Los Templarios Zombies de Ossorio: la primera saga de terror del cine español

Nunca olvidaré lo mucho que me impactó, siendo niño, la imagen de aquellos templarios No-Muertos, a lomos de corceles demoníacos, persiguiendo a una jovencita descamisada por las ruinas de un monasterio mientras se escucha un salmo fúnebre. Las escenas se guardaron a fuego en mi memoria, y ya años después, cuando llegó a mi casa el internet, describí a Google lo que había visto y me encontré con la “Tetralogía del Terror Ciego”, tema del que os hablaré este domingo desde mi púlpito de El Reto Histórico.

Cartel de la primera película de la saga: La Noche del Terror Ciego (1971)
Cartel de la primera película de la saga: La Noche del Terror Ciego (1971)

Hasta hace pocas décadas, la iglesia católica controlaba la cultura española. Por tanto, el cine de terror que ya triunfaba en el extranjero, con el gran Vincent Price protagonizando las elegantemente terroríficas adaptaciones de Edgar Allan Poe, Christopher Lee interpretando al conde Drácula de Transilvania, y todo ese pandemónium de fantasmas, vampiros, ghouls y magia negra no tenía lugar en la España del régimen, donde lo extraordinario no pasaba de los cuentos populares.

Pero a finales de los años 60, un director coruñés llamado Amando de Ossorio, que era fanático del cine italiano de Mario Bava y, sobre todo, de la cinta de George A. Romero Night of the Living Dead, que había reventado la taquilla estadounidense en 1968, llegó para cambiar el panorama.

Ossorio consiguió sacar adelante su proyecto, en parte, gracias al éxito que tuvo La Marca del Hombre Lobo, una película española que ya abordaba sin tapujos el terror moderno, e incluía la figura del hombre lobo. Pero Ossorio no quería importar figuras malvadas de fuera, sino que quiso crear algo totalmente patrio. Para ello inventó a sus propios villanos, y nació la Orden de Oriente, unos caballeros templarios que habían vendido su alma al diablo en las Cruzadas, y se dedicaban a secuestrar vírgenes para sacrificarlas en macabros rituales, beber su sangre en medio del éxtasis y conseguir la inmortalidad. Los habitantes del pueblo, hartos de estos desmanes, incendian la abadía acabando de una vez con todos los miembros de la orden diabólica. El lugar queda maldito (aquí se ve una influencia típicamente romántica, sacada directamente de las Leyendas de Bécquer) y muchos años después los templarios abandonan sus tumbas para cumplir su venganza de ultratumba contra los descendientes de sus asesinos.

El director Amando de Ossorio con una de sus creaciones
El director Amando de Ossorio con una de sus creaciones

La saga de Ossorio se inicia en 1971, con La Noche del Terror Ciego, y el éxito fue tal, a pesar de sus limitaciones, que los Templarios Zombies reaparecen en nada menos que 4 filmes, convirtiéndose en todo un icono del cine de terror fantástico de los años 70, con una estética a medio camino entre el destape castizo y las Hollywood Monsters Movies de Universal, y títulos tan llamativos como El Ataque de los Muertos sin Ojos (1973), El Buque Maldito (1974) o La Noche de las Gaviotas (1975) Debido, seguramente, a la falta de presupuesto, Ossorio opta por centrarse en la recreación de la atmósfera, y se muestra más cerca de los terrores poéticos que de la violencia y del gore más explícito.

El Buque Maldito, en esta entrega los templarios cambian el escenario de su abadía por un barco fantasma
El Buque Maldito, en esta entrega los templarios cambian el escenario de su abadía por un barco fantasma

Las cuatro películas repiten hasta la saciedad los mismos esquemas: el pueblo desangelado en el que circula la leyenda de la abadía maldita, un grupo de jóvenes que se internan en las ruinas, la aparición de los caballeros esqueléticos en cuanto cae la noche, desmembramiento, gritos y despelote gratuito. Hay muchos que consideran que la saga perpetrada por Ossorio es infumable, y sus razones tienen, pues cuenta con innumerables fallos, pero también es cierto que fuera de nuestro país se la considera una obra de culto imprescindible del género. Yo os animo a visionar la saga, o al menos la primera entrega, y sacar vuestras propias conclusiones.

Héctor J. Castro

Nacido en Ferrol, profesor de lengua inglesa y novelista. Su pasión por la Historia lo ha llevado también al modelismo de escenas bélicas, en el que ha conseguido varios premios de pintura y escenografía. En 2016 publicó el primer volumen de su trilogía El Siglo de Acero.

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