El español que fotografió el infierno

Cuando el General americano Dwight D. Eisenhower, entró por primera vez en el campo de exterminio de Auschwitz, fue tanto el horror que allí encontró, tanta muerte y desesperación en los ojos de los pocos supervivientes que deambulaban por calles y barracones medio desnudos bajo un frío extremo; que supo intuir que muchos serían incapaces de aceptar el crimen tan atroz, que tan fríamente había sido calculado, y que aniquiló a millones de personas en los campos de concentración Nazi.

Primeras patrullas americanas entran en el patio de Mauthausen. Fotografía de F. Boix
Primeras patrullas americanas entran en el patio de Mauthausen. Fotografía de F. Boix


Eisenhower comprobó, hasta donde fueron capaces de llegar los nazis en su
desprecio por la vida humana, y supo que el mundo debía saber y ver a través de
testimonio gráfico, la tragedia que había tenido lugar en el mismo corazón de
Europa.

Personalidades del nazismo visitan el exterminio. Fotografía de Paul Ricken (suboficial de las SS).

El General, ante la realidad terrorífica e inverosímil que encontró, mandó
fotografiar todo. Para que nada se olvidara. Para que el mundo supiera hasta
donde era capaz de llegar la maldad del hombre con sus semejantes.
Pero antes, mucho antes de la liberación, un español, Francisco Boix, tuvo
la valentía de documentar de manera gráfica, lo que fue la vida en un campo de
concentración nazi, concretamente en el de Mauthasen.


Desde enero de 1941 y hasta que el campo fue liberado en 1945 por las
patrullas norteamericanas de reconocimiento, Boix tuvo una decisiva participación
en la realización de las fotografías que fueron sacadas clandestinamente por un
grupo de prisioneros españoles, algunos de los cuales trabajaron en el Servicio de
Identificación del Campo, realizando tareas de laboratorio y archivo de los
negativos y copias.

Pero, ¿cómo llega este español a tener un papel tan importante y crucial, que incluso fue testigo clave en los Juicios de Nuremberg?

Francisco Boix, militó en las Juventudes socialistas Unificadas de Cataluña,
y durante la Guerra Civil española, trabajó como fotógrafo en la revista Juliol. En
1938 combatió en la 30ª División del Ejército Popular de la República Española y en febrero de 1939 inició un largo camino hacia el exilio en Francia, donde fue
internado en los campos de Vernet d’Ariége y de Septfonds.

https://carlesquerol.wordpress.com/2015/02/02/localitzades-set-instantanies-captades-el-1937-a-sant-sadurni-per-francesc-boix-el-fotograf-dels-horrors-de-mauthausen-gusen/
Sello Foto Boix de las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña


Pero Boix tenía otros planes y junto a otros españoles con espíritu de lucha
y defensa de unas ideologías fuertemente arraigadas, formó parte de una Compañía
de Trabajadores Extranjeros (CTE), integrada en el Ejército Francés.
Muchos eran los españoles que fueron hechos prisioneros por las fuerzas
alemanas que invadían Francia, y a principios de 1941 fue enviado al campo de
concentración de Mauthausen-Gusen (Austria, que entonces estaba integrada en el
III Reich), donde más de dos tercios de los más de 7.000 españoles allí internados,
murieron.

Españoles en Mauthausen
Españoles en Mauthausen tras la liberación


Combatió como voluntario en batallones de Infantería, en la Legión
Extranjera, en el regimiento de pioneros adjunto al Ejército al que pertenecía.
Estuvo en los Vosgos con el 5º Ejército, donde los hicieron prisioneros. Huyó
hasta Belfort, donde fue hecho prisionero la noche del 20 al 21 de junio de 1940.
Junto a algunos compañeros españoles fueron transferidos a Mauthausen.


Sabiendo de su lealtad a la República y antifascistas, los trasladaron con los judíos
como miembros de un orden inferior de la Humanidad. Fue prisionero de guerra
durante seis meses, para más tarde tener constancia de que el Ministro de
Exteriores español, Serrano Suñer, se había entrevistado con Hitler para discutir
la cuestión de los extranjeros. Boix y sus compañeros supieron que su situación
había sido una de las cuestiones tratadas.

Félix Yébenes, barbero de Toledo preso desde 1940 en Mauthausen. Fotografía de F. Boix.
Félix Yébenes, barbero de Toledo preso desde 1940 en Mauthausen. Fotografía de F. Boix.

Era prisionero de guerra -y al igual que los demás prisioneros españoles y
franceses- fueron transferidos a un mando subordinado. Después fue enviado a
Mauthausen, donde vio que no había soldados de la Wehrmacht, y ahí tuvo
constancia de que se encontraba en un campo de exterminio.


