Luis Candelas, el bandolero más famoso de Madrid

Decidle al señor alcalde

decidle al corregidor

que yo por Luis Candelas

me estoy muriendo de amor,

decidle que es un canalla

decidle que es un ladrón

y que dejo que me robe

con gusto mi corazón

Serralonga, Diego Corrientes, el Traganiños… Los famosos bandoleros, cuyas historias y aventuras se movían entre la verdad y la leyenda, provocaban temor y también admiración popular, porque eran rebeldes levantados contra el poder constituido y se atrevían a gritar lo que muchos callaban.

Pero ¿eran criminales desalmados o héroes románticos? Pues al parecer, había de las dos cosas.

De los primeros fueron, por ejemplo, los Siete Niños de Écija, una cuadrilla de bandidos que se movía por las serranías circundantes de Écija y asaltaba a las diligencias, a los viajeros en los caminos, utilizando siempre la violencia. Se enfrentaron muchas veces contra los migueletes, y cuando alguno de los bandoleros resultaba muerto, enseguida era sustituido para que la banda volviese a ostentar el mismo número de miembros.

Siempre siete. Su jefe fue el mítico Juan Palomo, el de “Yo me lo guiso, yo me lo como”.

Luis Candelas Madrid
Los Siete Niños de Écija

De los segundos, los llamados “bandoleros románticos”, existió uno que fue sin duda el más famoso de todos por su chulería y cara dura. Un bandolero pacífico, pues nunca se ensució las manos de sangre a pesar de haber cometido docenas de crímenes. Ese hombre fue Luis Candelas.

Todavía hoy existen placas conmemorativas, y en el corazón del Madrid de los Austrias, en una de las covichuelas excavadas bajo la Plaza Mayor, al lado del arco de Cuchilleros, se encuentra una bonita taberna de las de comer y arder, que lleva su nombre.

Estamos en el Madrid decimonónico; el de los majos, la manolería, las chulas de Calatrava y el Humilladero, «con claveles en el pelo y andares de emperatriz».

Luis Candelas Madrid
El Madrid de la Manolería

Luis Candelas entra en acción alrededor del año 1823. Al principio se dedicó a hacer de Don Juan merced a su cultura y su buen porte, y vivir a costa de mujeres ricas a las que galanteaba. Esto le costó una condena de 6 años en la Cárcel de la Corte, que estaba donde hoy se encuentra el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Lejos de redimirse, al salir de prisión Candelas comienza a perpetrar más y más robos. Él y su banda se ocultaban en lugares como la taberna del Cuchillo, en la calle Imperial, o en la taberna del Traganiños, en la calle de los Leones, hoy desaparecida.

Luis Candelas fue un auténtico Mortadelo de su época. Utilizó más de doscientos disfraces distintos para realizar sus hurtos, engaños y triquiñuelas, siempre usando el ingenio y nunca la violencia.

Entre sus palos más sonados destacan uno que tuvo lugar en la casa del presbítero don Juan Bautista Tárrega en la calle de Preciados,  aunque otras fuentes dicen que fue en la calle del Sacramento. Pocos días más tarde, Candelas entró en la espartería de don Cipriano Bustos en la calle de Segovia, donde robó el dinero de varias cofradías que el dueño guardaba en calidad de administrador.

El tercer asalto, y más escandaloso, tuvo lugar en la casa de doña Vicenta Mormín en la calle del Carmen, que era modista de la reina María Cristina de Borbón, cuarta esposa de Fernando VII.

Luis Candelas Madrid
Retrato de Luis Candelas

Dicen que era culto, y que hablaba con gran conocimiento y vocabulario, lo que sin duda era cierto, pues de otra manera no podría haberse hecho pasar por el Caballero Luis de Cobos, uno de sus muchos personajes, con el que se colaba en palacios, tertulias y fiestas de alto copete.

Parece ser que una de sus amistades fue el liberal Salustiano de Olózaga Almandoz, que luego sería alcalde de Madrid, gobernador civil de la provincia de Madrid, presidente del Consejo de Ministros, y embajador de España en Francia. Es posible que a través de éste, Luis Candelas se iniciara en La Masonería, pues entre las pertenencias que se conservan de él en el Museo del Bandolerismo, hay una elegante capa negra con símbolos masones.

Luis Candelas se hizo tan popular que el pueblo le ayudaba, e incluso algunos agentes de policía. Se convirtió en un héroe popular. Sólo hay que ver la inequívoca frase de esta copla, que dice así:

Con la puerta abierta y toda la noche en vela, a ver si me roba Luis Candelas. Todo Madrid espera para prenderte, y yo sólo espero para quererte

Y es que se le conocieron varios amores, entre los cuales estaba Lola ‘la Naranjera’, que era también la amante favorita de Fernando VII.

Luis Candelas Madrid
Ejecución pública de Luis Candelas

Pero ni la fama ni su inclinación por no usar la violencia pudieron salvarlo a la postre.
El 18 de julio de 1837 fue detenido en el puesto de aduanas del puente Mediana de Alcazarén, en el Camino Real entre Valladolid y Toledo. De allí lo llevaron a Valdestillas, luego a Valladolid y, por último, a Madrid.

Acusado de más de 40 robos confirmados, Luis Candelas fue juzgado y condenado a morir por garrote vil. Desesperado, pidió clemencia a la Reina Regente, pero le fue denegada.

Luis Candelas fue ajusticiado el lunes 6 de noviembre de 1837, a los 32 años de edad, en el patíbulo cercano a la Puerta de Toledo. Según la tradición popular, sus últimas palabras fueron:

“Adiós patria mía, sé feliz”.

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Héctor J. Castro

Nacido en Ferrol, profesor de lengua inglesa y novelista. Su pasión por la Historia lo ha llevado también al modelismo de escenas bélicas, en el que ha conseguido varios premios de pintura y escenografía. En 2016 publicó el primer volumen de su trilogía El Siglo de Acero.

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