Los conocidos como “Decreta de León” del año 1188 y su tradición textual son de momento la prueba documental más antigua en la que se documenta la presencia del pueblo en la toma de decisiones a nivel del reino junto al monarca y los estamentos privilegiados de la época, como eran la Nobleza y la Iglesia.


Los Decreta de 1188 están compuestos por diecisiete estatutos o decretos, sancionados por el rey Alfonso IX de León (1188-1230) con la finalidad de establecer la paz del reino, entonces compuesto por los territorios de Galicia, Asturias, León y las Extremaduras.

En 1188, primer año del reinado del joven monarca, se reunía la Curia regia en el atrium de la Colegiata de San Isidoro de León, y tuvo la singularidad de que el rey junto a nobles, prelados y abades admitieron la presencia de los representantes de las principales villas y ciudades del reino.


Aunque las primeras Cortes o asambleas parlamentarias reconocidas son las Cortes de Benavente de 1202, los Decretos de la Curia Regia de 1198 están considerados como uno de los precedentes más claros documentados sobre la evolución de esta tradición en el seno de las instituciones hispánicas medievales que desembocará en la rica tradición parlamentaria Europea.


Fuente: PARES / UNESCO

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