En Mauthausen existía un Kommando llamado Erkennungsdients,
oficialmente era un laboratorio fotográfico destinado a los retratos policiales de
identificación de los presos, aunque en la práctica se hacían fotografías de muertes
por arma de fuego, suicidios, accidentes, asuntos de naturaleza médica y
acontecimientos varios del campo, como las visitas de altas jerarquías, por ejemplo
las de Himmler y otros altos cargos de las SS. A este Kommando se incorpora Boix
a finales de 1942, y allí trabajó como fotógrafo y técnico de laboratorio, junto a dos
compañeros españoles más.


Boix y la organización clandestina del Partido Comunista español deciden
ese año de 1942 esconder los negativos del Erkennungsdients. Como esconder los
negativos dentro del campo era muy peligroso, deciden sacarlos de allí. Para ello, se ponen en contacto con españoles que trabajaban en el llamado
Bahnholkommando, un grupo de trabajo que salía a diario desde el campo hasta la
estación de Mauthausen. El preso Jacinto Cortés y otros españoles de ese
kommando habían hecho una cierta amistad con una familia del pueblo. Y a una
mujer del pueblo, Anna Pointer, le pidió Jacinto que ocultara el paquete de
fotografías y negativos que habían robado a los SS en el campo.

 

 La familia Pointner junto con Jacinto Cortés en la granja donde escondieron los negativos.

La familia Pointner junto con Jacinto Cortés en la granja donde escondieron los negativos.


Hasta 1945 consiguió ocultar, junto a algunos compañeros españoles, más
de 2.000 negativos de fotografías que eran enviadas al Alto Mando en Berlín.
Las fotografías que Boix realizó, son el testimonio de la verdad en toda su
crudeza. En ellas se captan detalles muy humanos, en otras se puede deducir la
época del año en el que fueron asesinados algunos de los prisioneros que en ellas
aparecen: desde cadáveres en medio de un prado lleno de flores, a cuerpos
enterrados en la nieve.

Fotografía de F. Boix
Cuerpos sin vida apilados. Fotografía de F. Boix


De algunas de las fotografías se puede decir que el campo había entrado en
una auténtica “normalidad”, como por ejemplo, la realizada durante la
desinfección general que tuvo lugar en el campo a los mas de 5.000 presos y que la
inmensa mayoría aparecen desnudos.

Españoles en Mauthausen. Fotografía de F. Boix


Boix también captó imágenes de los carceleros, como las escenas en las que
aparecen tomando el sol, o vigilando el campo o simplemente hablando entre ellos.
Fotografías llenas de una cotidianidad dolorosa, que espantan por la normalidad
que el espectador ve en ella y en la que los uniformados parecen vivir ajenos a la
realidad terrorífica de la que ellos no sólo forman parte, sino que la han
creado y siguen participando.


Las fotografías están llenas de cuerpos, de sangre, de horror, de ojos tristes,
de figuras desnudas. Son de un realismo soez que hace abrir al mundo los ojos a
una realidad que no podían ni imaginar. Boix supo enseñar al mundo todo lo que el hombre era capaz de hacer contra él mismo, y éste asistió sin poder comprender el por qué de los actos que se cometieron y cómo se realizaron.


Son imágenes que nos abofetean y que hay que repasar y ver una y otra vez,
para no olvidar el horror que vivieron millones de personas. Son fotografías para despertar las conciencias. Son actuales, vividas y  sentidas. Son momentos captados, que nunca deberían haber sido tomados.

Francisco Boix fotografió el infierno y lo más terrorífico de todo y lo que
más nos asusta, es comprobar que el infierno tuvo y tiene lugar aquí.
Cuando Boix y sus compañeros llegaron a Mauthausen, eran un total de
8.000 españoles, sólo 1.600 fueron liberados.


Tras su liberación en Mauthausen, Francisco Boix trabajó en Francia como
fotógrafo para la prensa cercana al partido Comunista Francés y es allí donde da a
conocer algunas de las fotografías que realizó en el campo de concentración.
Enseguida las autoridades francesas se interesan por quién podría ser un testigo
clave contra los criminales de guerra nazi.


En 1946, Boix declaró como testigo en dos de esos procesos: el proceso de
Nuremberg (Tribunal Militar Internacional) contra la cúpula dirigente del Tercer
Reich, y unas semanas después en Dachau, en el proceso de la Sección Crímenes de
Guerra contra 61 antiguos SS de Mauthausen. En ambos casos, las acusaciones
presentaron como pruebas, las fotografías que Boix había realizado y robado en
Mauthausen. Su testimonio y las imágenes presentadas fueron determinantes
para sostener varias acusaciones y condenas.

