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El discurso de Unamuno que casi le cuesta la vida

Acto ceremonial en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca

Al acto acudieron notables del Movimiento, la Falange, Carmen Polo, esposa de Franco; Pla y Deniel, obispo de Salamanca, Miguel de Unamuno, rector de la Universidad de Salamanca; y el general Millán Astray acompañado de sus legionarios

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Miguel de Unamuno (Wikimedia)

Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno fue el principal exponente de la Generación del 98. Escritor, poeta y filósofo. Inicialmente sus preocupaciones intelectuales se centraron en las cuestiones éticas y los móviles de su fe. Sus contradicciones personales y las paradojas que afloraban en su pensamiento actuaron impidiendo el desarrollo de un sistema coherente, de modo que tuvo que recurrir a la literatura. De su angustia personal y de su idea de entender al hombre, nacieron obras como En torno al casticismo (1895), Mi religión y otros ensayos (1910), Soliloquios y conversaciones (1911) o Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos (1913).

Famoso es su concepto de «intrahistoria», latente en el seno del pueblo frente al concepto oficial de Historia. En la obra «El porvenir de España y los españoles», Unamuno recoge ensayos, artículos, meditaciones y sueños unamonianos desde 1897, en vísperas del Desastre del 98 hasta otras fechas también desgarradoras y transcendentales para los españoles y su porvenir: 1936.

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Obra “El porvenir de España y los españoles”. (todocoleccion.net)

Su producción poética comprende títulos como Poesía (1907), Rosario de sonetos líricos (1912), El Cristo de Velázquez (1920), Rimas de dentro (1923) y Romancero del destierro (1927).

El discurso

El 12 de octubre de 1936, en plena guerra civil española, tuvo lugar un acto ceremonial en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. Los asistentes eran notables del Movimiento y miembros de la Falange local, Carmen Polo, esposa de Franco; Pla y Deniel, obispo de Salamanca, Miguel de Unamuno, rector de la Universidad de Salamanca; y el general Millán Astray acompañado de sus legionarios.

Unamuno, que cuando se produjo el alzamiento al principio lo apoyó porque estaba irritado contra los políticos de la República, no podía pasar por alto los asesinatos que se habían producido en la ciudad de Salamanca bajo las ordenes del comandante Doval, ni los asesinatos de sus amigos Casto Pietro, alcalde de dicha ciudad; Salvador Vila, catedrático de árabe y hebreo de la Universidad de Granada; y del poeta García Lorca.

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Millán Astray (Abc)

Antes que Unamuno, los discursos corrieron a cargo de Vicente Beltrán, de José María Pemán y del profesor Francisco Maldonado, que arremetió contra los nacionalismos catalán y vasco mientras de fondo se escuchaba a los falangistas exaltados. Cuando tomó la palabra, dijo lo siguiente:

Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir. Porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso, por llamarlo de algún modo, del profesor Maldonado.

Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo lo quiera o no lo quiera, es catalán nacido en Barcelona.

El obispo mostró su disconformidad ante la alusión de Unamuno, ya que se podía entender como una posible deslealtad de este a la causa del bando nacional. Las palabras de Unamuno no acabaron aquí, prosiguió su discurso:

Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito: «¡Viva la muerte!» Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un invalido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo.

Es un invalido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente, en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor.

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Miguel de Unamuno y Millán Astray (elmunicipio.es)

Imagínese el lector como le sentaron estas palabras a Millán Astray. Según aseguraron muchas crónicas de la época, este, no pudo contenerse y gritó con todas sus fuerzas: «¡Mueran los intelectuales! ( o “Muera la Inteligencia” —según autor que se lea—) ¡Viva la muerte!». Todo el que se hallaba en el lugar y tenía un arma, la sacó. Este suceso se ha ido adornando mucho a lo largo de los años, se cuenta incluso que el escolta del general apuntó a la cabeza de Unamuno, pero esto seguramente fue una falacia, ya que lo hubieran publicado el resto de periódicos. El caso es que don Miguel prosiguió su intervención:

Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España

Para concluir, hizo una pausa y dijo en tono resignado: «He dicho». Parece ser que gracias a la presencia de Carmen Polo lo libró de la muerte allí mismo, y que cuando Franco se enteró del suceso, lamentó que su mujer lo hubiese librado de un mal final. Tal vez, y porque ya se había cometido el asesinato de Garcia Lorca, un poeta internacionalmente reconocido, los nacionales no quisieron acabar con otro intelectual que también contaba con fama internacional, ya que produciría una mala imagen al exterior.

Unamuno fue finalmente destituido como rector y confinado en su domicilio hasta su muerte el 31 de diciembre de ese año. Desde ese suceso, para los nacionales fue considerado un traidor.

Fuentes:

Jon Juaristi Linacero (2012). Miguel de Unamuno

Antony Beevor (2005). La guerra civil española

Antonio José Pérez Sánchez

Empresario y exmilitar. Mi pasión es la Historia, ya desde pequeño mis primeras lecturas eran sobre personajes y acontecimientos históricos, y hoy sigo con esa sed infinita de conocimientos históricos. Amante de la Historia, del deporte y del Real Betis Balompié. Devorador insaciable de libros.

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