10 cosillas que (probablemente) no sabías sobre el antiguo Egipto

Egipto es uno de los lugares más buscados en internet, cuando se trata de historia, e incluso una portada de revista con una buena foto de las pirámides, o de la máscara de Tutankhamon, es un reclamo perfecto para asegurar la venta de ese ejemplar.

Egipto nos atrae, es innegable, sus misterios sin resolver y las maravillas que pudo lograr una civilización, casi invariable, hace tantos milenios son un grifo abierta a nuestra imaginación. Y como tal, a imaginarnos cosas sobre aquel mundo.

Seguramente muchas de las cosas que vamos a relatar ahora ya las sabéis, pero no está de más que los que -como muchos de nosotros en aquellos tiempos- empiezan en esto de la curiosidad histórica tengan unas referencias básicas sobre lo que “es” y lo que “no es” cierto en la tierra de los faraones.

Tutankamon-mascara

1) Egipto no se llamaba Egipto

Los antiguos egipcios llamaban a su tierra Khemet, traducido como “la tierra negra”. Ese nombre hace referencia a las zonas fértiles -zonas de los limos- del país, en oposición a los colores rojizos del desierto.Los jeroglíficos que formaban la palabra eran:

El nombre Khemet grabado en el obelisco de Ramsés II, actualmente en la Plaza de la Concordia de París

Durante la etapa copta de la lengua egipcia el nombre fue evolucionando hacia khimi o khime, recogido por los griegos primitivos como Χημεία (/Jemía/).La palabra Egipto proviene del latín Aegyptus, derivado del griego Αίγυπτος (Aigyptos).Según Estrabón, el término griego Aigyptos significaba ‘más allá del Egeo’(Aἰγαίου ὑπτίως, Aegaeon uptiōs).

Por lo que se puede afirmar que la palabra Egipto es cosa de los griegos.Por cierto, el nombre oficial del país es ” جمهوريّة مصرالعربيّة ” o lo que es lo mismo: Gumhūriyyat Maṣr al-ʿArabiyyah; en donde Maṣr equivaldría a Egipto. Maṣr significa algo asó como civilización o ciudad.

2) Faraón no era el nombre del soberano

Como el nombre de Egipto, la designación para el rey de los habitantes de esas tierras del Nilo se conocía con otro nombre.

Faraón significa, algo así, como “casa grande”. Su súbditos le llamaban nesu (rey), neb (señor) o hemef (majestad).La palabra faraón proviene del latín pharăo, del griego Φαραω (pharao) así como del hebreo פרעה (par’oh).

3) El camello no se usaba -tanto como se cree

AncientEgyptianFigurines-DraftAnimals-ROMEl camello no fue utilizado con regularidad hasta después de las invasiones persas (año 525 a.C.).

Para el transporte se utilizaban más bien las embarcaciones, que circulaban genial por la autopista natural del Nilo, aunque por tierra se solían usar los asnos y a veces -especialmente para el ejército- también los caballos.

egiptopiramides

Lo aclaramos porque es típica la imagen que vemos en los dibujos animados, así que, ya sabéis… Si aparece un camello sobre las pirámides se debería corresponder más o menos con la ocupación persa o los tiempos Ptolemáicos (después de Alejandro Magno).

4) No todo el mundo se momificaba

Momias Egipcias TurinLa momia siempre se ha identificado con los egipcios, hasta tal punto que se ha llegado a creer que todos los muertos egipcios se momificaban, como hoy se inhuman o incineran en nuestra sociedad. Pues bien, el proceso de momificación -destripar, secar y vendar… básicamente- era muy costoso y solamente estaba al alcance de las clases más altas de la sociedad.

La gran parte de los fallecidos en Egipto eran enterrados en simples agujeros en el lado oeste del Nilo, hacia las zonas desérticas.

5) Cleopatra no era tan guapa…

Esa nariz que llamaba la atención de nuestros amigos galos, en Astérix y Cleopatra, y esa belleza de la última reina de Egipto es más bien una idealización romántica que real.

Cleopatra VII, la que conquisto a Julio César y Marco Antonio, dos de los hombres más poderosos de su tiempo, bien tuviera que haber tenido otras armas femeninas mucho más poderosas que su belleza. Plutarco, que no había visto ni conocido a Cleopatra, decía que su encanto estaba en su saber estar y en su hermosa voz.