Declaraciones en Nuremberg

Estas son algunas de las respuestas de Francisco Boix, que actuó como testigo
durante la celebración de los Juicios de Nuremberg, en su declaración el 28 de enero de 1946, en apoyo de la acusación contra algunos de los principales criminales nazi. Describiendo algunas de las fotografías que adjuntamos en este artículo:

Debido a mis conocimientos profesionales, me enviaron a Mauthausen para trabajar en la rama de identificación del campamento. Era una rama de fotografía, e imágenes de todo lo que ocurría en el campo. Se tomaban las imágenes y se enviaban al Alto Mando en Berlín.


foto 04Esta es una fotografía de un austriaco que se había fugado. Era carpintero en el garaje, y se las arregló para hacer una caja, una caja en la que pudo esconderse para salir del campo. Pero poco después lo volvieron a capturar. Le pusieron en la carretilla en la que se llevaban los cadáveres al crematorio. Había algunos letreros que decían en alemán: “todos los pájaros han vuelto”. Fue sentenciado, y después desfiló delante de 10.000 deportados con la música de una banda gitana. Cuando le colgaron, su cuerpo osciló con el viento mientras tocaban la “Polka del Barril de Cerveza”.


Mauthausen-1941.-Fotografía-Francisco-Boix

Esta se hizo en la cantera durante una visita del Reichsführer Himmler, Kaltenbrunner, el Gobernador de Linz y algunos otros líderes cuyos nombres no conozco. Lo que ven abajo es el cadáver de un hombre que había caído desde la parte de arriba de la cantera, cada día caían algunos.


BoixEn esta foto, vemos a la derecha y la izquierda, todos los deportados en una fila. A la
izquierda, son los españoles, que son más pequeños. El hombre en la parte frontal de la boina, es un criminal de Berlín con el nombre de Schultz, que fue empleado en estas ocasiones. En el fondo, se puede ver al hombre que está a punto de ser ahorcado.


foto 06Este hombre recibió un balazo en la cabeza. Lo colgaron para hacernos creer que se había suicidado y que había tratado de tirarse contra la alambrada.


Foto 07La otra fotografía muestra a unos judíos holandeses. Se tomó en el barracón de cuarentena. Los judíos se vieron empujados a lanzarse contra la alambrada el mismo día de su llegada
porque se dieron cuenta que no tenían ninguna posibilidad de escapar.

Los SS los enviaron a recoger piedras cerca de los alambres de púas, y los guardias de las SS, en la cerca de alambre de púas, segundos después disparó contra ellos, porque recibieron una recompensa por cada hombre que derribaran.


Foto de F. Boix.
Foto de F. Boix.

Esta es una foto tomada el mismo día de cumpleaños de Franz Ziereis de Obersturmbanni Fuehrer. El otro era su ayudante. He olvidado su nombre. Hay que recordar que este ayudante era un miembro de la Wehrmacht y se puso un uniforme de las SS tan pronto como él llegó al campamento.


Bundesarchiv_Bild_192-029,_KZ_Mauthausen,_Himmler,_Kaltenbrunner,_ZiereisEsa es la misma visita a Mauthausen por los funcionarios de la policía en junio o julio de 1941. Esta es la puerta de la cocina.

Los presos que allí habían sido enviados a la compañía disciplinaria, utilizaron ese aparato sobre sus espaldas para llevar a las piedras con un peso de 80 kilos, hasta que se agotaron. Muy pocos hombres regresaron de la compañía disciplinaria.



 



Fuentes utilizadas:

  • The Avalon Project. Document in Law History. Yale Laq School
  • Nuremberg Trial Proceding. Vol. 6
  • Francisco Boix. El fotógrafo de Mauthausen. RBA. 2002
  • Francisco Boix. Un fotógrafo en el infierno. Documental dirigido por Llorenç Soler
    (Premio del Festival de Cine Histórico. Pessac, Francia y candidata a los Premios
    Emy internacional 2000)
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María José Andrade

Periodista en constante formación. Abducida por las nuevas herramientas digitales en las que no he crecido, pero en las que me visto obligada a desenvolverme (y lo mejor es que me gustan) Estudiando, leyendo e investigando porque los cambios de este momento, que me ha tocado vivir, no dejan otra opción...Intentando compatibilizar todas las vidas que ocupan las veinticuatro horas que tiene el día.

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2 thoughts on “El español que fotografió el infierno”

  1. Muchos como Francesc Boix serían capturados como prisioneros y trasladados a los stalag, recintos para prisioneros de guerra amparados por la Convención de Ginebra, hasta que el 25 de septiembre de 1940 la Oficina de Seguridad del Reich emite la orden de trasladar a todos los españoles, a los que previamente se les había despojado del estatus de “prisioneros de guerra”, a los campos de concentración nazis. Esto ocurre tras una reunión de Serrano Suñer con Hitler y Himmler.

    http://www.buscameenelciclodelavida.com/2015/02/cinco-documentos-y-un-unico-culpable.html

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