Yo hice al Oso y el Madroño

La historia de Antonio Navarro Santafé

Dijo José Antonio Ochaita, dramaturgo, poeta y cronista de Guadalajara:

A tu corveta le amarro

Mi corazón —bronce humano 

y animal— que hizo la mano 

genial de Antonio Navarro

— -¡No hay caballo más bizarro ni yegua de mejor prez

que a fuerza de ingravidez, 

salten el aire sin fallo…!

— Antonio: ¡Yegua y caballo 

Dios —por tí—, los dio a Jerez!.

Con estos versos expresaba el poeta sus impresiones ante el Monumento al Caballo Jerezano realizado por Antonio Navarro Santafé, uno de los mejores escultores animalistas españoles de la historia, faceta en la que muy pocos artistas han destacado.

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Monumento al Caballo Jerezano [Antonio Navarro]

En Villena, Alicante, nació Antono Navarro un 22 de diciembre de 1906. De familia humilde, tuvo que ver como su padre y sus dos hermanos mayores emigraban a Buenos Aires. Poco después de esto, su madre, decidió mudarse a Madrid con él, y sus otros 5 hermanos, aunque nunca perdería el contacto con su ciudad natal.

TRABAJANDO DESDE NIÑO

Tenía 11 años cuando tuvo que dejar la escuela para ayudar en casa. Encontró trabajo de portero en la Calle Toledo nº8 de Madrid, luego trabajó como ayudante de zapatero por un plato de comida y 50 pesetas. Vivían en un humilde piso en la Calle Palos de Moguer n35, muy cercano a la fábrica de perfumes “Floralia”, en donde trabajaban sus hermanas.

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Frasco original de la Perfumeria de principios del siglo XX “Floralia”

Con 12 años es mozo de reparto en la sombrerería de la c/Alcalá, la oficial de la Casa Real. Allí tomó contacto, en sus repartos, con la alta sociedad madrileña, los tiempos del Conde de Romanones, Dato, los palacetes del Prado, …

Años más tarde, y por mediación de unos amigos – esta máxima es de toda la vida en España- comenzó a trabajar como recadero en la sección publicitaria en la fábrica de Perfumes, en cuyo taller gráfico colaboraban conocidos dibujantes de entonces (como Karikato, Rivas, Duvon o Rafael de Penagos). En sus ratos libres se dedicaba a copiar todos los dibujos que encontraba por el estudio.

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El ilustrador Penagos y algunas de sus creaciones

Contó en una entrevista que cuando le tocaba ir a Correos, en la plaza de la Cibeles, rodeado de público que entraba y salía del Palacio de las Comunicaciones. Modelaba en barro una cabeza de toro que vendía por 5 pesetas, para en seguida estar realizando otra que le encargaba alguno de los espectadores.

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Palacio de las Comunicaciones hacia 1920

SU PRIMER MECENAS

El jefe de la perfumera era D. Alejandro Berenguer, hermano del General Dámaso Berenguer, al que el muchacho regaló un dibujo que realizó a partir de una fotografía aparecida en un diario. Alejandro Berenguer, sorprendido por el talento del muchacho y tras enterarse de las miserias que estaba pasando, decidió ejercer de mecenas, tomarlo bajo su protección y financiar sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de la Calle Marqués de Cubas. Eso sí, en clases nocturas, ya que por el día tenía que trabajar en el taller.

En los tiempos de la Escuela de Artes y Oficios, entre los 14 y los 17 años, participaría en varias exposiciones destacando sus bustos, muy influenciados por la literatura -“Tormento de Sísifo”-, el toreo – “Grupo de Joselito”-, temas religiosos -“Cristo yaciente”- y los temas militares -“Todo por la patria”, grupo escultórico que regala a Berenguer.

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Damaso Berenguer, 1919 [Diario El Nuevo Mundo]

SE ACABÓ LA ESCUELA, MILI Y A BUSCARSE LA VIDA

Al finalizar sus estudios, realiza un viaje a Argentina para visitar a su padre y hermanos. Al regreso se incorpora al ServicioMilitar, en donde es destinado al grupo de Ingenieros de FF.CC. para el que realiza alguna que otra metopa para su regimiento.

Tras su paso por la milicia obligatoria, únicamente 6 meses, fue contratado por varios talleres en donde el trato y el pago eran de escasa remuneración. Trabajó, de nuevo, en un taller gráfico como cartelista de publicidad; este taller tenía la entrada por la calle Cuchilleros con un balcón hacia la Plaza Mayor desde el cual, cuenta el propio Navarro, contemplaba a diario la estatua ecuestre de Felipe III que preside la plaza.

Realizó trabajos para el taller del escultor Barrenechea, para el cual ya había trabajado bajo míseras condiciones, y del que se cuenta hacía propias las obras de Navarro alegando que: “lo que se hace en mi casa, es mio”.

