El ejército de esclavos que solo comía leche de camella

Se les conocía como La Guardia Negra o, en árabe: “los siervos de al-Bukhari” (عبيد البوخاري‎‎); y su creación se le atribuye al emir almorávide Yusuf ibn Tasufin, un líder militar bereber llamado en auxilio por los reyes de taifa de Sevilla y Badajoz para combatir al rey Alfonso VI tras la caída de la Taifa de Toledo.

Yusuf llevaba toda su vida en la guerra, arrasando todo lo que había a su paso. Había fundado Marrakech en el 1062 y continuado sus campañas, de castigo y conquista, hasta dominar todo el norte —a excepción de Ceuta y Tánger. Reconstruyó y amplió las ciudades que había asolado (como Fez) y realizó una yihad contra todas las tribus que mostraran resistencia a su autoridad y al Islam.

El almorávide preparó un ejército para partir hacia la península ibérica cuya fuerza de choque principal era esta Guardia Negra. Junto a ellos logró combatir en numerosas ocasiones (aunque no todas victoriosas) a los ejércitos cristianos y conquistando numerosas fortalezas. Tiempo después, el propio Yusuf, reclamó su dominio sobre las taifas de Granada, Sevilla, Badajoz y Valencia.

Tapiz de la Batalla de las Navas de Tolosa. Podemos ver abajo a la Guardia Negra

La Guardia Negra estaba compuesta, en su totalidad, por esclavos negros comprados (o capturados) en poblados de las regiones del Sahel en las que tenía influencia del Imperio de Ghana, cuyo gobernante era primo de Yusuf: Abu Bakr ben Omar —también líder almorávide—; o en zonas más lejanas, especialmente de Sudán o en las riveras del río Senegal.

Los almorávides los consideraban más leales que los guerreros árabes o beréberes debido a su falta de afiliación tribal, hay que recordar que estos señores de la guerra no tenían un ejército permanente, sino que iban reclutando hombres en los territorios que sometían.

Eran hombres de una increíble resistencia y tenacidad. Capaces de realizar largos trayectos, con combates incluídos, solamente ingiriendo una especie de pasta pegajosa realizada a base de leche de camella. Apenas se les daba otro alimento, a menos que saliesen victoriosos de los combates a los que se les dirigía.

Esclavistas árabes

Estaban armados con arcos y lanzas; y como defensas utilizaban sus escudos de cuero. Tenían una banda de tambores, mediante los cuales el propio Yusuf enviaba las órdenes (como hoy lo hace un cornetín o como también se hace en algunos regimientos con tambores). Antes del combate se realizaban pinturas por todo el cuerpo y en el combate atacaban en masa.

Siglos después, los sucesores en el poder de los almohades en Marruecos (los meriníes, los wattasidas y hasta los alauís) seguirán manteniendo esta Guardia Negra. Incluso fundaron un poblado llamado Mechra er-Remel (alrededor del siglo XVII) en el que alojaban familias enteras de esclavos para entrenar a sus hijos desde pequeños y formar esa élite militar. Las niñas en cambio sufrían otros destinos como sirvientas o “bailarinas”, toda una colonia esclavista. Eran obligados a casarse con 15 años y a tener hijos para continuar el ciclo y engrosar las filas de la Guardia Negra o las de sus esclavos sirvientes.

 

Esclavistas árabes en el siglo XIX

Aunque durante el siglo XVIII la Guardia Negra se fue quedando sin efectivos al huir muchos de sus componentes (sobretodo por el impago de sus salarios) el cuerpo no se deshizo y continuó existiendo —hoy en día recibe el nombre de Guardia Real Marroquí (aunque ya no son seleccionados por su procedencia o tez). Sus descendientes todavía trabajan a día de hoy como sirvientes en el palacio del rey de Marruecos, fueron considerados como mercancía hereditaria y pasaron de padres a hijos hasta que fue abolida la esclavitud durante los periodos de los Protectorados en Marruecos.

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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