La leyenda del invencible Bernardo del Carpio, el vencedor de Roncesvalles

Extracto del libro que en 1585 le dedica Augustin Alonso

Sobre si existió realmente Bernardo del Carpio o es solamente un personaje legendario hay muchas teorías. Uno de los principales problemas para certificar su existencia es su mismo nacimiento, pues se dice que era hijo ilegitimo, un bastardo, de la hermana del rey de Asturias Alfonso II de nombre Jimena, con el conde de Saldaña, Sancho Díaz, súbdito del rey asturiano.

Aunque certifican su persona las crónicas de la Batalla de Roncesvalles (agosto de 778), en la que aseguran que Bernardo del Carpio mandaba a los cristianos vascones y musulmanes del Emirato de Córdoba —según algunos apuntes— que derrotaron al ejército de Carlomagno, mandando por su sobrino Roldán. En esa batalla mataron a los doce pares de Francia e hicieron numerosos prisioneros.

Leyenda o realidad, es una de nuestras grandes, y desconocidas, historias.

Por cierto, como buen personaje de leyenda medieval su espada tenía nombre, era “Durandarte (o Durandal), se la había quitado al mismísimo Roldán. Aquella con la que el franco partió una montaña. A Tolkien le hubiera encantado ese nombre.

El rey Alfonso ordenó que se encerrara a Sancho Díaz y también que su hermana fuera ingresada en una orden monástica, acogiendo a Bernardo en su corte como si fuera su hijo.

Bernardo fue educado como un caballero y recibió el mejor adiestramiento de la época en las artes de la guerra. Dicen que ningún soldado podía igualarle en fuerza, decisión y vigor.

Imagen de Bernardo en su juventud (Grabado del siglo XIX)

Eran los tiempos de Carlo Magno como emperador romano, tiempos en los que había de expulsado ya a los sarracenos de Burgundia (Borgoña) y la Galia. Luego, cruzando los Pirineos estaba poniendo bajo su dominio a godos e hispanos en la zona que poco a poco se convertiría en la Marca Hispánica.

Entonces Carlo exigió al rey Alfonso vasallaje bajo amenaza. Bernardo, que pertenecía a la guardia personal del Rey, al enterarse, organizó un ejército de cristianos y musulmanes para hacer frente a los francos.

Todo ocurrió a espaldas del rey Alfonso, sencillamente los caballeros astures no estaban dispuestos a rendir pleitesía a un extranjero.

Así nos cuenta esa parte el romance de Bernardo:

Siglos ha que con gran saña,
Por esa negra montaña
Asomó un emperador.
Era francés, y el vestido
Formaba un hermoso juego:
Capa de color de fuego
Y plumas de azul color.
Y pedía, la corona de León.
Bernardo, el del Carpio, un día
Con la gente que traía,
“¡Ven por ella!”, le gritó.

Se cuenta que en el ejército que partió para hacer frente a las tropas imperiales —que venían a tomar vasallaje al rey de Asturias — estaba compuesta básicamente por Marsil, rey musulmán de Zaragoza, y sus soldados junto a Bernardo del Carpio al mando de unos pocos cientos de navarros.

Grabado del siglo XIX de H. Vogel “Battle in the Valley of Roncesvalles,”

La Batalla

Ese choque de fuerzas será conocido como La Batalla de Roncesvalles. Allí, Bernardo del Carpio, sobrino de Alfonso II, rey de Asturias, venció a Roldán, sobrino de Carlomagno

Aquella fue una de las grandes batallas de la península ibérica y una de las más legendarias de la Edad Media. Casi todo lo ocurrido en aquellos siglos ha llegado a nuestros días difuminado entre la historia y la imaginación, bien es cierto que las leyendas no son hechos históricos, mientras no se demuestre lo contrario, aún así la historia de Bernardo del Carpio es digna de contarse, sea o no sea real.

Quijore por Paul Gustave Doré

Cervantes no se olvida de Bernardo en su Quijote:

(…) como es cosa ya averiguada que todos o los más caballeros andantes y famosos, uno tenga gracia de no poder ser encantado, otro de ser de tan impenetrables carnes, que no pueda ser herido, como lo fue el famoso Roldán, uno de los Doce Pares de Francia, de quien se cuenta que no podía ser ferido sino por la planta del pie izquierdo, y que esto había de ser con la punta de un alfiler gordo, y no con otra suerte de arma alguna, y así, cuando Bernardo del Carpio le mató en Roncesvalles, viendo que no le podía llagar con fierro, le levantó del suelo entre los brazos, y le ahogó, acordándose entonces de la muerte que dio Hércules a Anteón.

Hay que saber también que tras la famosa batalla la historia de Bernardo continúa. Al parecer entera de que sus padres viven y están cautivos y pide al Rey que los libere. No consiguiéndolo ni de rodillas abandona el Reino junto a sus más fieles soldados y es contratado por el Rey Marsil de la Taifa de Zaragoza… curiosamente idéntica historia a la del Cid, aunque unos siglos antes la de éste.

