1) El Gabinete de  Ciencias Naturales:

El Museo del Prado comenzó su existencia muy alejado de su actual función, fue proyectado como Gabinete de Ciencias Naturales en tiempos de Carlos III por el arquitecto Juan de Villanueva en 1785.

Carlos III estaba muy entusiasmado con el proyecto ya que, como podemos interpretar en las instrucciones y órdenes fundacionales del citado Gabinete, quería superar a Holandeses e Ingleses en calidad y cantidad de especies animales y elementos naturales para exhibir en los flamantes nuevos salones del Prado.

Instruccion hecha de órden de Carlos III, para que los Virreyes, Gobernadores, Corregidores, Alcaldes mayores e Intendentes de Provincias en todos los Dominios de S.M. puedan hacer escoger, preparar y enviar á Madrid todas las producciones curiosas. (Fuente BDH- BNE)

( Extracto de la Instrucción anterior de Carlos III ) (Fuente BDH- BNE)

Aunque Villanueva realizaría los planos para la construcción del Gabinete, bien es cierto que, la idea de su edificación había salido de la “ilustrada” cabeza del Conde de Floridablanca (José Moñino y Redondo) secretario del rey como parte de una serie de construcciones alrededor de la zona del Salón del Prado.

Las obras, seguramente de adecuación del terreno, se iniciaron en 1785. Los planos que se conservan de Villanueva están datados alrededor de 1790.

Gabinete de Historia Natural, hoy Museo del Prado. Alzado de las fachadas principal y laterales (norte y mediodía). Juan de Villanueva. (Fuente: Dibujos de la RABASF)
Gabinete de Historia Natural, hoy Museo del Prado. Alzado de las fachadas principal y laterales (norte y mediodía). Juan de Villanueva. (Fuente: Dibujos de la RABASF)

Sería un edificio de lenta construcción al cual sorprendería, en 1808, la invasión de las tropas francesas que no dudarían en incautar el edificio, como la mayoría de construcciones de carácter estatal o nobiliario, que desvalijaron y convirtieron en cuarteles y cuadras. Se sabe que durante la guerra de la independencia los franceses arrancaron la cubierta de plomo del edificio para fundirla y elaborar poryectiles.

Planos de Villanueva (Fuente: web Museo del Prado)

2) Real Museo de Pinturas y Esculturas:

A la finalización de la guerra, en 1814, el edificio estaría muy deteriorado, y aunque Fernando VII no compartía las mismas ideas ilustradas que su abuelo Carlos, el proyecto para la creación del museo fue muy defendido por numerosas personas de la corte (Fernán Núñez, Vicente López, el Marqués de Sta. Cruz…) que se dedicaron a recuperar las obras robadas por los franceses, enumerar listados de las piezas de los palacios y tratar de reunirlas todas en el edificio del Prado. Se dice que la reina María Isabel de Braganza fue una de las máximas defensoras de la creación del Real Museo de Pinturas y Esculturas. Cabe destacar que existen fuentes que atribuyen la utilización del edificio del Prado como museo a los propios franceses, los cuales almacenaban allí las obras incautadas en los edificios y palacios españoles.

María Isabel de Braganza, reina de España, como fundadora del Museo del Prado por López Piquer (1829)
María Isabel de Braganza, reina de España, como fundadora del Museo del Prado por López Piquer (1829)

Villanueva había fallecido en 1811, habiendo dejado al cargo de este proyecto a su discípulo Antonio López Aguado (autor de la Puerta de Toledo y del Palacio en donde hoy podemos ver el Museo Thyssen).

Tras la autorización de Fernando VII para la realización de las obras, se necesitaba de más arquitectos y escultores para completar el nuevo proyecto. Iba a pasar a ser un edificio dedicado al arte y necesitaba un acondicionamiento a tal efecto, el objetivo principal de la nueva plantilla de escultores será sustituir el plan iconográfico de alegorías científicas pensadas por Villanueva por alegorías a las artes.

3) La maldición de Apolo:

En 1829, al instalarse la sala de escultura en el museo se decidió ejecutar la decoración exterior del edificio, para lo cual fueron contratados un grupo de escultores, entre los que destaca Pedro Hermoso (que era director de escultura de la RABASF desde 1816) y los no menos geniales Ramón Barba y Valeriano Salvatierra (Autores de las esculturas de la Puerta de Toledo, diseñadas por José Ginés), se encargarán de la nueva decoración exterior del edificio pensado por Villanueva. Su hijo, el arquitecto Manuel Hermoso, plasmará sobre papel el proyecto tras la muerte de Pedro Hermoso.

Nueva Distribución escultórica de la fachada principal del Museo. Manuel Hermoso 1831
Nueva Distribución escultórica de la fachada principal del Museo. Manuel Hermoso 1831

Se observa, en la imagen superior, sobre el friso de la fachada un grupo escultórico que debería haber sido el elaborado por Pedro Hermoso descrito como:

“Apolo sobre un grupo de nubes sale del Zodiaco con la lira y con coronas de laurel y olivo en las manos en actitud de coronar las tres bellas artes que se hallaban a su derecha; y a la izquierda, simbolizadas la Riqueza, la Industria y la Agricultura. En los laterales: la Gloria y la Historia.”