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Barrenechea inaugurando un conjunto escultórico en Santander, h1920

Y sobreviviendo, llegó la II República. El nuevo régimen supuso una euforia política que muchos comerciantes con instinto supieron aprovechar. Barrenechea era uno de ellos; encarga a Navarro un busto alegórico al nuevo régimen de unos 60 centímetros, que fue presentada en público ante destacadas personalidades republicanas. En este acto se realizaron algunas fotografías del grupo rodeando la figura.

De la alegoría presentada por el taller de Barrenechea se encargaron más de 200 reproducciones, tanto en bronce como en escayola para oficinas gubernamentales y ayuntamientos.

LAS FAROLAS DE MADRID

Mientras busca formas económicas de terminar sus encargos para particulares, ya que no disponía de presupuesto para realizar las terminaciones en bronce de sus figuras, acude a una fábrica de bombonas en dónde cubre con soldadura de cobre sus figuras, con un patinado tan perfecto que un ingeniero de la fábrica, que trabajaba a su vez en para el ayuntamiento, viendo su técnica le ofrece pintar y patinar las farolas del alumbrado de Madrid, trabajo que acepta encantado pues el pago era una importante cantidad de pesetas.

Y ahí fue, brocha en mano y escalera, por las calles de Madrid,farola a farola; empezando por las de Atocha, subiendo a Cibeles, toda la Castellana hasta Ríos Rosas, vuelta por la otra acera hasta Cibeles, para continuar por Gran Vía, Plaza de España, Princesa, Agüelles, Cuesta de San Vicente, Zona de Virgen del Puerto…

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Fijaos en las farolas de la Gran Vía en 1930, pobre Navarro… menuda escalera llevaría.

Antonio Navarro era humilde y agradecido, y tan agradecido era que al ingeniero que le consiguió el trabajo, le regaló las figuras que estaba patinando en agradecimiento.

Estas figuras, dos toros de lidia, las puso el ingeniero en su oficina, pero poco duraron, ya que, dos capitanes de aviación —con los que la empresa de bombonas hacía negocios— quedaron encandilados al verlas y se las pidieron como obsequio. Se las llevó uno de los dos oficiales, que a su vez se los regaló a su tío, el Barón del Sacro Lirio. El Barón, encantado con el regalo, decide encargar a su sobrino otra pareja de “toros de Benlliure” para regalar a sus amistades, con lo que su sobrino llama al ingeniero pidiendo que le encargue otra pareja al Sr. Benlliure. Este le dice que aquellos toros no eran de Benlliure, sino de un amigo: el Sr. Navarro,que está patinando farolas por Madrid. El Barón lo espera al final de la jornada y, tras felicitarlo por su trabajo, le encarga otra pareja de toros.

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Toro realizado por A. Navarro

A raíz del encargo del Barón le llovieron a Navarro más de una decena de encargos, todos de tema taurino, incluso un grupo escultórico para el torero Nicanor Villalta. Tal era la calidad de sus trabajos que su amigo el ingeniero —de nombre Manuel Rodrigo, por cierto— mueve sus contactos para que pueda exponer sus trabajos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

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trabajando en su estudio

AL FIN SU NOMBRE EN UN CARTEL

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Círculo de Bellas Artes de Madrid

A mediados de 1936, cuando los tambores de guerra ya se cernían sobre la República Española, celebró su exposición con algunas de las obras que pueden ver en la siguiente presentación:

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¿Lo más importante para el ese día? Una felicitación y conversación distendida con Mariano Benlliure. Vendería todas las obras expuestas, incluso le salieron encargos, tenía por entonces un estudio en la calle Jaén. Pero su carrera quedaría interrumpida (como la de la práctica totalidad de los españoles) por la Guerra Civil.

LA GUERRA

Le cogió la guerra por sorpresa mientras preparaba su siguiente exposición. La violencia se colaba en el ambiente y los vecinos le preguntaban en qué bando estaba. Realmente no estaba en ninguno, su único salvoconducto era una foto, la de aquel día, al principio de la República en el estudio de Barrenechea ante el Alcalde de Madrid y altos cargos del gobierno con él entre ellos. La foto en la que aparece presentando la alegoría a la República.

Sospechaban de él, ya que nunca hablaba de política ni estaba afiliado a ningún partido ni sindicato. Así que modificó una de las esculturas que estaba tallando para evitar comentarios. Modificó un busto que iba a titular “Carnaval Español” por “Miliciana”, peineta por gorro, puño en alto y frutas por fusil.

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Miliciana

Esto y su “fotografía salvoconducto” le garantizaron una estancia segura en Madrid.

Ya no había encargos, el resto de su familia se había vuelto a Villena. Tras pasar hambre algunos días decidió volver a pedir trabajo al usurero Barrenechea, que le recibió con los brazos abiertos y un plato de comida. Realizará dos encargos —firmados por Barrenechea— un proyecto para los Héroes del Callao en Perú y un busto del Presidente del Consejo de Ministros republicano Casares Quiroga.

Tras realizar estos encargos le ofrecieron un puesto en la fábrica de bombonas, que ahora trabajaba para hacer material de guerra. Trabajó un tiempo allí y poco después presenta una solicitud de ingreso para trabajar como delineante en el Ministerio de la Guerra, es admitida y enviado a San Javier (Murcia).