Las huestes de Bernardo realizan incursiones en el reino de Asturias, el historiador del siglo XVI Juan de Mariana recopiló aquellos ecos de esta forma:

En resumen: “hacía cabalgadas por tierras del rey, robaba, saqueaba y talaba ganados y campos”. Hasta que el rey accedió a lo que solicitaba, liberó a sus padres. Lo malo es que para cuando los liberó, el padre de Bernardo ya había fallecido en las mazmorras y su madre estaba muy enferma. Aunque el gesto le valió para que nuestro héroe volviera a formar parte del ejército del Rey de Asturias.

Portada de la Historia Bernardo (Grabado del siglo XIX) Historia verdadera del valiente Bernardo del Carpio: sacada con toda individualidad de los mas insignes historiadores españoles

La tumba de Bernardo

Se dice, se cuenta, se rumorea… que los restos de nuestro héroe reposan en una cueva en la localidad palentina de Aguilar de Campoo. Ya les gustaría a los ingleses que, aunque fueran “supuestos restos”, tuvieran algo parecido con cualquiera de sus héroes míticos, sea Arturo o Lanzarote del Lago… Nosotros lo tenemos.

La cueva está en la falda meridional de la Peña Longa, lugar cercano al monasterio de Santa María la Real. Cuenta la leyenda que fue un caballero ligado a la fundación del citado monasterio el que encontró la gruta. En los alrededores también encontró dos pequeñas ermitas que guardaban numerosísimas reliquias santas (incluyendo algunas de San Pedro, San Juan Bautista o San Pablo Apóstol).

Aún es posible ver hoy una desvencijada y maltratada lápida de un sepulcro. Su inscripción no es muy legible pero el cronista fray Antonio Sánchez, que la debió ver cuando se encontraba en buen estado transcribió:

“Aquí yace sepultado el noble y esforzado cavallero Bernardo del Carpio defensor de España hijo de don Sancho Diaz conde de Saldaña í dela ínfanta doña Xímena hija del rey don Alonso el  II  llamado el Casto. Murió por los años de 850.”

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¿Leyenda?¿Historia real? lo cierto es que hay partes de su historia que se entremezclan con la leyenda y partes que pertenecen a la realidad. Bernardo y Roldán fueron héroes, sin duda, legendarios y con los que ambas naciones se identificaron. Los futuros españoles y los futuros franceses. Símbolo y señal inequívoca de las relaciones entre ambos países desde aquellos tiempos.

No se nos olvide mencionar que cuando el futuro Carlos I llegó a la península en 1517, desembarcó en Asturias, en Villaviciosa, y continuó su viaje pasando por Aguilar de Campoo en donde se abrió la tumba del caballero asturiano para entregar su espada al futuro emperador, la famosa “Durandarte”, aquella quebradora de montañas que empuñó también .

¿Sería o no esa espada de la historia? Tampoco lo sabremos, lo que sí sabemos es que este echo ocurrió y es muestra de la importancia que tenía el vencedor de Roncesvalles 7 siglos después.

No olvidemos nunca que ingleses y franceses han escrito la historia obviando sus derrotas, y por supuesto a quienes los derrotaron. La “chanson de Roland” eleva a epopeya la historia, pero obvia a Bernardo; y así seguirá siendo en los siguientes relatos que hablen de la batalla. Súmenle a esto la difusión de la leyenda negra y obtenemos el resultado de hoy en día, aunque poco a poco nos vamos despertando.

En cuanto a los lazos de Bernardo con la historia real, se dice que de su descendencia se fundó la casa de los Castro, unos de los grandes señores del norte.

Recordad esto cuando veáis un francés: ¡Mala la hubisteis, franceses, En esa de Roncesvalles!

La capa color de fuego
Rota y sin plumaje azul
Bernardo, el del Carpio,
Torna a casa tras la guerra
Y al poner el pie en su tierra
Lo alcanza la multitud.
¡Qué de alegrías!
En verlas gozarás tú.
Hubo fiestas muchos días,
Tamboriles, chirimías,
Y canciones a Jesús.
De entonces suena en los valles
Y dicen los montañeses:
¡Mala la hubisteis, franceses,
En esa de Roncesvalles!


Fuentes:

  • GONZÁLEZ GARCÍA, VICENTE J. “Bernardo del Carpio y la batalla de Roncesvalles”
  • Web Santa María la Real

 

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Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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3 thoughts on “La leyenda del invencible Bernardo del Carpio, el vencedor de Roncesvalles”

  1. .”…se cuenta que no podía ser ferido sino por la planta del pie izquierdo…” Aquí se plasma la figura de Aquiles…, que no es otra cosa que un referente filosófico: “Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el talón.

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