En un gran valle cerca del monte Imao (ahora conocido como el Himalaya) existe una región llamada Abarimon, cuyo nombre reciben también sus habitantes.

Los Abarimon eran seres humanoides que tenían los pies al revés, pero a pesar de esa desventaja eran muy ágiles y veloces. Al tener las plantas de los pies a la inversa, sus huellas despistaban a sus enemigos que no sabían si iban o venían.


Vivían en las montañas junto a los animales salvajes y nunca se ha logrado llevar a ninguno ante ningún rey, ni siquiera Alejandro Magno, como bien nos dice Plinio. Estos seres mueren cuando se les saca de su hábitat, de ahí esa imposibilidad.

Se dice que no soportaban otro aire al respirar que no sea el del Himalaya.


Además de Plinio, estos seres, o su deformidad, son mencionados por Megástenes y Aulo Gelio.

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