Es en una visita a su pueblo, para ver a su madre, en donde el jefe de la CNT local —Ginés Camarasa, primo suyo— le ofrece un puesto en los talleres de fundición de la zona, que se habían militarizado, y lo podía colocarlo allí como destino de funcionario dentro del Ministerio. Esto le evitó tener que ir al frente.

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Cartel de la CNT/FAI con la efigie de Durruti


Camarasa, ya que le debía un favor, le encargaría un busto de Durruti, que modeló en barro, y posteriormente bañó en bronce en la fundición. Del sindicato recibió encargos como un telón para el teatro de Villena de 6×4 metros con la efigie de Pablo Iglesias, y otro del mismo Durruti, que alternarían. Los pagos eran en especie (carne, patatas, cereales y fruta), pero Navarro no se quejaba, era un buen pago por entonces. Estos recursos los repartía entre las familias más necesitadas de la ciudad, algunas con miembros encarcelados por ser de derechas.

LA PAZ

A pesar de haber defendido la causa republicana, las gentes de Villena viven el final de la guerra con alegría, no les importa el resultado… la Paz era el anhelo más grande.

Las fábricas vuelven a su uso civil, los mandatarios cambian, el nuevo régimen se hace cargo de la sociedad. Vuelven los encargos, esta vez en su mismo pueblo. El nuevo alcalde, una de esas personas a las que ayudó durante la guerra, le hace dos encargos: una imagen de la Patrona —Virgen de las Virtudes— quemada durante la guerra y un dibujo gigante de Francisco Franco, el nuevo Jefe de Estado, que coloca en el Teatro sobre los telones de Iglesias y Durruti. Con el dinero del dibujo, unas 500 pesetas, regresa a Madrid; tenía 32 años.

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Ilustración con F. Franco

De vuelta a Madrid, decide también terminar sus estudios y graduarse en Valencia, con lo que obtiene allí el título de Profesor de Dibujo.

Muy poca gente sabe que, D. Antonio Navarro Santafé, fue profesor del Colegio de San Ildefonso de Madrid (1960) y antes en la escuela fábrica de Cerámica de Madrid (1942) además de Maestro Cantero Oficial del Ayuntamiento de Madrid.

En sus tiempos de maestro, en 1947, el Ateneo Cultural de Villena lo reclama para que se haga cargo de la ejecución el monumento homenaje a Chapí.

Le iban bien las cosas. En 1955 cobraba 1000 pesetas al mes como profesor. Fue un busto para la Duquesa de Pastrana, ejecutado de forma magistral, la forma en que nuestro escultor volvió a estar de moda entre la caprichosa alta sociedad, si la Duquesa tenía un busto de Navarro… la Marquesa tenía que tener otro, la mujer del coronel también, etc.

Surgieron más encargos, muchos religiosos, desde pasos procesionales en pueblos leoneses, al retablo de la iglesia de Villena, gana diferentes concursos, como el de la creación del nuevo emblema de la RENFE. Y como no, concursos de temas religiosos, eligiendo en Madrid su Carroza procesional de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

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Navarro junto a su obra

1967, EL AÑO DEL OSO

En la plenitud de su carrera, 1967, su obra se instala en el mismísimo corazón de España, en la Puerta del Sol de Madrid. Allí se erige su monumento “El Oso y el Madroño”.

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La estatua representa las armas heráldicas actuales de la villa, y fue ubicada en la cara oriental de la plaza, exactamente donde está ahora mismo. Aunque en 1986 se movió a la entrada de la Calle del Carmen hasta el año 2009, que regresó a su emplazamiento original.

Ese mismo año instalaría en Madrid otro similar: “El Oso de Berlín.”

En 1970 se le contrata para una estatua de Franco en Guadalajara, pero no acudió a su presentación. Es en ese año cuando ejecuta el Monumento al Caballo de Jerez, su obra más preciada. 3 años después, muy cerca de Jerez, en el Puerto de Santa María coloca su estatua al toro de Lidia.

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Inauguración del Monumento al Caballo de Jerez

No dejó jamás de trabajar, en el año de su muerte, 1983, dejó proyectos a medias y encargos apalabrados.

Humilde, genial y con carácter, así dicen que era el hombre que hizo al Oso y el Madroño.

Ah, ¿os hemos contado que era tartamudo?

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Fuentes:

“Biografía de Antonio Navarro Santafé”; Pedro Hernandez Hurtado

Blog: “Villena Cuéntame”

Blog dedicado a Antonio Navarro

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Etiquetas

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

2 thoughts on “Yo hice al Oso y el Madroño”

  1. Admirado don Miguel Ángel, al que por fin le pongo nombre y cara como Reto Histórico. Le felicito total y sinceramente por la espléndida recopilación biográfica de Navarro Santafé, que hasta este trabajo de usted no era más que el escultor invisible de los dos osos en Madrid. Un blog absolutamente profesional el de usted con un elevado nivel histórico, al que no hay que perder de vista un minuto. Reciba un cordial saludo. Carlos Viñas-Valle.

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