Sus monedas sugieren un perfil con una nariz prominente, un mentón pronunciado y unos ojos hundidos… Hay una hipótesis que añade -en defensa del mito- que los artesanos que hicieron los moldes para las monedas resaltaron atributos casi masculinos para no parecer demasiado femenina.

6) Los esclavos no construyeron la Gran Pirámide

egypt-slavesEsto ha sido culpa de Heródoto. El de Halicarnaso creía gran pirámide había sido construida por unos 100.000 esclavos. Su descripción de hombres, mujeres y niños trabajando en condiciones infrahumanas para el faraón ha demostrado ser un filón para los novelistas y guionistas del cine moderno. Pero no es correcto.

Las evidencias arqueológicas indican que la plantilla de constructores no excedía de 5.000 obreros profesionales -permanentes- y hasta 20.000 trabajadores temporales.

Estos eran hombres libres, pero convocados por un sistema de “servicio nacional” durante unos 4 meses. Algo así como la mili, pero para construir una pirámide. A los obreros convocados se les pagaba con comida, bebida un servicio médico y para los fallecidos “en acto de servicio” un enterramiento digno en un cementerio cercano.

7) Las egipcias gozaban de igualdad ante la ley

Mujer antiguo egiptoEl lugar de la mujer en el Antiguo Egipto es mejor que el que ocupaba en otras culturas coetáneas, e incluso de épocas posteriores.

En Egipto, hombres y mujeres de condición social equivalente fueron tratados como iguales ante los ojos de la ley. Aunque cada uno tenía su posición, ya que la mujer era tratada como un complemento del varón, eso socialmente.

Entre otras cosas, las mujeres podrían estar al frente de su propio negocio, gestionar sus bienes, ejercer profesiones como la medicina… No necesitaba una figura masculina -como en otras sociedades- para poder hacer una vida normal o criar a sus hijos. Aunque bien es cierto que es difícil determinar el grado de igualdad real, es ciertamente muy distante al de la sociedad griega, en donde las mujeres eran consideradas como “menores de edad eternas”.

8) Los escribas no escribían jeroglíficos.

Los jeroglíficos son un hermoso método de escritura, pero poco práctico. La palabra Jeroglífico, como las que antes comentábamos, tienen su origen en las palabras griegas: ἱερός (hierós) sagrado, y γλύφειν (glýphein) ‘cincelar, grabar’. Que equivaldría a la traducción literal del nombre designado para esta escritura por los propios egipcios: mdw.w nṯr (“Las palabras del dios”).

Escribas, nobleza, altos cargos y sacerdotes eran los únicos que podían descifrar esta forma sagrada de escritura. Por lo tanto estaba también reservado a los textos más importantes como los dedicados a los dioses en las tumbas y templos o las memorias reales.

El método de escritura utilizado de manera común era el llamado hierático, una forma simplificada de los mismos jeroglíficos. El hierático evolucionó en otra forma, más simple todavía, que llamamos demótico.

Rosetta_stone

La famosa piedra de Rosetta contiene un texto egipcio escrito en tres versiones, jeroglíficos, griego antiguo y demótico, y como bien sabéis, ha sido la clave para descifrar la escritura sagrada.

9) No todos los Faraones construyeron pirámides

All_Gizah_PyramidsLos faraones del Imperio Antiguo construyeron mastabas, otra forma monumental de complejo funerario, con forma tronco-piramidal, de base rectangular. A partir de la Dinastía III (c. de 2700 a. C.) las mastabas se van transformando -según las teorías añadiendo otras mastabas encima de la primera- en pirámides escalonadas.

Y de las escalonadas -siempre teóricamente- evolucionan las pirámides que conocemos. Estas, pertenecerían a la Dinastía IV ( h2500 a. C.).

En el periodo del Reino Nuevo (h1550 a.C.) dejaron de construirse y prefirieron hacer sus ritos funerarios en el Valle de los Reyes, al oeste del Nilo, cerca de Tebas.

10) Las pirámides de Giza no están en medio del desierto

La primera vez que vemos -o nos cuentan- dónde están realmente las pirámides da un poco de bajón. Tantas fotografías fantásticas de las pirámides, siempre enfocadas correctamente, no dan señales de lo cercanas que están a la población de la actual El Cairo. Para qué decir más, observen las fotografías:

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Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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