NOTA: Agricultura, Artes y Comercio, son el manantial de la Riqueza.

Fachada del Real Museo de Nobles Artes de Madrid (detalle 1831) (Fuente: Museo del Prado)
Fachada del Real Museo de Nobles Artes de Madrid (detalle 1831) (Fuente: Museo del Prado)

Observen a continuación a medida que hablamos sobre la cronología de los escultores encargados de la iconografía del cuerpo superior de la fachada, las imágenes del museo según el año plasmado. Fíjense en las zonas en donde se ubicaran las estatuas…

Extracto del Cuadro de Isabel de Braganza de López Piquer. La Imagen correspondería al Museo en 1829
Extracto del Cuadro de Isabel de Braganza de López Piquer. La Imagen correspondería al Museo en 1829

En 1829 Pedro Hermoso había comenzado el grupo escultórico en piedra, extraída de las canteras de Colmenar. La primera en realizarse sería el Apolo, aunque también realizaría desbaste de las demás partes, pero se centró en la elaboración de este Apolo Musageta. Nunca pudo terminarlo, pues fallecería poco después de comenzar la escultura en 1830.

Ramón Barba, que ya había realizado los dieciséis medallones de artistas y el friso sobre Fernando VII recibiendo los tributos de Minerva y las Bellas Artes que decora actualmente la fachada del Prado, retomó “los cinceles” para terminar la escultura de Apolo, apunto estuvo de terminarla, pero también falleció antes de rematarla en 1831.

Museo del Prado, proyecto realizado, según un grabado incluido en el Manual de Madrid, de Mesonero Romanos (1831)
Museo del Prado, proyecto realizado, según un grabado incluido en el Manual de Madrid, de Mesonero Romanos (1831)

En varios textos se comenta que en 1833 se realizaron unos grupos escultóricos “de emergencia” para las tres fachadas con ocasión de la jura de Isabel II como princesa heredera al trono. Aunque tenían un carácter efímero, estas esculturas quedarían durante décadas sobre las fachadas a fin de esperar “el relevo” de las esculturas finales ideadas por Hermoso, sufriendo las inclemencias del tiempo (eran de yeso y se fueron desgastando muy rápido).

Manifiesto de los festejos públicos dispuestos por el Ayuntamiento de Madrid

Francisco Elías Vallejo recogió el testigo, tenía como ayudante a Diego Hermoso, uno de los hijos del fallecido Pedro. Intentaron pues finalizar estas esculturas que tantas quebraderos estaban dando, pero por circunstancias desconocidas abandonan el proyecto en 1836.

Es el insigne Valeriano Salvatierra el que decide hacerse cargo de las figuras. Valeriano ya había realizado doce estatuas alegóricas para el primer cuerpo de la fachada del Museo, no sería difícil para él rematar este gran cuerpo. Ordenó transportar la pieza, con las partes ya desbastadas, a su taller y comenzó a trabajar en primer lugar en la figura del Apolo. Salvatierra fallecería ese mismo año, con el Apolo inacabado.

En 1842 se coloca el relieve que Barba había realizado antes de su muerte.

Fernando VII recibiendo los tributos de Minerva y las Bellas Artes
Fernando VII recibiendo los tributos de Minerva y las Bellas Artes

El Apolo inacabado no regresó al Prado hasta 1846, y 11 años después, en 1857, el escultor Salustiano Veza propuso de nuevo la idea del grupo apolíneo para la fachada utilizando “esas piedras que existen en el patio”. 

Esta fotografía de 1857 pertenece a la fachada Norte, observen que existe un grupo escultórico sobre la misma, probablemente se trate del que se elaboró en 1833: Vista de S. Gerónimo, parte del Museo y del Prado, Madrid 1857 (Fuente: BDH-BNE)
Esta fotografía de 1857 pertenece a la fachada Norte, observen que existe un grupo escultórico sobre la misma, probablemente se trate del que se elaboró en 1833: Vista de S. Gerónimo, parte del Museo y del Prado, Madrid 1857 (Fuente: BDH-BNE)

Se contrató en 1859 a José Gragera para la elaboración del proyecto que en su día había imaginado Pedro Hermoso. Gragera llegó a elaborar un boceto en escayola del Apolo, pero abandonaría el proyecto alegando graves defectos en el material destinado a tal efecto.

Tres hombres murieron antes de terminar el Apolo: Pedro Hermoso, Ramón Barba y Valeriano Salvatierra. Otros dos tuvieron más suerte y lo abandonaron a tiempo, Elías Vallejo y José Gragera.

será que Apolo… ¿solamente puede haber uno en el Salón del Prado?

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Fuente de Apolo por Sorolla ubicada en el Paseo del Prado

Fuetes:

3 Comentarios

  1. Menudo trabajo le has echado a este artículo, es ¡excepcional! Muy buena investigación y sobre todo me gusta mucho el trabajo de imágenes que has hecho. No es por nada pero este artículo es de revista de historia.

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