El Cáliz que vino de Egipto…

El llamado Santo Grial es el cuenco, o copa, utilizado durante la “Última Cena” por Jesús. Recientes estudios han demostrado que el llamado “Cáliz de Doña Urraca” es el mismo que se veneraba en una Iglesia de Jerusalén desde el siglo IV como si del auténtico Cáliz de Cristo se tratase, no quiere decir esto que este cuenco (porque es un cuenco de época romana con decoración posterior) sea el que se utilizó durante la famosa cena.

El Cáliz en cuestión, según los estudios de Margarita Torres y José Miguel Ortega, apoyados por los descubrimientos del historiador Gustavo Turienzo Veiga, llegó a manos del rey Fernando I de León como regalo de su aliado, el emir de Denia, Ali Iqbal al-Dawla, el cual lo había recibido junto a muchos otros regalos por acudir en ayuda del califa fatimí de Egipto, Al-Hakim, que suplicaba alimentos debido a una gran hambruna ocurrida durante su reinado.

Fue en el año 1054 cuando pasó esta reliquia a manos del emir de Denia. La fama de la flota de la Taifa de Denia era conocida en todos los reinos, fue esta la causa de que Egipto solicitara ayuda a este pequeño reino recién creado.

El cáliz de Doña Urraca de la basílica de San Isidoro de León [Museo San Isidoro]
Al-Hakim habría obtenido muchos de estos tesoros con los que pagó esta inestimable ayuda del saqueo de Jerusalén en octubre del año 1009, la copa provenía en concreto de la Iglesia del Santo Sepulcro (la cual arrasaron) dicen las crónicas que allí encontró un “cáliz pulido y duro”.

Vista de la Basílica del Santo Sepulcro, en donde había permanecido el grial hasta su robo y desde el siglo IV, desde el patio del monasterio etíope. [vía christusrex.org]
Numerosa documentación sitúa una copa de ónix en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. Existe una guía de Jerusalén del Siglo V que nombra la existencia de una “Copa que el Señor bendijo y les dio a sus discípulos a beber”, es el Breviarius A. También un peregrino de Piacenza nos relataría en Itinerarium Antonini Placentini como en “El patio de la basílica hay un cuarto donde guardan la madera de la cruz (…) y también la Copa de ónix con la que bendijo la Cena”. Otros relatos certifican a lo largo de los siglos esta veneración (Guía Armenia, 625. De locis sanctis, 683.  El Commemoratorium, sIX.).

Plano de la Iglesia del Santo Sepulcro tal como aparece en manuscritos del Siglo IX

En el anecdotario de la documentación se ha encontrado una mención al Cáliz de Doña Urraca durante el reinado del sultán Saladino (1174–1193), el cual, desesperado por la enfermedad de su hija y conocedor de la existencia del “milagroso” cáliz, solicitó una esquirla del mismo que según le habían informado le arrancó uno de sus custodios cuando el cáliz estaba viajando a Denia. Según cuentan los manuscritos de la biblioteca islámica de Al-Azhar…

Transcripción extraído de la web: josemariacastillejo.com :

“…el estado de nuestra hija, la cual como sabes, padece de la enfermedad del flujo de sangre y el mal de la piedra y habiéndonos aconsejado previamente por los médicos y por el mufí de Jerusalén, ordenamos que nos sea enviado el trozo de piedra santa, la cual desprendió de la copa con una gumía el primero de los hombres de Bani-l-Aswad en el año 447, cuando el malvado Al-Mustansir le nombró jefe de la expedición con dirección a Denia en el extremo de Occidente. Y es sabido cómo tal proceder ennegreció su cara y sus manos. La esquirla tomada de la Copa fue enviada a Salah ad-din, que Dios se apiade de el, y tras la curación de su hija después de imponerle el trozo de piedra sobre su cuerpo, ordenó que fuera guardada en una alacena en la casa de la riqueza…”

Documento en el que Saladino solicita la esquirla del Cáliz de Doña Urraca. [‘Los Reyes del Grial / Diario de León]

En los mismos manuscritos encontrados en la documentación de Al-Azhar se cuenta como la hija fue curada por la milagrosa esquirla.

Detalle de la esquirla arrancada al Cáliz de Doña Urraca. [León Noticias]
A pesar de la importancia de esta reliquia, el rey Fernando, no dio a conocer la noticia, seguramente por miedo a perder lo que pensaba que era el Santo Grial, era una reliquia demasiado importante como para arriesgar a perderla por presunción. Su hijo, Alfonso VI mantuvo también la discreción al fallecer su padre.

Urraca de Zamora, primogénita de Fernando y heredera del tesoro, quiso adornar el cáliz con sus joyas destacando su importancia, llegando a nuestros días con las modificaciones aplicadas por ella.

Cuenco en su estado original.

Cabe destacar que el motivo principal de las pinturas del Panteón real de San Isidoro es una “Última Cena”, en la que se puede ver a todos los apóstoles con una copa entre sus manos, a diferencia de Cristo, el cual no presenta ninguna copa o recipiente. Si miramos hacia una esquina podemos ver al copero, Marcio, que sostiene la copa que se le va a entregar, se trata de una representación del cáliz llegado de Egipto, marcando con esta referencia pictórica la importancia y el conocimiento que tenía la corte leonesa con respecto al cáliz.

Los que hemos tenido la suerte de visitar el tesoro de San Isidoro en León, habremos observado numerosos objetos de procedencia islámica, en especial las telas de ciertos ropajes y forros de arcones y arcas, muchos de estos tesoros habrían llegado junto al cáliz directamente provenientes de Egipto, un buen presente que garantizó una alianza que garantizó una paz con los reinos cristianos, no así con el resto de Taifas, pues Denia sería conquistada por Al-Muqtadir en 1076, pasando a formar parte de la Taifa de Zaragoza, pero esa, como siempre, es otra historia.

Bordado con motivos islámicos (posiblemente hispanomusulmanes) del arca en donde se entregó el cáliz proveniente de Denia.

Fuentes:

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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