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Cuando los Tercios aniquilaron a los rebeldes holandeses: Gembloux, 31 de enero de 1578

Don Juan de Austria y Alejandro Farnesio mandaban aquellos fieros soldados

En 1578 se produjo la batalla de Gembloux. Cierto es que en esta batalla, la infantería formada por los tercios, no fue la protagonista principal en el desarrollo del enfrentamiento. Se podría decir que esta fue una victoria de la caballería.

¿Qué ocurrió el 31 de enero de 1578?

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Muy mal andaban los negocios españoles en Flandes al comenzar el año de 1578. Evacuadas sus provincias por los Tercios españoles en virtud del famoso Edicto perpetuo, el virrey Don Juan de Austria apenas tenía con que sostenerse en Namur, rodeado de rebeldes con grave peligro de caer en sus manos, por lo cual se vio en la necesidad de pedir auxilio escribiendo aquella famosa carta que empezaba así:

A los magníficos Señores, amados y amigos míos, los capitanes de la mi infantería que salió de los Estados de Flandes. A todos ruego vengáis con la menor ropa y bagaje que pudiéredes, que llegados acá no os faltará de vuestros enemigos

Llega la ayuda

Dio por resultado que todos aquellos soldados que andaban diseminados y licenciados por aquellas tierras, volaban en su auxilio reuniéndose en muy pocos días miles de hombres con los capitanes Alejandro FarnesioBernardino de Mendoza, Juan Bautista de Monte, Fernando de Toledo, Cristóbal de Mondragón, el conde Mansfeld, Verdugo y otros no menos renombrados, acudiendo muchos desde Italia.

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Don Juan de Austria armado, de Alonso Sánchez Coello (1567) (Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid)

Con estos hombres salió don Juan de Austria de Namur a buscar al enemigo que se acercaba a la plaza, mandado por Grigny en número de 25.000 hombres franceses, ingleses, valones y alemanes. Los españoles eran unos 17.000. La vanguardia española se componía de varias compañías de jinetes al mando de Octavio de Gonzaga, siguiendo el resto de la tropa compuesto de infantería. Eran inferiores en número, pero al ver el jefe enemigo su decisión y no confiando mucho en el conjunto allegadizo de sus tropas compuestas de elementos muy heterogéneos, emprendió la retirada hacía Gembloux, guardando su retaguardia con tropas escogidas de las dos armas.

La batalla de Gembloux y el papel de la caballería

Avistado el enemigo, D. Juan de Austria ordenó que Gonzaga y Olivera lo entretuviesen con la caballería ligera hasta llegar él con el resto del ejército.

El enemigo caminaba por una carretera dominada a su derecha por pendientes abruptas y varios pantanos, por lo que creyéndose seguros de una agresión, habían descuidado la protección por este flanco, pero reconociendo Alejandro Farnesio el campo y viendo que se les podía atacar por este lado, sin vacilar se puso al frente de 700 jinetes y se arrojó a la carga, sorprendiendo a la caballería contraria, que sin oponer apenas resistencia se echó sobre su infantería, al mismo tiempo que atacándoles Gonzaga por retaguardia con los 500 caballos restantes, los arrolló sobre el centro donde confundidos infantería y jinetes, sin poder desplegarse ni casi defenderse, fueron acuchillados casi a mansalva, convirtiéndose en una carnicería, perdiendo 10.000 hombres entre muertos, heridos, y prisioneros, entre ellos el mismo Grigny, 34 banderas, la artillería y casi todos sus bagajes.

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Las bajas españolas fueron insignificantes, pues apenas se hallaron unos 20 muertos en el campo; ganándose esta victoria debida a Farnesio y la caballería, pues la infantería no llegó a tomar parte en la acción hasta el final. Al finalizar la batalla, Don Juan de Austria reprochó a su sobrino —Alejandro Farnesio— que hubiese arriesgado su vida.

Las consecuencias de la batalla de Gembloux

A consecuencia de este triunfo se entregaron a los españoles, a los pocos días las plazas de Gembloux, Lo- vaina, Tirlemont y otras casi sin resistencia, al contrario de la de Sichem, que tuvo que tomarse por asalto, encontrándose con que la mayoría de su guarnición estaba compuesta de soldados prisioneros en Gembloux, puestos en libertad bajo promesa de no hacer armas contra España, por lo cual fueron pasados a cuchillo, ahorcados y ahogados.

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Alejandro Farnesio, por Otto van Veen (1585)

Tras la batalla Don Juan de Austria conquistó la ciudadela de Namur y varias ciudades menores. El efecto más importante fue minar la confianza de los Estados Generales en sus posibilidades para hacer frente a España y que un año más tarde llevaría a la ruptura de la unión de las diferentes provincias, acordada en la pacificación de Gante, y a que varias de ellas aceptasen de nuevo la soberanía española.

Fuentes:

Biblioteca Nacional de España

Jesús A.Rojo Pinilla (2015) Cuando éramos invencibles

Carlos J. Carnicer García (2015) La batalla de Gembloux 1578

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Antonio José Pérez Sánchez

Empresario y exmilitar. Mi pasión es la Historia, ya desde pequeño mis primeras lecturas eran sobre personajes y acontecimientos históricos, y hoy sigo con esa sed infinita de conocimientos históricos. Amante de la Historia, del deporte y del Real Betis Balompié. Devorador insaciable de libros.

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