si salen del agua hasta las rodillas… tienes que empezar a disparar, no pueden salir.

Hein Severloh habla en 2004

Desde entonces, Hein Severloh ha tenido el mismo sueño noche tras noche. Nunca pudo quitarse de la cabeza la primera muerte que provocó aquel día: Un soldado saltaba a través de las olas y, tras alcanzar la playa, busca la protección de un bloque de hormigón que los alemanes habían colocado para evitar el paseo de vehículos. El disparo de Severloh le alcanza directamente en la frente.

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28 Mar 1944, France — 3/28/1944-Gen. Erwin Rommel with staff as they inspect Atlantic Sea Wall installation in France. BPA 2 #5641 — Image by © Bettmann/CORBIS

Ese era un soldado estadounidense muy largo. Le di en la cabeza. Primero se le cayó el casco, luego su barbilla cayó sobre su pecho. Todavía puedo verlo hoy cuando cierro los ojos…

«¿Qué debo hacer?», Se preguntaba Hein Severloh años más tarde, ya anciano, en el documental germano-canadiense «Enemigos mortales de la playa de Omaha – La historia de una amistad inusual» (2004).

En este documental, el propio Severloh contaba la historia de cómo se había puesto en contacto con un superviviente del desembarco en Omaha, el capellán militar David Silva, que había recibido tres impactos de bala en el pecho y había sobrevivido. Juntos recorren la playa y cuentan sus historias.

severloh omaha
escena del documental

Estaba disparando por mi vida: tú o yo, eso es lo que pensé…

«La bestia de la playa de Omaha»

Tras el «Día D», la guerra termina para Severloh. Es hecho prisionero apenas un día después tras intentar escapar infructuosamente. Sin embargo, los soldados no saben el papel que ocupó durante el desembarco y el joven cabo es lo suficientemente inteligente como para guardar silencio al respecto. Solo cuando es un anciano confiesa: había matado a más de 1.000 soldados aliados, incluso algunos le llegaron a atribuir más de 3.000 muertos; lo que le valió el título, en la prensa británica, de «La bestia de la playa de Omaha». Seguramente unas cifras exageradas, por ambas partes.

Prisioneros alemanes en Saint Laurent-sur-Mer, Calvados Robert Capa, International Center of Photography
Prisioneros alemanes en Saint Laurent-sur-Mer, Calvados
Robert Capa, International Center of Photography

En una entrevista le preguntaron por qué no se había escapado cuando se dio cuenta de la abrumadora superioridad de los estadounidenses. Su respuesta fue sencilla:

No tendría la conciencia tranquila el resto de mi vida si hubiera abandonado a mi  teniente. Eso era impensable.

De ideología anti nazi, pero un soldado ante todo

Este hijo de un granjero no era nazi. Es más, fue arrestado por criticar al régimen en 1943. Aunque hablaba así del ejército alemán:

Como soldado no tuve enemigos ni conocí a gente mala. Solo gente agradable.

Baño de sangre en la playa

Pero en 1944, Severloh se quedó en su agujero y disparó contra las tropas estadounidenses durante todo el día. Durante nueve horas. Al final, Severloh era el único alemán que continuó luchando de su sección. Debió de disparar más de 12.000 balas. Más de 50 cajas de munición. Durante la defensa de la playa, la sangre fría de Severloh es asombrosa. No entra en pánico y trabaja como una máquina. Solo emite ráfagas cortas de fuego para no sobrecalentar la ametralladora. No piensa. En breves pausas dispara su rifle, 400 disparos.

Apenas fallé algún disparo con la carabina. Muchos que resultaban heridos se ahogaban… eso fue bastante cruel.

omaha beach

Un compañero de la 321 División de Infantería recordó en el documental de televisión.

Vi cómo se acantonó allí. Justo enfrente de donde caían las trampillas de las lanchas. Luego me escapé, sobre las tres en punto, solo Severloh se quedóen su posición.

El último bastión de la playa de Omaha

En la memoria de Severloh, cada ráfaga de ametralladora es un recuerdo. No es de extrañar, los soldados estadounidenses salían enfrente de ti en la playa, a varios metros de distancia (posiblemente a más de 100). No obstante, es probable que las estimaciones posteriores de 2.000 a 3.000 muertos sean demasiado altas. El propio Hein Severloh dijo:

Oh, ¿Es importante el número? Murieron muchos, sí; solo porque yo estaba allí con mi MG. Podía ver la sangre yendo al agua desde allí. En algunos lugares los muertos se amontonaban como en tres metros de altura

A las 3 de la tarde la resistencia se derrumba. La munición se agota en el Widerstandsnest 62, otras posiciones ya han sido abandonadas por las tropas alemanas. En WN 62, Frerking y Severloh se encuentran entre los últimos que resisten. Luego, los vehículos comeinzan a llegar a la playa. Los estadounidenses se abrieron paso y ahora están en la colina detrás de la playa, al lado de su posición. Solo ahora el teniente Frerking ordena una retirada a través de las dunas.

Casement superior de WN-62, con el monumento en honor a la 5ta Brigada de Ingenieros
Casement superior de WN-62, con el monumento en honor a la 5ta Brigada de Ingenieros

Heinrich Severloh no recibió un premio como la Cruz de Hierro o la famosa Orden del Cuello, la Cruz de Caballero. Y su lealtad a su oficial tampoco le fue reconocida, En la tarde del 6 de junio, Frerking cayó abatido durante la retirada.

No logró salir. Era mi jefe. Mi amigo. Era un buen hombre

 Imagen desde posición elevada del desembarco final de la tropas aliadas Archivos Nacionales de EE.UU.
Imagen desde posición elevada del desembarco final de la tropas aliadas
Archivos Nacionales de EE.UU.

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