Hannón, el navegante

Según los relatos de Plinio el Viejo, hubo un tiempo en que los cartagineses dominaban los mares y que dos fueron los más grandes marinos de aquel periodo, uno fue Himilcón y el otro Hannón. Himilcón partió hacia el norte del mar conocido (Norte de Europa) y a Hannon le tocó explorar el sur (Costa de África Occidental).

Aunque no se sabe exactamente la fecha, Plinio asegura que una flota cartaginesa al mando de Hannón colonizó y exploró buena parte de la costa atlántica de África. Se dice que el almirante cartaginés venía de una familia noble y el viaje, ordenado por el Senado Cartaginés, podría ubicarse entre algunos de los periodos de paz entre Roma y Cartago, muy posiblemente tras la primera Guerra Púnica (241 a.C.) , pero también hay teorías que lo sitúan mucho más atrás, en torno al primer tratado entre romanos y cartagineses —siglo VI a.C. También los hay más escépticos que simplemente califican el viaje de una fábula de navegantes.

Interpretación del viaje de Hannon por cartógrafos franceses en el siglo XVIII

El relato del viaje, que es conocido como “El Periplo de Hannón”, proviene —siempre según Plinio— del cuaderno de bitácora —a la sazón “tablilla de bitácora“— del viaje que se depositó en el templo de Baal Moloch cuando regresaron a Cartago.

Interpretación del viaje de Hannon por cartógrafos franceses en el siglo XVIII

Según la bitácora la flota cartaginesa se componía de 60 barcos y unos 30.000 marineros (hombres y mujeres) y, con la proa puesta hacia las “Columnas de Hércules” zarparon de Cartago con la intención de abrir nuevas rutas comerciales y fundar colonias donde considerasen de interés. Se cree que la expedición fundó varias: Timiaterio, Cariconticos, Gite, Acra, Melita y Arambis.

El periplo de Hannón según Pedro Rodriguez de Campomanes, 1756

En una de sus primeras paradas, según se cree cerca de Larache, convivieron un tiempo con una tribu llamada “lixitas“, que habitaban en le cauce del río Lixus, de la cual contrataron personal para utilizarlos como intérpretes en el resto del viaje. Bordearon toda la costa sahariana hasta que llegaron a una pequeña isla que llamaron Cerne.

En el resto de las exploraciones del viaje se hace mención a que encontraron dos ríos y un lago, regresando a Cerne poco después. Luego continuaron navegando rumbo al sur durante 12 días, en donde por fin encontraron zonas habitadas, aunque los nativos huían de ellos y ni siquiera los intérpretes luxitas se entendían con ellos. A estos nativos los cartagineses les llamaron “etíopes”, seguramente por el color de su piel. Fondearon frente a una gran montaña desde donde contemplaban un precioso y colorido paisaje.

Al continuar el viaje durante 5 días llegaron a un inmenso espacio de mar abierto, al otro lado del cual, podían contemplar amplias llanuras en las que, por la noche, observaban hogueras. Aquella zona fue llamada por los lixitas Hesperúceras, según muchos autores se trataría de la zona de cercana a Sao Tomé en el Golfo de Guinea, al que describieron como “La región de los fuegos“. En Hesperúceras describieron una isla enorme, en medio de la cual había un lago y dentro del lago, otra isla.

La isla dentro de la isla en una carta de Rabusson (1845)

Pocos días después desembarcaron en aquella isla en la que no encontraron habitantes, pero durante las noches podían oír música: falutas, címbalos y timbales y mucho griterío. Eso los asustó y abandonaron la isla, pensando que los habitantes de la isla bien pudieran ser algún ser mitológico maligno. Siguieron navegando, en el texto describen por último una montaña de fuego, o rodeada de fuegos, llamada Teonoquema. Muchos investigadores señalan que se trata del Monte Camerún, un volcán activo ubicado en el Golfo de Guinea.

“Cameroon Mountain” (Höhe Winter, Friedrich Wilhelm) 1900

Luego describen una isla en la que se encuentran con unos seres peludos que los intérpretes llamaban gorilas. Por mucho que trataron de capturar algunos ejemplares solamente pudieron hacerse con tres hembras tras darles caza y matarlas. Las desollaron y llevaron sus pieles a Cartago. Tras esto el relato dice:

Pues ya no seguimos navegando más delante debido a que nos faltaban provisiones

La investigación del periplo

El periplo de Hannón se conserva en un manuscrito en griego de los siglos IX o X d.C., el Codex Palatinus Graecus; pero un creciente número de investigadores han ido aportando objeciones sobre la posible realidad histórica de la expedición, considerándola una fabulación literaria. Probablemente se trata de uno de los casos más extremos de la arqueología especulativa. Existen casi 500 años de bibliografía sobre el tema que aportan numerosísimas líneas de investigación con muy diferentes hipótesis de trabajo no contrastables.

El hecho cierto es que mientras no se descubran en trabajos de arqueología terrestre o subacuática datos concretos sobre la presencia de cerámica a torno fenicia o púnica al Sur de Mogador nos estaremos moviendo entre hipótesis especulativas.

Posible ruta y puertos que tocó Hannon en wikimedia

Fuentes:

  • Periplógrafos griegos, Volumen 1 (2008) F. J. González Ponce
  • El periplo norteafricano de Hannón y la rivalidad gaditano-cartaginesa de los siglos IV-III a.C. Universidad Complutense de Madrid & Harvard University (2000) Alfredo Mederos Martín

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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