Entre los siglos XVII y XVIII una pequeña isla cerca de la costa africana, al oeste de Madagascar, se convirtió en la base y refugio para un nutrido grupo de piratas que operaban en los Mares del Sur. Era la Isla de Sainte-Marie, conocida localmente como Nosy Boraha.

Île Sainte-Marie / Nosy Boraha

La isla estaba muy bien ubicada entre las rutas marítimas de los barcos que venían de las Indias Orientales, con las bodegas llenas de tesoros. Además tenía abundante fruta, aguas tranquilas y muchísimos recursos para poder pasar largas temporadas de reparaciones o aprovisionamiento en ellas.

Sus bahías y estratégicas ensenadas eran los lugares perfectos para ocultar las embarcaciones piratas de, entre otros,el famoso William Kidd, La Buse (el de los mapas criptográficos), Robert Culliford (enemigo de Kidd), o Thomas Tew (fundador de una de las grandes rutas de piratería de la historia por el Índico). En total, llegaron a vivir en la isla más de 1.000 piratas a la vez (entre 1620 y 1680), algunos incluso con sus familias. De ahí que Sainte-Marie conserve el único cementerio de piratas del mundo: el de Saint Pierre.

Saint-Pierre Cemetery, Île Sainte-Marie

Cuentan en las guías turísticas que en el centro del cementerio hay una gran tumba negra que pertenecería al Capitán Kidd, enterrado en posición vertical como castigo por sus pecados.

Ejecución de William Kidd

Es posible que aquella isla fuera la república de las historias de piratas llamada “Libertalia”, aunque nadie ha logrado conectar ambos lugares ni se sabe en qué lugar estaba esa utópica república pirata. En 1750 los franceses ocuparon la isla y los piratas fueron expulsados.

Existe un mapa fechado en 1733 por John de Bry, un arqueólogo que está investigando la zona, en el que la isla tiene el nombre de “Isla de los piratas” y en el que se señalan tres pecios de navíos hundidos, seguramente de estos ladrones del mar. Estos pecios son una señal más de que ahí ocurrió algo durante aquellos siglos. Como lo son también los muchos túneles que cruzan la isla y que las autoridades prohíben explorar por su peligrosidad… ¿o será por si descubren algún tesoro?

Imaginaos las infinitas leyendas que giran alrededor de Sainte-Marie, pero, es este cementerio no es una de ellas, es auténtico y una de las atracciones turísticas más solicitadas de la isla. Aunque acuden más caza tesoros, casi, que turistas en busca del tesoro de  Olivier Vasseur (La Buse).

Lamentablemente muchas tumbas han sido dañadas por estos cazadores de tesoros que se colaban en el cementerio en busca de la fortuna de algún famoso pirata. De los cientos de tumbas que había hoy en día quedan alrededor de 30.

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